El coronavirus ha provocado el colapso en la mítica Nueva York, la ciudad más poblada de EEUU y una de las más pobladas del mundo. De los 6.000 fallecidos en el Estado se calcula que más de 4.000 se han confirmado en la capital. Además se teme que esta cifra pueda aumentar considerablemente cuando se contabilicen las ocurridas en los hogares.
Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, declaró que al menos un 34% de los fallecidos son hispanos, la comunidad más afectada. Le siguen los afroamericanos con un 28%. Por tanto, entre ambas comunidades suman la gran mayoría de afectados. Esta situación fue calificada por el propio alcalde como «una disparidad flagrante».
El propio regidor atribuyó esta disparidad a las diferencias económicas: “La verdad es que, de muchas maneras, los efectos negativos del coronavirus, el dolor que está causando, la muerte que está causando, encaja con otras profundas disparidades que hemos visto durante años y décadas”.
Recordemos que en EEUU la asistencia sanitaria va ligada a la relación laboral y que muchos ciudadanos y residentes no tienen acceso a atención médica al encontrarse desempleados, e incluso para los que tienen trabajo y cobertura de seguro les supone un coste elevado acceder a los cuidados necesarios.
No es el único factor que explica esta disparidad. “Lo que ha sucedido en el último par de años ha llevado a muchos inmigrantes, sobre todo los indocumentados pero también a quienes tienen papeles, a alejarse de los lugares donde normalmente buscarían apoyo o atención médica” explicó de Blasio, en referencia a las políticas del presidente Trump. Es decir, los inmigrantes eluden la asistencia médica por miedo a ser deportados.
Tendríamos que añadir a esas explicaciones otras, que se ajustan a una visión de clase de la sociedad. Las personas que trabajan cara al público, los repartidores de comida o limpiadores -empleos menos deseados- son copados por personas de estas comunidades. Muchos de ellos no pueden permitirse abandonar estas labores de riesgo pues suponen el único recurso para alimentar a sus familias. La mayoría de esos negocios permanecen abiertos.
Autoridades norteamericanas anunciaron planes para contrarrestar la desastrosa organización sanitaria y social, incapaz de poner freno a esta catástrofe. Entre ellas el apoyo a los hospitales públicos, las campañas informativas en diferentes idiomas y pagos adicionales a personas que solicitaron el desempleo.
ELCOMUN
PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM