MAS QUE NUNCA: ES MOMENTO DE LA TASA PORTUARIA EN NECOCHEA

LA TASA PORTUARIA ES LA HERRAMIENTA PARA LA EMERGENCIA SANITARIA ANTE LA PANDEMIA DEL COVID-19. SU DISCUSION DEJA EN EVIDENCIA QUE EL PUERTO DESDE HACE MUCHO TIEMPO DISFRUTA DE SERVICIOS QUE NO ABONA.

Por Diego Hernán Quintana- Justo Perez – Dante Arriola

 

El Intendente Arturo Rojas ha tenido el tupé de amenazar con la creación de una cuasimoneda en caso de que el gobierno provincial o nacional no le remita fondos para su administración. Se sabe que un gobernador no puede hacer semejante cosa porque la emisión de moneda es un atributo de la soberanía de la República y cuando se llegó a ese punto, la descomposición del país estuvo a un tris de distancia.

Pero mucho menos puede hacerlo un Intendente, por lo que semejante gesto no puede interpretarse sino como una bravata de quien está cayendo en la cuenta de que no tiene ni tendrá nunca más fondos de los que supo gozar en su pasada vida portuaria. Pero además es el reconocimiento público de que la Municipalidad no tiene plata, lo que por supuesto no es nada novedoso.

También criticó al Presidente de la Nación Alberto Fernández por delegar el control de precios en los Intendentes, con el pretexto de que carece de personal, incurriendo de ese modo en el grave error de creer que la pandemia del coronavirus es sólo una cuestión de salud.

Porque, como lo prueba la historia, las víctimas primero son las personas en su salud, enseguida los precios, luego los bienes escasos, atrás los sistemas sanitarios y finalmente toda la economía. Y sus verdugos, los especuladores, los más poderosos y los mas ricos, que ante el incontenible avance de la pandemia, hay que frenarlos tanto como al virus. Eso es lo que ha hecho el Presidente al delegar en los Intendentes parte del control de precios, acaso el más importante, por la cercanía.

Es evidente que la mirada de Rojas sigue anclada en su condición de macrista-cambiembita electoralmente exitoso, con predominio de su ideología y hasta pareciera que controlar precios le suena como un tema menor ajeno a su función, mientras la comunidad necochense sufre los incrementos salvajes de los precios de los alimentos, sin que nadie haga nada.

En esto, Rojas no tiene mas remedio que cumplir lo que dispuso el Presidente y hacerlo urgente y bien.

Al alcance de la mano

Respecto a la falta de fondos, tiene al alcance de la mano una parte (el futuro dirá cuán de grande) de la solución. Se trata de proyectar, aprobar y PONER AL COBRO RÁPIDAMENTE, LA FAMOSA TASA PORTUARIA, que bien mirada sería la retribución que el puerto y principalmente los exportadores deben hacer por el uso de servicios que presta la Municipalidad, que nunca pagaron y de muy simple cobro.

Serían varios servicios en una sola tasa, como ser el agua potable, el control de la seguridad e higiene, alumbrado, sanitarios y ESPECIALMENTE una retribución por el uso EXTRAORDINARIO y por las roturas que hacen de las calles de Quequén y los accesos al puerto los camiones con carga de la que se benefician, únicamente, el Consorcio y los exportadores, y que deberían pagar como lo hacen para el funcionamiento del puerto.

Pero como el pasado del Intendente sobre el tema, todavía le es indigesto (porque primero,como opositor, creó la tasa y después,como oficialista, promovió su derogación, en los dos casos en interés de sus jefes políticos), mira para otro lado y sigue respondiendo a sus viejos mandantes, como si nada hubiera cambiado.

Como si el intendente Rojas no hubiera sido votado por el 64 por cientos de los necochenses, que son sus nuevos jefes, y que ahora miran y esperan.

 

Solo un pretexto

Aun cuando se argumente que la inactividad forzosa del Concejo Deliberante derivada de la pandemia, impide el dictado de una Ordenanza como la que requeriría la creación de la multitasa portuaria, la medida debe adoptarse.

Al igual que pasa con el Congreso Nacional y la Legislatura de nuestra provincia, no es posible la parálisis de un poder del Estado y lo mismo ocurre con el Departamento Deliberativo Municipal, que co-gobierna con el Departamento Ejecutivo.

Además, hay modos y herramientas para hacerlo, (sin perjuicio de que aquí hay lugar para la distancia social, que las harían innecesarias).

Ultimamente, por ejemplo, explotó el uso del sistema de teleconferencias, que en no más de 90 días será mas común que la aplicación de mensajería Whatsapp. Pues bien: ¿Que impide entonces al HCD reunirse, sin afectar la regla del aislamiento?.

Ya se hace en Provincia y en Nación y seguramente la Corte Suprema de Justicia validará el procedimiento para evitar chicanas político-legales, como se lo acaban de pedir las autoridades del Senado de la Nación.

Salvado aquel, aparece entonces otro pretexto mas importante. Como se supone que el oficialismo no permitirá la reunión, ¿cuál sería el sentido de pedir reunirse si de antemano se sabe que el oficialismo lo impedirá, pues tiene la mayoría en el HCD?.

Para responder, allí está a disposición de la oposición el poco utilizado art.68 Inc. 5° de la Ley Orgánica de Municipalidades que dice: «El Concejo realizará sesiones con el carácter y en los términos que a continuación se indican: «… Extraordinarias: El Concejo podrá ser convocado por el Intendente a sesiones extraordinarias, siempre que un asunto de interés público y urgente lo exija, o convocarse por sí mismo cuando, por la misma razón, lo solicite un mínimo de un tercio del número de sus miembros.»

Como la oposición en el HCD de Necochea es un número superior al tercio de sus miembros, cuenta con las facultades legales para convocar una sesión extraordinaria y con los fundamentos políticos de tratarse de un asunto de interés público y urgente que lo exige, pues se trata del funcionamiento mismo del Municipio aquejado por falta de fondos, según ha dicho hasta el cansancio el Intendente. Y mucho mas aún en el marco de las urgencias económicas para la salud que impone el corona virus. De manera tal que el primer paso estaría dado.

Claro que aun así, el oficialismo puede mirar para otro lado y no concurrir a esa sesión. En tal caso alli está el art. 70 de la ley de Municipalidades, que dice:
«La minoría compelerá, incluso con la fuerza pública, a los concejales que por inasistencia injustificada impidan las sesiones del Concejo. Se entenderá por minoría un tercio del total de sus miembros».

Es decir que si los concejales oficialistas no quieren correr el riesgo de que la policía les toque el timbre deberán concurrir, por lo que el objeto de un proyecto como éste se habrá cumplido con creces; y sino aparecen…bueno, tendrán que ir a buscarlos.

Es decir, se habrá puesto en discusión en el órgano encargado de hacerlo, un asunto vital para la comunidad y en caso de rechazo, será el actual oficialismo necochense quien deberá explicarle a los electores cuáles fueron sus motivos.

Estamos hablando de una tasa de cobro sencillo, de monto interesante, de aporte regular pues se cobra todos los meses y de obligados con fondos suficientes para pagar.

No por casualidad son uno de los sectores mas beneficiados en los últimos cinco años, ya que incluso ni siquiera tenían la obligación de traer al país los fondos cobrados por sus ventas, que son en dólares, sobre los que ni siquiera pagaron retenciones dado que la detraen del precio que pagan por el cereal a los productores.

De allí que este proyecto debería contener la prohibición expresa del traslado del precio de la tasa, a los productores y a los camioneros, vieja maña que el zorro no pierde.

Sería un gran acierto

Pero si la ordenanza se aprobara estaríamos en presencia de un gran acierto de la oposición cuya materialización tampoco sería simple ya que la resistencia de los obligados es previsible.

Ahora bien: el acierto no se vería disminuido porque supuestamente el principal beneficiado político sería la administración de Rojas, y sí acrecentado, porque el beneficiado principal es el pueblo de Necochea y todo el partido.

Aunque lo central del proyecto estaría en que cómo no se trata de un impuesto, sino de una tasa, QUEDA EN EVIDENCIA QUE EL PUERTO DESDE HACE MUCHO TIEMPO DISFRUTA DE SERVICIOS QUE NO ABONA.

No sería un impuesto ni forzoso ni a la riqueza, sino, simplemente el pago de un servicio que recibe a diario y del que nunca se hizo cargo.

Insistimos en esta idea: no hay aqui una imposición excepcional, ni la búsqueda de un aporte único, ni un intento de esquilmación injusto, sino la posibilidad riquísima para los obligados al pago (o sea, principalmente los exportadores y el consorcio), de poner en valor la relación entre el pueblo de Necochea y Quequén y el puerto que desde hace mucho tiempo es casi inexistente.

Principalmente porque este último alimentando sus propios intereses vivió de espaldas a aquel, que no sin cierta irritación (sobre todo desde que desapareció la banquina de los pescadores) ve al puerto como un ente privado, desinteresado de nuestro destino común.

 

Los servicios

Vamos a repasar para que se vean, los servicios a prestarse por la comuna, como retribución de la/las tasas:

Tasa sanitaria: retribución del servicio de cloacas y agua corriente.Si hay oposición, habría que averiguar adonde tira el puerto los deshechos cloacales y de donde obtiene el agua potable (que dicho sea de paso se carga en los barcos). Sería un caso apropiado para la instalación de medidores de agua, que hasta está reglamentado en la Ordenanza Impositiva. Sin contar, desde luego, su importancia ecológica.

Tasa de seguridad e higiene: Es la que retribuye la inspección que los municipios hacen sobre el cumplimiento de las normas de seguridad e higiene de comercios e industrias. Tendría bastante trabajo la Municipalidad con el polvillo que sale todos los días de la carga de los barcos y el lanzamiento de deshechos a la calle, como el que provocó en Quequén (dentro del hinterland urbano que rodea al puerto) la muerte de una persona, no hace mucho tiempo.

Alumbrado: El puerto debe pagar aunque sea una parte, porque se beneficia por vía del uso que hacen de las calles los que le prestan servicios. Esas calles -que conforman el hinterland urbano que lo rodea-cuentan con alumbrado público que pagan los frentistas de calles cuyo uso exhorbitante las rompe y las deprecian los camiones de cereal, en particular.

Retribución especial por el uso de calles y accesos al puerto: esta tasa,con destino a su reparación y mantenimiento adecuado, gravaría el uso exhorbitante o extraordinario que hacen especialmente camiones de cereal y otros productos . Sería complementaria, pero no sustitutiva de la tasa urbana que pagan los frentistas.

 

Finalmente una reflexión.

El Intendente Rojas acaba de cumplir cuatro meses en una función para la que fue elegido por cuatro años y en un contexto de gravedad como en el que nos encontramos, para quienes tenemos obligaciones políticas, aunque no sean de gestión, oponerse es discutir, discrepar, pero principalmente aportar.

La actualización y sanción del tema de esta nota debería ser el recomienzo virtuoso de un camino para un Necochea y Quequén -solemos decir Región NecoQuen-, en donde primen las políticas que beneficien al pueblo. Pues como dice aquel extraordinario y absolutamente vigente aforismo, hoy una vez más puesto a prueba por la pandemia: el mejor gobierno es aquel que hace lo que el pueblo quiere.

 

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