Por medio de un comunicado de carácter fundacional, hicieron hincapié en varios ejes relacionados con la soberanía fluvial, entre ellos la visión crítica acerca la pérdida de soberanía sobre el Canal de Magdalena en manos de China y las intenciones de cambiar la figura jurídica de Astillero Río Santiago.
«Esta realidad es producto principalmente de la iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), un mega proyecto impulsado por las multinacionales y financiado por, entre otros, el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que dividió el continente Sudamericano en diez ejes de explotación y transporte de mercaderías desde el centro hacia las costas y los ríos que se dirigen al mar. Uno de esos ejes es la «Hidrovía Paraná Paraguay» que modifica las características geomorfológicas y de navegación de uno de los mayores sistemas navegables del planeta, los ríos Paraguay, Paraná y de la Plata en sus 3.442 km., con el propósito de reducir los tiempos y costos de transporte, maximizar ganancias y monopolizar el transporte de cargas. Podemos ver también que, debido a este plan de las multinacionales, extensos territorios son inundados por efecto de represas, aumentan las superficies sembradas con transgénicos como la soja que conllevan el envenenamiento de las aguas, se construyen terraplenes en zonas inundables, los glaciares de montaña se ven afectados por la explotación minera extensiva, se intensifica la degradación de costas en el litoral fluvial, etc. El IIRSA es un proyecto que se quiere imponer en favor del poder económico extractivista y bajo un paraguas de impunidad garantizada por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
El fuego, el humo y las cenizas en las islas y las aguas del Río Paraná, se suman a la destrucción de viviendas y del hábitat isleño, Las comunidades locales son las grandes afectadas y se ven vulneradas con la imposición de modelos de desarrollo que no son propios a su forma de vida, Asimismo, la ocupación británica en nuestras Islas Malvinas y el Atlántico Sur, la presencia norteamericana en el tramo norte de la «Hidrovía Paraná-Paraguay» sobre el acuífero guaraní, el establecimiento de grandes multinacionales extractivistas en todo el curso del Paraná, la pesca ilegal en el Mar Argentino y el avance chino en el Río de la Plata a través del Canal Magdalena para conectar al país con la Ruta Marítima de la Seda y potenciar a China en el control del comercio exterior argentino, son la evidencia de que en el espacio marítimo y fluvial se dirime la soberanía de nuestra Nación. En un mundo que se vincula a partir del intercambio comercial en transporte marítimo, ejercer una política logística integral, que recupere la navegación y garantice protección del interés nacional por sobre el mercado global, es una necesidad acuciante para volver a ser una Patria libre.
La parálisis del Astillero Río Santiago y la intención de cambiar su figura jurídica tal como se hizo en los años 90, donde perdió gran parte de sus instalaciones en manos de una Zona Franca, nos indican que las decisiones políticas de los gobiernos de turno respecto a la recuperación del espacio marítimo y fluvial, van en sentido contrario a los intereses del pueblo argentino. Necesitamos nuestros barcos para navegar nuestras aguas. con características acordes a las propiedades de nuestras vías navegables. Mientras tanto, las embarcaciones de la Dirección Nacional de Vías Navegables (DNVN), la única flota que no pudieron desguazar desde los años 90′. esperan urgente subir a varadero o dique flotante para su reparación y/o mantenimiento. Es menester que el debate en torno a la soberanía en aguas argentinas sea de carácter popular. Convocamos a la ciudadanía a participar de este espacio, con el fin de exigir el cumplimiento de normativas ya existentes y frenar el cajoneo constante del tratamiento de leyes y políticas públicas tales como la creación de una marina mercante de bandera y un fondo de desarrollo naval para los astilleros nacionales, la protección de glaciares, humedales e islas aluvionales y la administración soberana de puertos y vías navegables, en especial del Río Paraná, susus costas, sus aguas y sus islas.»
Tendencia Berisso
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