Nueva Necochea: La historia de un intendente que le perdió respeto a todos

Un nuevo episodio de «picardía» política por parte de la agrupación Nueva Necochea, que dirige convenientemente el intendente Arturo Rojas en el segundo tramo de la campaña para las elecciones legislativas del próximo 14 de noviembre, asomó en el panorama electoral provocando una vez más la indignación de sus adversarios por la falta de respeto y el descaro que planteó.

Sucede que actualmente el intendente está repartiendo panfletos mencionando como propias las obras gestionadas y financiadas en su totalidad por el gobierno nacional, intentando captar voluntades desprevenidas en un movimiento que ya es un clásico del camaleónico jefe comunal: agenciarse como propios los méritos ajenos mientras ataca a sus adversarios.

El costoso panfleto de papel plastificado está siendo repartido en persona por el intendente y sus candidatos, profundizando el cambio de estrategia del Jefe Comunal que primero presentó su lista como la lista de los funcionarios que iban a revalidar su gestión y luego de la derrota de las PASO en septiembre mostró su verdadera cara de proyecto político unipersonal encolumnado detrás de su figura y plenamente lanzado a todo lo que le sea conveniente.

En el panfleto el intendente identifica como propia la obra de urbanización del Barrio Los Malvones, que a casi un mes de haberse empezado (incluso ya se ordenó el pago por adelantado 30 millones de pesos) apenas si tiene un obrador y un puñado de trabajadores activos. Sin pudor Nueva Necochea señala en su texto que «hemos iniciado los trabajos de infraestructura para el Barrio Los Malvones». «La obra que estamos ejecutando son la red de cloacas y agua potable», señala el intendente en su panfleto y promete «todas las familias tendrán acceso a estos servicios, y cada familia contará con la conexión domiciliaria».

Además, el texto aprovechaba la oportunidad para promover un mitín político en el que el intendente dirigiría un acto en la plaza del lugar este martes.

El panfleto generó profunda indignación entre dirigentes políticos y de movimientos sociales, que conocen de primera mano las gestiones que ellos mismos impulsaron durante años para conseguir la urbanización. «Preparamos todo durante el gobierno de Macri, que no hizo nada y cuando llega Alberto, viene un intendente elegido por Cambiemos y hace campaña con vecinos que ni siquiera le importan», dijo a Cuatro Vientos un indignado dirigente de estrecho contacto con el barrio.

Irrespetuoso

La molestia más que por el episodio puntual, rebasó todo límite porque no es la primera vez que Arturo Rojas se comporta de esa manera, por lo que sus adversarios ya lo conocen y saben que, en la persecución de sus ambiciones personales, no tiene respeto ni por el trabajo ni la figura del resto de los actores que conviven con él en el escenario político local, pero tampoco por el electorado con intentos constantes de manipular la opinión pública.

Los argumentos para definir de esa manera al intendente llegan, primero, por parte de su propio riñón. Apenas comenzó el 2021 las turbulencias en el armado de la lista de candidatos produjo filtraciones precisamente porque Rojas no habría cumplido acuerdos preelectorales con su propia militancia.

Como producto de ello, se motorizó una denuncia por la vacunación VIP de allegados al gobierno municipal y al propio intendente, aunque en esa oportunidad el oficialismo forzó la interpretación de la ley de protección de datos del paciente para no mostrar a quiénes había aplicado las primeras dosis que llegaron a Necochea. Incluso más, el oficialismo ensayó una pantomima para que fueran los propios vecinos sospechados los que se presentaran a denunciarse a sí mismos, en una evidente falta de respeto a la inteligencia general de la población.

Antes, el intendente había incurrido en otra falta de respeto, quizá aún mayor: definió como «opereta» la denuncia en su contra por participar en un asado clandestino durante las primeras semanas de la pandemia. En TV nacional la voz del intendente calificaba de «opereta» a las acusaciones, tema que aún tiene una denuncia formal en la Justicia Federal. El patrón de comportamiento se repitió cada vez que se vio en dificultades por los señalamientos varios, el intendente ha tenido la compulsión de definirlos como «operetas», como si las ideas de los demás, el trabajo o el mero desacuerdo habilitaran cualquier clase de acción inescrupulosa en su contra.

«Cree el ladrón que son todos de su condición», reza el dicho popular y nunca mejor dicho que para el caso de Rojas y su equipo, que ha sabido capitalizar el descontento social y las técnicas más rancias de la antipolítica para sacar provecho: a través de algunas editoriales sin firma y con acusaciones basadas en literalmente nada, Rojas ha intentado construir el discurso de sus últimos dos meses acusando a cualquier voz crítica de todas las cosas que él desde el sillón del intendente no consigue. Así, todos sus rivales son políticos inescrupulosos que quieren detenerlo y cualquier noticia que le marque sus errores es sencillamente «opereta».

La falta de respeto generalizada, que denigra la actividad de todo aquel que no forma parte de su círculo y los acusa de sus peores vicios, no solo es de un infantilismo que sorprende, sino que además siembra un malestar que subyace debajo de la superficie pulida que quiere presentar Nueva Necochea. Sin ese respeto es que el intendente, por ejemplo, fue retratado en una fiesta clandestina y envió a su secretaria de Salud a normalizar la situación en los medios de comunicación, literalmente dinamitando su propia campaña y exponiendo a la funcionaria sin mayores dilemas morales.

Imitando la respuesta del intendente a TN («es todo opereta») es que Nueva Necochea responde a las críticas: si el intendente y sus amigos rompen la cuarentena, es todo opereta; si hay denuncias por desabastecimiento en el hospital, es todo opereta; si hay vacunados VIP entre los amigos del intendente, es todo opereta; si prácticamente se regalan concesiones a los amigos, es todo opereta; y, obviamente, si se denuncia la pulsión constante de lanzar operetas que tiene el oficialismo… es todo opereta.

Las «operetas»

Precisamente acusando a sus rivales de sus propios defectos es que el jefe comunal ha construído toda su imagen: con el acompañamiento igual de capcioso de algunos laderos mediáticos, las «operetas» que dice que se lanzan en su contra en realidad sólo salen de su centro de campaña y de su jefe de prensa, una cosa que todos saben y pocos dicen, temerosos del «bullying» judicial con cartas documento y demás amenazas de abogado que tan bien sirven al círculo del Jefe Comunal.

El intento constante de manipular la opinión pública es una completa falta de respeto a todos los vecinos y el electorado en general.

Lo que en principio fueron notas y versiones publicadas en medios pautados para criticar la gestión de ex intendente Facundo López (si cabe decirlo, un blanco fácil cuyos dos últimos años de gestión lo hundieron precisamente por evitar ponerse a uno u otro lado de la «grieta), se han convertido en toda respuesta que brinda el oficialismo cuando se le cuestiona algo. Antes las exageraciones y tergiversaciones eran apuntadas al ex intendente, pero ahora el blanco son todos los que no estén dentro de las filas de su partido.

Como Gonzalo Diez ganó las PASO dentro de la coalición Juntos, Nueva Necochea desplegó su aparato de prensa para atacar al candidato radical, con la reiteración constante de notas de opinión en su contra cuya publicidad es directamente pagada por funcionarios municipales. Además, en un despliegue de machismo evidente, se promocionaron ataques directos a tres concejales (Felicitas Cabretón, Andrea Cáceres y Eugenia Vallota) revelando un sexismo que quedó patentado en el tono de concejales oficialistas para con las concejales opositoras en reiteradas ocasiones.

Esta manipulación, irrespetuosa no sólo de la opinión y el trabajo ajenos, sino también de la inteligencia general de la comunidad, ha conocido ejemplos de todo tipo en los últimos dos años y se han intensificado luego de la derrota de septiembre. Tal es así que el «vecinalismo» de Rojas incluso ha querido pegar su imagen a la de candidatos de otros partidos, tanto de Juntos como del Frente de Todos. Aunque Rojas no pertenece a Juntos ni al FDT, hace campaña con las fotos de sus referentes sin ningún tapujo.

Aunque podría decirse que esa impronta «maquiavélica», justificando cualquier medio con tal de llegar al fin del bien común de todos los necochenses, tiene cierto ascendente en parte de la comunidad que acompaña esas prácticas a conciencia, lo cierto es que tarde o temprano quien siembra lluvias, cosecha tempestades, y aunque la tempestad ya parece estar arreciando sobre el posible naufragio de Nueva Necochea, la desesperación ante la derrota no ha sido buena consejera para Rojas y su gente, que sigue en una dinámica que no deja de provocar rechazo, aunque nadie pareciera estar interesado en decírselo en la cara.

Diario 4v

Publicado en lanuevacomuna.com

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