El reciente aumento en el impuesto inmobiliario, derivado del nuevo paquete fiscal, sacó a la luz que el aeropuerto privado en Río Negro, construido por Joseph Lewis, no paga tributos debido a que, para las autoridades, «no existe». Así lo expresó la legisladora de Vamos con Todos, Magdalena Odarda, en una columna de opinión publicada en El Cohete a la Luna.
Tras más de una década de silencio, el gobierno de Juntos Somos Río Negro finalmente rompió la omisión y mencionó públicamente la existencia del aeropuerto privado construido por el empresario británico Joe Lewis, ubicado a apenas 1.000 metros del mar, en una zona estratégica de seguridad fronteriza, y a unos 30 kilómetros al sur de Sierra Grande.
El aeropuerto de Puerto Lobos, emplazado sobre el paralelo 42, ha representado un riesgo para la soberanía argentina durante 17 años debido a la falta de controles sobre las operaciones que allí se desarrollan. Su ubicación permite que en dos horas de vuelo se llegue a las Islas Malvinas y a la base militar que el Reino Unido y la OTAN mantienen en Monte Agradable.
Como ha denunciado en diversas oportunidades Agenda Malvinas, la pista del aeropuerto tiene 2.200 metros de largo por 30 de ancho—dimensiones similares a las del Aeroparque Jorge Newbery—y está diseñada para el aterrizaje de aeronaves de gran porte. Además, cuenta con un hangar con capacidad para varias aeronaves y un exclusivo complejo de cabañas junto al mar, donde se ha identificado la presencia de seguridad privada armada y un alambrado que restringe el acceso a la playa.
En su artículo, la diputada Odarda reveló que “Lewis ni siquiera tiene más el aeropuerto, hoy el dueño es una empresa argentina llamada Manzil Sociedad Anónima, cuyo titular en el 95% es Ignacio Petrocchi Massuh, y el 5% del paquete, Daniel Ortiz. Y tributa 129.000 pesos por mes de impuestos inmobiliarios”. La legisladora rionegrina subrayó que no solo no pagan impuestos específicos por el aeropuerto, sino que “tributan (solamente) por el campo, con el equivalente a una compra de supermercado de una familia tipo argentina”.
Según las investigaciones de la periodista Susana Lara, publicadas en el portal Tramas, “Ignacio Petrocchi Massuh es abogado del grupo Massuh y también actuaría como intermediario de capitales emiratíes en Argentina. Los verdaderos propietarios de las tierras en Río Negro serían Osama Hussein Saleh Hussein Alahdal, así como Faris y Matar Suhail Al Ybhouni Aldhaheri, entre otros. Operan, entre otras firmas, a través de la supuestamente ‘nacional’ Manzil S.A.”, detalló Odarda.
El Grupo Massuh, que en los años 70 era una empresa única, creció exponencialmente hasta 1983, acumulando una decena de compañías (papeleras, bancos, celulosas, etc.), junto con una deuda millonaria que Domingo Cavallo terminó estatizando en 1982.
La diputada rionegrina advirtió que, además de los beneficios otorgados a grandes inversores mediante el RIGI, ahora parece sumarse otro privilegio. Considerando los megaproyectos anunciados—como el oleoducto Vaca Muerta Sur, la planta de GNL y la producción de hidrógeno verde—, la pista del aeropuerto adquirirá un rol estratégico debido a su cercanía con la base de la OTAN en Malvinas. Según la legisladora, los mismos países que impulsan estos proyectos también buscan explotar los recursos naturales de la región sin realizar aportes fiscales significativos.
Desde Agenda Malvinas también se alertó sobre un aspecto que ha sido soslayado en la discusión pública sobre la instalación de la planta de GNL en Sierra Grande: la proximidad con el campo donde Joe Lewis construyó su aeropuerto. Se sostiene que cuestiones políticas y fuertes intereses económicos vinculados al gobierno de Javier Milei—admirador de Margaret Thatcher—fueron factores clave en la decisión de trasladar la planta de Bahía Blanca a Punta Colorada. Actualmente, YPF desarrolla el proyecto en conjunto con la anglo-holandesa Shell.
Tal como expresa León Gieco en su canción: “si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.
La Nueva Comuna