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DICEN EN LOS PASILLOS… ¿A QUE VIENE EL CANDIDATO FACUNDO MANES?

Un acto político con disfraz de divulgación científica



De repente, un reconocido médico neurólogo que escribe libros, almuerza con Mirtha Legrand y es nombrado Asesor por la gobernadora Vidal, sale a recorrer los pueblos de la provincia dando conferencias gratuitas con aroma a campaña electoral. Por qué detrás del discurso de Facundo Manes está el discurso de la nueva derecha.

Hay que decir que llamó la atención que el médico neurólogo Facundo Manes venga a nuestra ciudad a brindar una conferencia sobre «El valor del conocimiento”en el playón del Casino. También llamó
la atención quiénes lo invitan: el periódico local Ecos Diarios y el Consorcio de Puerto Quequén.

Con un currículum científico importante, el Dr. Manes es un buen conferencista sobretodo empresarial, comunica con presencia y es desenvuelto para explicar «cómo funciona nuestro cerebro» y «los secretos del lóbulo frontal» entre otras cosas, en términos sencillos.

Irrumpió hace unos años en los medios de comunicación a partir de los emprendimientos médico-científicos que dirige, sus libros (muy bien vendidos), almuerzos con Mirtha Legrand y un reciente nombramiento como Asesor de gabinete de la gobernadora María Eugenia Vidal. Incluso llegó a comandar un equipo médico que atendió a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por un problema neurológico.

¿A qué viene el Asesor del gabinete de la gobernadora Vidal? Está claro que se trata de un acto promocional de tono político aunque con un disfraz de divulgación científica. Manes es propuesto como candidato para las elecciones de este año 2017 pero en rigor, mide poco y nada en las encuestas.

El evento programado en Necochea no es más que un acto de apoyo ideológico del gobierno macrista del PRO y de la Alianza Cambiemos, a un posible candidato a diputado representando al neoliberalismo. Es más: se dice muy seriamente que Gerónimo ‘Momo’ Venegas, líder de Uatre, lo sponsorea y lo presenta como «el futuro presidente de la Argentina».


La era biologicista
El discurso se Manes está plagado de anécdotas y ejemplos de la vida diaria que grafican argumentos científicos para analizar en detalle. La formación del médico en las universidades de EEUU e Inglaterra se cuela en su discurso que es, ni más ni menos, que el retorno de la matriz conservadora y reaccionaria. Es que se viene la era biologicista. ¿Qué es esto?

Es (nuevamente) reducir la «mente» a «cerebro», es volver varios pasos hacia concepciones científicas ya superadas por la historia. El Dr. Manes, a través de sus libros y sus varias apariciones mediáticas pseudo-científicas, lanza sus proclamas viejas en versión pocket, ideales para la cartera de la dama y para el bolsillo del caballero.

Manes se especializa en la neurobiología de los procesos cognitivos, un área todoterreno que avanza sobre cualquier disciplina científica sin ningún problema. Para esta mirada de las neurociencias, mediante el estudio del sistema nervioso y el cerebro, el propósito es desentrañar el comportamiento humano, dejando de lado el campo psicoanalítico, antropológico o sociológico por ejemplo.

Como libro de autoayuda, Manes sentencia que la pobreza “es un entorno, un esquema mental, … una forma de hipoteca, de impuesto social, genera cerebros desnutridos». Ese relato biologicista es efectivo: logró «venderle» la idea a varios funcionarios. Esteban Bullrich, Ministero de Educación de la Nación, fue uno de los que compró y es así que se creó el Laboratorio de Neurociencias y Educación a través de un convenio con su fundación, el Instituto de Neurología Cognitiva.

Es llamativo que por un lado el Ministerio avance en este tipo de investigaciones científicas y al mismo tiempo se cancelen los contratos de investigadores del CONICET y de miles de docentes de programas de alcance nacional.


Mind off
Manes cree firmemente (al menos así lo expresa) en que el actual gobierno está avanzando en su plan de «pobreza cero», mientras que su tarea vendría a ser complementaria: “erradicar la pobreza de la mente de los argentinos” dice sin sonrojarse.

«Hoy se pueden leer ciertos pensamientos, se pueden implantar ciertas memorias, se pueden mover objetos. Eso se puede hacer para el bien, para ayudar a gente con problemas neurológicos que con los pensamientos pueden decodificarse y se pueda activar que ejecute un pensamiento» relató hace poco el neurocientífico. Pero avisa también que «se puede usar para el mal, por ejemplo hackear la mente del enemigo. ¿Qué hacemos con esto? La sociedad va a tener que involucrarse cada vez más en la ciencia del cerebro».


El biologicismo y la meritocracia
Ver la esencia humana en lo biológico le abre la puerta a la búsqueda de soluciones en los laboratorios medicinales y en la tecnocracia médica. Manes en sus postulados descarta lo social y su importancia clave y esto es lo que quiere el mercado y el poder dominante de las minorías corporativas.

La vuelta de estos paradigmas filosóficos ligados a la meritocracia es un atraso cultural-científico. Negar la estructura social y su esencia es decir que un sujeto no está ni determinado ni condicionado por lo psico-social sino por la genética, reduciendo la cuestión a una serie de interacciones de los neurotransmisores del lóbulo frontal del cerebro.

Cuando habla de contextos, los categoriza recortándolos arbitrariamente en forma simplona. Habla de un “contexto negativo”, que es el que crea la pobreza y la hace estructural y hereditaria: el pobre sólo piensa en el aquí y ahora, no en el futuro, y por eso no crece.

Aquí aparece Charles Darwin en todo su esplendor, dando a entender que en esta sociedad sobrevive el más apto de la especie. Los excluidos no son más que incapacitados: de cuestionar el sistema económico o político, nada de nada.

Estas propuestas tienen la intención de volver a la «verdad única» positivista, lo absoluto en las neuro-ciencias,  para distraernos de la tarea humanista que pasa por incluir a los excluidos y rescatar la esencia social humana para transformar la realidad, en la búsqueda de un hombre nuevo y mejor.

Aparecen así términos como “capital mental”, “engaño táctico”, «toma de decisiones ventajosas», «esquema mental» y otros elementos del campo simbólico ligados al consumismo y a la educación y la salud regulados por empresas y tecnócratas.


Otra batalla cultural
Hay también una batalla cultural científica para librar contra la nueva (¿vieja?) derecha importada de los países dominantes, en la que las neurociencias y la política no están exentas.

¿Somos un ser social o un ser biológico? Precisamente, la derecha siempre opta por el reduccionismo para las explicaciones de los problemas o los desafíos, ignorando la historia, el contexto y la capacidad de transformar la realidad de las personas.

La neurociencia biologicista está nuevamente en la cancha, presta para “erradicar la pobreza de la mente de los argentinos” (como dijo Manes hace poco) cuando evidentemente el gobierno no se va a ocupar de la miseria de la gente.

“Erradicar la pobreza de la mente de los argentinos” suena a promesa de campaña,  simplista y electoralera. Como si la miseria provocada por el vendaval neoliberal se vaya a resolver convenciendo a los pobres y desocupados que no son tales.


Gustavo González Ramella – Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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