Renuncia en Nueva Necochea: ¿Habrá comunicación institucional o ahora será todo operetas?

El director general de Comunicación de la Municipalidad, Maximiliano Caloni, decidió presentar su renuncia en un clima de internas turbulentas dentro de la gestión municipal de Arturo Rojas, revelando el profundo malestar que existe en el área por desarreglos políticos producidos por impericias varias en la cúpula de mando.

Sucede que a raíz de las revelaciones realizadas por este diario sobre una interna que decantó en el conocimiento público de vacunaciones VIP en la ciudad (algo que tocaba de cerca al círculo íntimo del propio intendente e incluso a un concejal oficialista), el intendente decidió convocar a Alejandro Silva a su mandato en un puesto inventado a la medida de las necesidades como subsecretario de Legal y Técnica con el rol de «Controlador» de medios de comunicación.

A pesar del claro conflicto de intereses planteado, dado que Silva tenía a su cargo medios de comunicación cobrando pauta municipal, el nombramiento ponía al nuevo funcionario por encima de lo que ya estaba establecido como línea de funcionamiento en el organigrama municipal. Maximiliano Caloni, encargado de la comunicación institucional, quedó de repente bajo la órbita de Silva y comenzaron los inconvenientes.

Órdenes y contraórdenes comenzaron a enturbiar el panorama, generando múltiples dificultades que terminaron por hacer eclosión durante los festejos por el aniversario de la ciudad. Aunque Caloni advirtió al intendente acerca de las protestas por la falta de agua en Quequén y la necesidad de plantear alguna clase de mensaje a la población, no fue si no hasta que se viralizó un video de una vecina quequenense bañándose con una palangana en la Plaza Dardo Rocha que hubo reacción, aunque las imágenes ya habían generado un fuerte impacto en la opinión pública.

Algunos de los desaciertos más importantes de la comunicación de la Comuna en año electoral tuvieron que ver con esos encontronazos.

Durante el año la Comuna erró de manera grosera tratando de adelantarse con anuncios al gobierno nacional, suprimiendo medios locales en las listas de difusión de comunicados, evitando difundir la campaña de vacunación si no generaba rédito político o el caso más grave y seguramente más nocivo de todos, enviar a la secretaria de Salud y primera candidata a concejal por el oficialismo, Ruth Kalle, a tratar de normalizar abiertamente la ilegitimidad de la fiesta clandestina en la que participó el intendente en clara violación a las normas que imponía y las recomendaciones que había dado durante todo un año por la pandemia.

Esa sucesión de errores sin dudas costó al intendente mucho más de lo que cualquiera de sus funcionarios estaría dispuesto a admitir, aunque de cualquier manera la estrategia claramente fallida siguió su curso, provocando que el malestar en el área de prensa fuera cada vez más palpable hasta llegar al rompimiento.

Ahora Silva figura en la web municipal como «Subsecretario de Prensa» aunque la Comuna no ha hecho público ningún decreto, resolución o norma que lo ponga en ese cargo. De igual manera, tampoco hay constancia públicada sobre la creación de la subsecretaría en cuestión, por lo que incluso en ese aspecto la comunicación del asunto ha sido defectuosa.

Desde su asunción en el cargo, la gestión de Arturo Rojas, que se reservó una cifra multimillonaria para pagar pautas a un amplio abanico de medios (incluídos los vinculados al subsecretario), ha promovido por lo bajo múltiples «operaciones de prensa» contra opositores, como es el caso notable de Gonzalo Diez, que tras ganar la elección de Juntos en las PASO está bajo constantes ataques y tiros por elevación que no han conseguido tanto mellar la imagen del candidato radical como revelar la desesperación del oficialismo.

En el último caso, fue el propio Silva quien pagó publicidades para dar difusión en las redes sociales a un título capcioso contra el candidato radical: elevando la exposición de una entrevista concedida en TSN hace casi un mes, el funcionario en persona comenzó a pagar publicidad en la red social Facebook planteando un titular interpretando los dichos de Diez capciosamente.

La desprolijidad evidente muestra a las claras (y una vez más) la abierta impericia en el desarrollo de sus funciones. Facebook muestra públicamente el pago de las campañas publicitarias como una forma de transparencia para identificar la difusión de contenidos maliciosos, algo que no ha sido ajeno a las prácticas en la política necochense, sobre todo después de la campaña sucia librada por Nueva Necochea contra el ex intendente Facundo López en 2019.

Con la renuncia de Caloni, lo poco de profesional que le quedaba a la comunicación de la gestión Rojas ha quedado atrás y el episodio señala que el desmoronamiento de Nueva Necochea no se limitó a las críticas del presidente del HCD, Hernán Trigo Gutiérrez o al rotundo cambio de estrategia tras la derrota de las PASO, sino que se ha extendido incluso a cuadros «técnicos» que ven que la mesa de toma de decisiones es cada vez más chica… y más desacertada.

Diario 4v

Publicado en lanuevacomuna.com

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