Cannabis recreativo en Argentina, debate ineludible para el Congreso que se forma

A mediados de agosto, el presidente argentino, Alberto Fernández, brindó una distendida entrevista al medio Filo News en la que se manifestó a favor de “abrir el debate” para legalizar el consumo de marihuana recreativa.

“La primera tentación mía es terminar con la hipocresía. La marihuana hace daño, el tabaco mata de cáncer y el alcohol degrada al ser humano. Si estos dos son legales, explíquenme por qué hay ilegalidad en el otro lado”, opinó Fernández.

Sus antecedentes más recientes lo avalan. Bajo su órbita, se legalizó el cultivo de hasta seis plantas de marihuana para uso medicinal —para quienes se registren— y se envió al Congreso un proyecto de ley para fomentar la producción industrial del cannabis, sus semillas y derivados.

En consecuencia, la campaña electoral de cara a las primarias que elegirán a los candidatos para renovar escaños en el Congreso de la Nación y parlamentos provinciales tuvo por primera vez al cannabis de uso lúdico entre sus temas principales.

El Gobierno argentino cree que con la nueva actividad puede crear unos 10.000 puestos de trabajo y ganar cerca de 50 millones de dólares anuales, y ahí está su principal motivación con respecto a la planta.

El uso lúdico es el único abordaje que todavía no se ha debatido en el pleno del Congreso, que el 12 de septiembre inicia su camino electoral para renovar curules.
“Después de lo que fueron otras conquistas como el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género y unas más de corte migratorio, creo que en materia de derechos humanos este Gobierno ya avanzó con el tema de aborto, y el cannabis hoy lleva la delantera para ser un tema a tratar por la nueva composición del Congreso”, dice a Sputnik el presidente de la organización no gubernamental Reset (especializada en política de drogas y derechos humanos), Mariano Fusero.

Público hay. Una reciente encuesta realizada entre 64.000 personas de 16 a 92 años que viven en los 24 distritos nacionales develó que el 84,2% del total usa cannabis en forma recreativa.

Sin embargo, la Ley de Drogas vigente desde 1989 castiga con penas de entre un mes y dos años de prisión por tenencia para consumo personal, y hasta 15 años si existieran pruebas de comercio.

Fusero advierte que antes de todo eso es necesario lograr “una despenalización del consumo, más allá de una regulación del cannabis”, y señala que sobre eso existe “cierta confusión en el discurso político”.

“Cuando hablamos de despenalización hablamos de figuras asociadas al consumo, y cuando hablamos de consumo, como reconocimiento a las libertades individuales, estamos hablando de cualquier tipo de sustancia”, advierte el abogado.

Privilegios para gozar
La fuerte campaña nacional que el año pasado logró la ley de aborto, seguro y gratuito en Argentina desde las calles también logró meter en la agenda de debates el reclamo por un derecho humano hasta ahora censurado, en una sociedad de fuerte raigambre religiosa: el derecho al goce.
Desde ese punto de vista, el también abogado Alberto Fernández entiende que el marco legal actual genera un profundo desequilibrio entre la legalidad del alcohol y la ilegalidad de la marihuana.

En la otra vereda se para la precandidata a diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, que en una entrevista reciente también dio su opinión acerca del debate que se viene.

“Una cosa es fumarse un porro en [el barrio porteño de] Palermo y otra en la (villa) 1-11-14, con narcos que te ofrezcan”, lanzó la exgobernadora de la provincia de Buenos Aires (este).

Candidato presidencial en Argentina, Mauricio Macri y candidata a gobernar la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal – Sputnik Mundo, 1920, 31.03.2021
América Latina

La diferencia que hizo Vidal entre el suntuoso barrio y la villa de emergencia, localizados ambos en la capital argentina, le valió críticas desde numerosos sectores. Entre ellas, una que señala que el consumo de una sustancia por placer es una garantía que sólo se tiene en Palermo donde, supuestamente, no hay narcos que te ofrezcan.

Para Fusero, “las históricas campañas en contra al cannabis estuvieron atravesadas por una fuerte presión antihedonista. Muchas de estas sustancias tienen la capacidad de producir placer, y el placer también es un derecho humano, y es el derecho a la salud y bienestar de las personas. No es algo que tenemos que banalizar”.

También cree que en una regulación es importante un estado presente, un modelo similar al de Uruguay, Canadá y algunos estados de Estados Unidos —no todos—, “para no dejar el tema en manos de la mercadotecnia y corporaciones a nivel internacional que ya existen y tratan de monopolizar el comercio a gran escala del cannabis”.

“Si sostenemos esa lógica empresarial y comercial vamos a tener resultados disvaliosos en materia de salud pública sobre todo en índices de consumo y fomentar el uso mediante estrategias basadas en la propaganda”, agrega.

En palabras más simples, “no tenemos que repetir con el cannabis la misma historia que padecimos con el alcohol y el tabaco”.
Salvo en la libertad de poder elegirlo o no. Con todas las de la ley.

Sputnik

Publicado en lanuevacomuna.com

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