Vie. Ago 12th, 2022

Sigue la tala indiscriminada en el Parque: ¿Para qué se llevan plantas sanas?

El escenario de depredación del parque en manos del municipio está velado, aunque sus acciones dejan evidencia que cualquier vecino puede graficar sin problemas en un breve paseo por el arbolado.

Es que recientemente vecinos detectaron la tala de decenas de árboles en locaciones diferentes dentro del Parque Miguel Lillo, además de la marcación de plantas completamente sanas y que no presentan obstrucción alguna para el resto de los árboles alrededor ni se encuentran en riesgo de caerse.

A juzgar por las imágenes, se extrajeron alrededor de 30 plantas en una sola de las locaciones, aunque hay por lo menos otros dos lugares más en los que la Comuna ha estado removiendo árboles alegando que se trata de tareas de mantenimiento habituales, con los habituales resultados.

Las organizaciones proteccionistas ya han desmentido en numerosas oportunidades las justificaciones del municipio y lo acusan de estar realizando talas ilegales en el lugar.

En los últimos años la relación entre el estado municipal y las agrupaciones proteccionistas del Parque ha conocido varios momentos de tensión, lo que pone al descubierto una y otra vez que la gestión del mejor espacio público que tiene la ciudad carece de plan director o política de Estado en aplicación.

Esto ha sido especialmente cierto durante lo que va de la gestión de Arturo Rojas al frente del municipio, con clubes alambrando sin planos, trueques de concesiones que ahora se debaten en la Justicia y sucesivas y reiteradas talas injustificadas que mantienen en alerta constante a los vecinos, obligados a persistir en una posición defensiva que se supone que el Estado Municipal debiera ocupar.

Plan para obtener leña con recursos propios

En el marco de la discusión por la entrega de parte del Vivero Municipal para la instalación de canchas de tenis del club Villa Díaz Vélez las autoridades recibieron la propuesta de manos de los grupos ambientalistas: usar el lugar desvastado por las topadoras y ensayar un primer cultivo controlado para obtener leña para asistencia en las épocas de frío.

La propuesta podría suponer la respuesta no sólo para una optimización del uso de la tierra sin perder su «atractivo natural» (el parque mismo es un cultivo artificial completo), sino también representar un ahorro para la Comuna, que actualmente paga millonarios contratos para la adquicisión de leña.

Según las estimaciones iniciales, con un solo terreno como el que está en disputa con el club (menos de una hectárea) se puede abastecer de leña a 50 familias para las épocas más frías del año y con 10 de las más de 600 hectáreas que tiene el Parque se podrían cubrir las necesidades de barrios enteros.

Por lo pronto, en lugar de tomar la idea, el municipio prosigue con su política de «robo de hormiga» de plantas dando explicaciones insatisfactorias cada vez. En el camino, la tala de árboles revela que por detrás hay una falta total de interés sobre la gestión responsable del recurso público, sin planificación y con perjuicios al patrimonio público que tendrán costo a largo plazo.

Diario 4V

Publicado en lanuevacomuna.com

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