«Yo fui ministro de la Nación varios años y opinaba sobre las jurisdicciones porque era mi competencia», comenzó, y añadió: «Hoy no es más mi competencia: estamos dedicados a los cinco millones de estudiantes, a las pruebas de tercero y sexto año, a una complejidad que tiene la provincia de Buenos Aires con la amenaza del frío en algunas escuelas que no llegamos», subrayó, anticipándose al «contraataque» opositor.
Una vez hecha esa salvedad, y luego de aclarar también que no se iba a referir tampoco a la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, desglosó una síntesis argumental en tres pasos:
En primer lugar, consideró que «la palabra prohibir en el siglo XXI no suena bien».
Luego opinó que «la escuela debe enseñar la diversidad, porque atrás del lenguaje inclusivo está la conciencia de que hay un otro que merece un lugar». En ese sentido, reforzó: «porque el lenguaje es político».
Por último, dejó una advertencia o tal vez un consejo: «termino diciendo que a veces las prohibiciones refuerzan, más que impiden, y eso forma también parte de la complejidad de ese tema», remató.
Desde Nación cuestionaron la medida de Rodríguez Larreta
El ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, también opinó del tema. “Tenemos que mejorar, pero eso no se hace prohibiendo, mejorar es que no haya violencia, que no haya femicidios, que no haya desigualdad, ni discriminación”, postuló en declaraciones a C5N.
En el mismo sentido, la ministra de las Mujeres, Elizabeth Gómez Alcorta, opinó “las escuelas deben ser ámbitos inclusivos y democráticos que respeten la libertad y diversidad. Nada bueno se aprende de una prohibición”.
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Publicado en lanuevacomuna.com