Vie. Ago 12th, 2022

¿Qué desnudó el conflicto militar en Ucrania?

La condena de los países de occidente a la respuesta militar del gobierno de Vladimir Putin contra las sistemáticas violaciones de los acuerdos de Minsk por parte del gobierno de Ucrania, no guarda relación con la realidad y pone un manto hipócrita sobre esta nueva escalada militar de la OTAN y sus aliados.

El gobierno de Kiev ha desconocido todos los llamados al fin de las agresiones genocidas como las de la denominada masacre en la “Casa de los Sindicatos”, en la ciudad ucraniana de Odesa en 2014, en la que 46 personas fueron asesinadas producto del fuego intensional provocado por grupos derechistas nazis de Kiev, voluntarios en aquel momento, y hoy incorporados como soldados profesionales a la Guardia Nacional.

La política exterior de Zelenski y su intención de incorporarse a la OTAN, solo tiene sentido si se la interpreta como una entrega de territorio para destruir a una de las potencias que representa al eje multipolar que atenta contra el gran hegemón anglo- norteamericano imperialista.

Las actividades terroristas que desde 1990 vienen desarrollando grupos de extrema derecha ucranianos identificados con los nazis invasores del territorio soviético en la “Gran Guerra Patria”, siempre han estado secundadas, en logística y entrenamientos, por las fuerzas de la OTAN, la CIA y por empresarios ligados a múltiples actividades ilegales.

Esta acción militar desestabilizadora que vive Rusia es la continuidad histórica de los esfuerzos emprendidos desde comienzos del siglo XX, por las fuerzas imperiales de occidente para doblegar a Rusia, más aún desde el momento en que se produjo la revolución bolchevique de octubre de 1917.

El despliegue de bases militares que rodean a Rusia y su acercamiento acelerado después de la desaparición de la URSS, deja en claro que el objetivo de Estados Unidos y sus aliados es ejercer un control militar y político en todo el planeta, destruyendo o neutralizando a los países que se planteen un camino distinto al concebido por ellos y su estructura capitalista.

Para lograr este objetivo el imperialismo siempre ha alentado la formación de grupos racistas de ultraderecha en todos los países, ha acompañado dictaduras militares y entrenando fuerzas desestabilizadoras en todo el mundo, desplegando su aparato de inteligencia y su red de corrupción para lograr apoyos locales que le permitan ir ganado terreno, legalidad y apoyo internacional a través de un complejo aparato de propaganda y desinformación global y de gobiernos tutelados que actúan en los organismos internacionales como acompañantes de la política terrorista de Estados Unidos y la OTAN.

No se puede entender como se llega a la situación bélica actual en Ucrania si no se examina como se ejecutó la revolución de colores en los países del ex pacto de Varsovia.

Hasta el triunfo de la Revolución de las Rosas en 2003, Georgia siempre había intentado mantener una posición intermedia entre Estados Unidos y Rusia para poder paliar la fragilidad económica derivada del desmonte del aparato centralizado con el que se planifico la estructura estatal de la URSS. La aplicacion de políticas neoliberales en zonas que carecían de Estados fuertes y la manipulación constante de las fuerzas occidentales fueron provocando un clima desestabilizador hasta que, en el año 2002, el ejecutivo permitió que tropas y asesores militares estadounidenses se instalasen en territorio georgiano.

La extorsión montada sobre estos países mediante organismos de créditos como el FMI y la privatización de las principales actividades económica fueron asfixiando a las estructuras de protección social quienes entregaron sus tareas a diferentes redes de ONGs que en muchos casos operaban redefiniendo la agenda política de Georgia hacia asuntos tales como la protección del medio ambiente, los Derechos Humanos, la libertad de prensa y el fortalecimiento de la democracia liberal.

Muchas de estas Ongs se transformaron en partidos políticos de oposición que acabaron confluyendo a través de la redacción del documento Kmara – “Basta” en georgiano –, el cual a su vez fue una iniciativa de la Open Society de George Soros en Georgia.

Estados Unidos logró hacer del país caucásico un apéndice y no un estado aliado, como suponía el presidente Eduard Shevardnadze, su objetivo fue el gasoducto BTC, Georgia se convirtió en clave del proyecto, controlado férreamente por los norteamericanos.

El proyecto BTC conecta Baku con Ceyham, vía Tibilisi. La ausencia de Armenia del proyecto se explica debido a las malas relaciones de este país con Azerbayán
Por consiguiente, el éxito de la Revolución de las Rosas deberá ser entendido no como la mera reacción de Estados Unidos a la nueva política exterior rusa que había reconocido a Abjasia y Osetia del Sur luego de un proceso de autodeterminación, sino también como herramienta para el control de uno de los puntos estratégicos del Cáucaso del sur.

Con la llegada de la Revolución Naranja se configuro la total alineación de Ucrania con los intereses atlantistas de EEUU. A partir de enero del 2003, el presidente Bush acusó al estado ucraniano de, supuestamente vender en el año 2002 radares a Irak y situación que determino que se retiraran las ayudas concedidas al estado ucraniano y que ese dinero fuera a las arcas de la oposición ucraniana con el fin de que obtuviesen la victoria en las venideras elecciones presidenciales del 2004.

Yúshchenko y Timoshenko líderes de la oposición contaban con respaldo en el Parlamento de Ucrania, pero, para asegurar la victoria debían cambiar la táctica y la estrategia de comunicación de la oposición. Para esa tarea se convocó a los líderes de Otpor, (– liberación en lengua serbo-croata –, una asociación estudiantil creada en 1998, inspirada en la obra de Gene Sharp) los cuales estuvieron en Ucrania varias semanas antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que enfrentó a Yanukovich contra Yúshchenko.

Otpor creó una nueva estructura llamada, Pora – en ucraniano, “¡Es el momento!” – para reclutar y movilizar a la población, difundir propaganda entre la gente y encontrar formas de financiación, de están manera se multiplicaron los recursos de la oposición ucraniana que recibió un total de 14 millones de dólares procedentes de organizaciones como la Freedom House, la NED o la Iniciativa de Cooperación Polaco-ucraniano-americana.

Cuando la segunda vuelta de las elecciones llegó, la oposición se apresuró rápidamente a negar los resultados oficiales que daban como vencedor a Yanukovich y con los principales países de la comunidad internacional encolumnados detrás de la oposición, se volvió a repetir de nuevo la segunda ronda de las elecciones, pero esta vez con la gente presionando en las y a fines de diciembre de 2004, el vencedor sería Yúshchenko con el 52% de los sufragios.

Desde aquel momento las actividades de las organizaciones anti rusas fueron creciendo en estructura y organización pasando de la protesta al terrorismo congregando a los viejos nacionalistas colaboradores del régimen de ocupación fascista y los jóvenes marginados en un estado fallido adoctrinado en la ideología de una futuro sectario y xenófobo que pensaba que el origen de su frustración, provenía de un pasado comunista que ni siquiera conocían encarnado en la figura de los ruso-parlantes que compartían un parte del país y a los cuales persiguieron y aterrorizaron con la finalidad de ocupar el territorio que habitaban y que histórica y estratégicamente estuvo bajo el control de Rusia.

La evolución de esta organizaciones criminales progubernamentales ucranianas como la Brigada Azov, creadas en el 2014, e incorporada a la Guardia Nacional por su rol en la lucha contra las fuerzas pro-rusas y que cuenta con un partido político («Cuerpo Nacional») y un grupo paramilitar, («Milicia Nacional»), dirigido por el neonazi Andriy Biletsky, primer comandante de la brigada, muestran claramente la incomprensión y negligencia con la que las clases políticas occidentales actúan y evalúan este fenómeno terrorista que pasea su intolerancia y criminalidad por gran parte del mundo, como ya hemos visto en Bolivia, Nicaragua y Venezuela cuando organizaciones inspiradas en la doctrina Sharp intentaron desestabilizar a los gobiernos populares con métodos terroristas.

Recordemos que hace unas semanas se votó una resolución en la ONU para combatir la glorificación del Nazismo, Neo-nazismo y otras formas de racismo pero solo tres países votaron en contra Estados Unidos, Micronesia y Ucrania.

Pero este es el resultado en los hechos de la contemplación y connivencia con el fascismo del que ningún demócrata quiere o se atreve a hablar y al cual el gobierno ruso le está dando respuesta.

Esta situación de secuestro y homicidio generó mas de 14mil muertos antes de que las fuerzas militares del gobierno de Putin entraran en acción

Hoy la comparsa liberal y socialdemócrata se suma al coro irresponsable de la OTAN tratando de justificar lo injustificable. Hoy la seudo izquierda electoralista es incapaz de denunciar al fascismo y articular herramientas para enfrentarlo porque su derrotero por los caminos de la democracia burguesa la han vaciado de antifascismo y antimperialismo, es por eso que no ven lo que desnuda el conflicto militar en Ucrania, pero así y todo los pueblos observan y no se dejan engañar y donde se presente con su irracionalidad, ya sea en Dombas, en la franja de gaza, en Caracas, en La Paz, en la Habana o en Managua, sabrán darle batalla porque donde habita el fascismo existe el terror y muere la verdad.

Noticias Pia

Publicado en lanuevacomuna.com

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