Tal como venimos contando en diversas notas en NdeN, el 22 de noviembre vence la concesión de uno de los elevadores de granos del consorcio de Puerto Quequén, que fue una de las partes privatizadas en 1992 en el gobierno de Menem.
Se trata de una de las partes de la cadena productiva de la agroexportación: son las maquinarias que tienen el servicio de cargar el contenido que llega de los camiones, arriba de los barcos, que luego llevarán el contenido hacia otros países.
El Elevador que vence su concesión es uno de los tres existentes en Puerto Quequén y particularmente es el más antiguo y no es de los más grandes: Se trata del denominado “Junta Nacional de Granos”, es el elevador que se construyó en 1945, en el contexto del organismo público con ese nombre con el cual el Estado Argentino regulaba el mercado de granos en la Argentina, es decir, compraba el cereal y lo ofrecía a un precio establecido por el Gobierno para venderlos a los exportadores, con el propósito que los chacareros tuvieran precios compensatorios sin finalidades estatistas y monopólicas. Fue disuelto en 1991 por el decreto N.º 2284/91, de desregulación de mercados, elaborado por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo.
Desde ese momento de privatización el mencionado Elevador está en manos de Terminal Quequén S.A, conformada por exportadores multinacionales, como Bunge, Cofco, Glencore (ahora denominada Viterra), y otras menores. La concesión empezó en 1992 y fue por 30 años con lo cual finaliza ahora en noviembre de 2022. La próxima que vence su concesión es el Elevador de A.C.A en 2027.
Fuentes del Puerto y otros medios locales adelantaron extraoficialmente que el proceso de negociación con el concesionario está concluido, sin haber acuerdo de prórroga y que se estaría yendo a una nueva licitación.
Las fuentes internas del organismo portuario, aseguraron que el grupo multinacional que se encuentra en el mes final de su concesión factura 22 millones de dólares al año, pero declara una parte bastante menor, dinero que el Puerto utiliza aún para el pago del préstamo con el que se profundizó y se hizo el dragado.
En la cadena de exportación, el puerto solo le cobra el amarre a los barcos, que paga el sector exportador. Por su parte al elevador se le cobra un cánon y un arrendamiento por la superficie que ocupan.
Para la próxima licitación, el puerto pretende al menos un anticipo financiero que le permita encarar alguna obra importante, ya que el ganador tendrá sus siguientes 20 años para tener sus ganancias en dicha concesión.
Desde el Consorcio aseguran que el Elevador es un punto intermedio en la cadena de exportación. El Elevador de Terminal Quequén cargó 2 millones 300 mil toneladas durante 2021, pero relativizan que no es allí donde se generan las ganancias más grandes, sino que son servicios para la exportación, así como el transporte.
Además agregan, respecto a la propuesta de los últimos meses de “estatización” del elevador, que el Consorcio está obligado por ley a licitar.
Nden
Publicado en lanuevacomuna.com