Habrá consenso con la mayoría de la oposición, pero es probable que la voluntad de un sector oficialista de tratar estos proyectos sobre tablas termine torciéndose por un pase a comisiones, y con ello el riesgo de extenderse en el tiempo.
Con el trasfondo de la pelea Boudou-Boldt, avanzar en las restricciones a los fumadores afecta intereses de las empresas dedicadas al entretenimiento lúdico. Sopesará siempre la sospecha de «una intervención nunca del todo esclarecida» cuando en 2008 se votó esa ley con las modificatorias en el artículo 7, que permiten a los bingos y casinos estar exentos de esa prohibición, exención también alcanzada para cárceles, internados psiquiátricos y locales comerciales de más de 400 metros.
Boldt no regentea más que tragamonedas en casinos, y las grandes afectadas serán las otras empresas consesionarias de prolíferos bingos diseminados en la Provincia.
«Cuando se aprobó la mal llamada ley Antitabaco se discutió en nuestro bloque durante bastante tiempo, y se aprobó con esa excepción. Por una cuestión de disciplina partidaria, el bloque adoptó un concepto de gradualidad; yo estaba a favor del ciento por ciento libre de humo, entonces no bajé al recinto», recuerda Juan De Jesús.
Agrega que «pocos días después presentamos con otros diputados un proyecto en el cual producíamos una modificación a esa ley y se introducía un artículo que prohibía fumar en esos lugares. Lo firmamos Ismael Passaglia, Horacio De Simone, Sebastián Cinquerrui y Juan De Jesús. Ese proyecto perdió estado parlamentario en diciembre. Ahora lo estamos reproduciendo».
Está allí el meollo de la cuestión. Durante dos años la iniciativa estuvo frenada, hasta quedar fuera de juego. Ahora vuelve a tomar impulso. Hay quienes afirman que «recién vamos a estar seguros cuando salga en el Boletín Oficial».
«Están dadas las condiciones para que se pueda debatir de nuevo. Cuando se trató esta ley no estaba el marco regulatorio nacional que se votó el año pasado, con una prohibición total; creo que ahora podemos avanzar hacia lo mismo, y habría consenso para ello», sostiene uno de los diputados sciolistas.
De Jesús le pidió a Marcelo Feliú, presidente de Asuntos Constitucionales, que amalgame los diferentes proyectos que hablan sobre el mismo tópico. También el jefe de bloque intenta convencer a la legisladora oficialista María Laura Lacava de que su iniciativa de adhesión a la ley nacional no sea acompañada por la derogación de la normativa provincial.
De Jesús sostiene que «deben avanzar todos los proyectos, porque la ley nacional no contempla todo lo que contempla la ley provincial, que aparte de tener todas estas cosas que limitan y regulan los lugares para fumar tiene un capítulo en el cual habilita al ministerio de Salud y a las obras sociales a atender a aquellas personas que tienen la adicción al cigarrillo. Porque el bingo es una cosa, pero también debemos facilitar a aquellos que quieran recuperarse que el Estado y las obras sociales lo puedan asistir. Esto no lo tiene la ley nacional, pero la ley nacional adhiere al acuerdo marco de
la Organización Mundial de la Salud; adhiriendo a ella adherimos al acuerdo marco internacional».
Con discusiones en medio del vendaval y a veces ensombrecidas de humo, el oficialismo se compromete a derogar lo que hace dos años, nada más, establecía como excepción y que le valió encendidas críticas, que poco importaron en ese momento. Sin duda, el contexto político es otro, y aunque siempre está el camino de las comisiones como para mandar a dormir proyectos incómodos, ahora hay un interés nacido en Olivos, y eso, en los tiempos actuales, suele ser más que una sugerencia.