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LA CRISIS

LAS FORMULAS PARA CALCULAR A ALBERTO: POR DONDE VIENEN LAS CRITICAS

Las fórmulas para calcular a Alberto

1.Un discurso que circula en los medios hegemónicos afirma: “el Gobierno no arrancó” o “no hay plan económico”. Es el discurso de la ausencia. Desde el 30 de diciembre hay un desierto: no hay gobierno, no hay planes, no hay políticas.

2. Sin embargo, en un escenario donde supuestamente no hay ni gobierno ni planes ni políticas sí hay reacciones muy fuertes de las organizaciones rurales, las Iglesias, los jueces y los bonistas acreedores, entre otros actores.

3. ¿Ante qué reaccionan si no hay gobierno ni planes ni políticas? ¿A que se oponen?

4. Los medios hegemónicos recuperan una vieja idea que consiste en definir a lo diferente como lo que no existe. En el desierto había pueblos originarios. Es decir: pobladores diferentes. Sin embargo, por eso, porque eran diferentes, no estaban. Se sabe: lo diferente no existe. Por eso, lo que se conquistó fue el desierto, es decir un territorio vacío. En esta perspectiva no hubo genocidio porque no había a quien matar. Lo asesinados nunca estuvieron.

5. Las políticas que viene implementando el gobierno son diferentes con relación al proyecto único del neoliberalismo. Por eso, porque son diferentes, tampoco existen.

6. Ello genera una especie de escenario fantasmagórico: ruralistas que realizan medidas de fuerzas, iglesias que movilizan a sus fieles, jueces que amenazan con renunciar masivamente oponiéndose a la nada, a un gobierno que no arrancó, al vacío o a lo inexistente.

7. En esos escenarios, los conflictos tienden a desplegarse sin discurso o con poco discurso gubernamental. Y cuando aparecen dirigentes del Gobierno – por ejemplo Grabois o Parrilli – poniéndole discursos a los conflictos inmediatamente pasan a ser definidos como los “oficialistas más duros.”

8. En esta clasificación pos grieta el valor de los dirigentes varía según su posición en una línea que va de lo más duro a lo blando. La valoración de un dirigente declina en la medida que aumenta su dureza y se incrementa en la medida que crece su blandura. De este modo, el sistema clasificatorio gana en simplicidad: ya no va de la izquierda a la derecha sino de la dureza a la blandura. Lo duro está más cerca del conflicto y la confrontación y lo blando del diálogo y del acuerdo.

9. Uno de los editorialistas de Clarín vuelve a referirse este domingo a la existencia de “los dos Albertos.” ¿ Cuál es un Alberto y cuál es el otro ?. Está el que toma distancia del Kirchnerismo y está el que se acerca.

10. Hay dos fórmulas para calcular a Alberto, según la perspectiva dominante.

11. Una es Alberto + Cristina: Populismo. Ese el Alberto que no quieren. Es el Alberto duro.

12. La otra es Alberto – Cristina: gobierno cooptable. Ese es el Alberto que quieren. Es el Alberto blando.

13. Hay un tercer Alberto, el único posible: el que oscila entre lo blando y lo duro, entre el conflicto y la conciliación.

14. Pero, en todos los casos, hay un sobrante o un exceso que es el Kirchnerismo que distorsiona, presiona y desfigura el proceso político en la Argentina. La actual Vicepresidenta maniobra con ese exceso: lo mantuvo en la resistencia entre 2015 y 2019 y luego, desde 2019, lo colocó nuevamente dentro del Estado. Eso que sobraba afuera, ahora sobra adentro.

*Daniel Rosso en el programa de Cynthia Ottaviano por la 990.

 

 

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