Jue. Dic 1st, 2022

Los cantitos, las banderas y las columnas en el Estadio Diego Maradona de La Plata

El clima fue festivo desde el principio. Ni la demora en la autopista hacia La Plata, tan cargada de micros como de autos particulares con banderas argentinas, ni las causadas por el enorme dispositivo de seguridad alrededor del Estadio Único Diego Maradona pudieron alterarlo. Los rostros traslucían ganas de fundirse en la multitud, tanto como de ver y escuchar a Cristina Fernández de Kirchner en el Día de la Militancia.

El cantero central de Circunvalación fue un gran corsódromo, lleno de color, música y baile. Las trompetas suenan cada vez mejor, más acompasadas con los bombos y tambores. El cotillón también evoluciona. Ya hay remeras con la leyenda «Si naciera 20 veces, 20 veces volvería a hacer lo mismo», como hubo antes de «yegua, puta y montonera» o de «Soy Cristina, pelotudo». ¿Cuál será la próxima?

«Este es el camino para que Cristina sea presidenta: militancia, militancia y más militancia. Cohesión interna también», afirmó Juan Manuel Pignocco, el senador mandato cumplido reconocible de lejos por su boina.

Cada organización custodiaba una entrada. En la de 23 y 526, a cargo de la JP Lealtad, los funcionarios se sorprendían al reconocer, con la misma pechera que el resto, al diputado Adrián Grana. «Acá no te pelees, Gordo, que son todos compañeros», le gritaron, en referencia a su defensa de CFK en la puerta de Juncal, en agosto pasado, que le valió ser detenido por la policía de Horacio Rodríguez Larreta.

«Para nosotros, los militantes platenses, es un orgullo recibirla acá», dijo Gastón Castagneto, concejal y dirigente local de Kolina, asumiéndose anfitrión. «Pero también una responsabilidad enorme, después del atentado y con la persecución judicial. La atacan porque es la única esperanza del pueblo».

«La fuerza de la esperanza», era el lema repetido en el atril, en pulseras, banners y pantallas. Pero la más creativa fue «No hay nada más difícil que vivir sin ti», con sincronización perfecta entre la bandera desplegada en la popular sur y la banda de sonido de Marco Antonio Solís.

El «presideeeeeentaa, Cristina presideeeeenta», ya es un clásico de las apariciones públicas de la vice. Lo novedoso es que tuvo respuesta, y con palabras del general Juan Perón: «Todo en su medida y armoniosamente», dijo ella. No fue la única instancia de diálogo. «Si la tocan a Cristina, qué kilombo se va armar», fue respondido con un tierno «cómo los extrañé».

Íconos de identidad
Antorcha, satélite, estrella federal, flor de Nomeolvides, gorro frigio, dedos en V, bombo, el 10 de Diego, la firma de Diego, el sable corvo de San Martín, un avión por Aerolíneas y una casa por el Procrear, un choripán, una jarra pingüino, una bandera argentina, la P sobre la V, un corazón, una sombrilla que remite a Mardel, una escalera que simboliza la movilidad social ascendente, las Malvinas, el pañuelo de las Madres, la firma de Néstor Kirchner, dos engranajes girando por la industrialización y la sustitución de importaciones. Iconos cuidadosamente elegidos y diseñados, integrados en un enorme mosaico dinámico, detrás del escenario. Lo que constituye al peronismo y a los peronistas, lo que los conmueve, lo que anhelan. Miles, millones de vidas e historias, sintetizadas. Gran acierto.

La Cámpora… ¿se queda a dormir? Una cabecera completa, la opuesta al escenario, en la que no cabe un alfiler. Cristina Fernández ya se fue. Algunos empiezan a recoger sillas. «Ya de bebé, en mi casa había una foto de Perón en la cocina», la banda de sonido es atronadora, como si fueran las 16 y no las 21.

Diana y Franco vinieron con un numeroso grupo de San Vicente, la mayoría jóvenes como ellos. Las remeras tienen adelante el escudo justicialista y en la espalda la firma del intendente de su partido, «Nicolás Mantegazza Conducción». Ellos no tienen dudas de que CFK será candidata, sus sonrisas lo confirman. «Estos actos nos dan la fuerza para eso, a nosotros y a ella».

Las banderas sindicales estaban bien arriba, todo alrededor, colgadas de los palcos. Petroleros de Ensenada, Telefónicos, Curtidores, SATSAID, muchas regionales de ATE y CTA. Pablo Moyano llegó acompañado de un grupo del sindicato del vidrio y del secretario general de AEFIP, Pablo Flores.

Muchas camisetas de la Selección, unas cuantas de Gimnasia, algunas de Estudiantes, más de Racing que de Independiente, hasta de Ford y Chevrolet. El peronismo es ecuménico. Todas las tribus. La hora de desconcentrar es un tanto caótica: las columnas se cruzan, se chocan, pero conviven de manera pacífica, armónica. En días cómo este, las diferencias son anécdotas. En términos del Papa Francisco, «la unidad es superior al conflicto». Tanto que los policías de la UTOI se miran entre sí, ya se dijeron todo y no saben cómo pasar el rato de servicio que aún queda.

La alegría no es sólo bonaerense. La Corriente Peronista de Río Negro, La Cámpora de Santa Fe son apenas dos de las columnas que acumularon muchas, muchas millas. Vinieron tomando mate y cantando. Volverán cabeceando la ventanilla o el asiento de adelante.

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Publicado en lanuevacomuna.com

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