Migración laboral: el lado «B» del modelo que obligó a miles de argentinos a buscar sectores bendecidos por la gestión K
30/03/2012 La economía creció a tasas chinas. Pero no todos festejan. Se han pulverizado miles de puestos de trabajo y muchas personas debieron ir en busca de otros destinos. Festeja Tierra del Fuego, se lamentan en el sector de la carne, las naftas o los call centers. Ganadores, perdedores y «protegidos»
Por Fernando Gutierrez – Mariano Jaimovich
«Ser bangaloreado» (to be bangalored) es una de las expresiones más temidas por los trabajadores en los Estados Unidos.
El neologismo surgió en la última década, como una forma de hacer referencia a un fenómeno nuevo de la globalización económica: la pérdida de puestos de trabajo y la «migración» masiva de empleados que se desempeñaban en industrias y en la provisión de servicios profesionales, como consecuencia de la revolución tecnológica.
Es que la misma posibilitó a países distantes el poder competir en distintas ramas de actividad en tiempo real, con buena calidad y costos infinitamente menores.
Para los afectados por este fenómeno, no siempre era fácilmente digerible el argumento de que esta tendencia sería, finalmente, beneficiosa para todos, porque mejoraría la eficiencia de la producción.
Pero, al menos, les quedaba un mínimo consuelo: la ilusión de entender cuál era el cambio mundial que se estaba viviendo y quién era el «malo» al que debía echársele la culpa (en este caso, individualizado en Bangalore, la capital tecnológica de India).
En cambio, para los argentinos que han perdido sus puestos de trabajo en estos últimos años ni siquiera les quedó ese «consuelo» de saber a quién culpar.
El país, si uno atiende al «relato» oficial, está en un proceso de fuerte industrialización y alcanzando mínimos históricos de desempleo.
Sin embargo, lo que no suele decirse, es que una característica de los tiempos K ha sido la de unabrupto «éxodo» de personas que se desempeñaban en distintos sectores de la economía hacia otros rubros, lo cual ha generado profundos cambios en los tipos y niveles de empleo.
Es decir, no ocurre, como suele esperarse, que todas las ramas de actividad suban simultáneamente, empujadas por el crecimiento económico. Ni que todas bajen juntas, ante el riesgo de una recesión.
Más bien, los abruptos cambios en las reglas de juego por parte del Gobierno terminan por beneficiar a unas y perjudicar a otras. Así las cosas -consecuencia directa del mayor intervencionismo-, algunos sectores viven una euforia laboral mientras que otros sienten que están siendo fuertemente «bangaloreados».
Más bien, los abruptos cambios en las reglas de juego por parte del Gobierno terminan por beneficiar a unas y perjudicar a otras. Así las cosas -consecuencia directa del mayor intervencionismo-, algunos sectores viven una euforia laboral mientras que otros sienten que están siendo fuertemente «bangaloreados».
Perdedores de las tasas chinas
A lo largo de todos estos años, la Argentina experimentó un crecimiento significativo de su economía.
A lo largo de todos estos años, la Argentina experimentó un crecimiento significativo de su economía.
Pero, al mismo tiempo, expulsó a miles y miles de empleados de diversos rubros, que debieron«migrar» hacia otras ramas de actividad.
Un caso paradigmático es el de los call centers, donde sólo en el último año se perdieron casi 20.000 puestos (un derrumbe del 23%), según datos de la Cámara de Comercio.
Este sector, paradójicamente, se había convertido en un símbolo de la primera etapa del kirchnerismo: con un «tipo de cambio competitivo» los salarios resultaban bajos en términos de dólar.
Y al contar con recursos humanos bien educados, la Argentina se había posicionado como para ser un jugador fuerte a nivel mundial en ese sector de servicios globales.
Hoy, cuando el dólar alto ya pasó a ser un recuerdo, esta actividad ha perdido competitividad a pasos agigantados y cada vez se pone más en duda si podrá mantener su capacidad para ser el primer empleo part-time de una multitud de jóvenes estudiantes.
Queda, en todo caso, un interrogante para el debate de los analistas: ¿hay que lamentar esta situación por entenderla como una pérdida de competitividad a nivel nacional? ¿O, por el contrario, es un dato para festejar, porque es un síntoma de recuperación del salario en el ranking mundial?
Otros sectores castigados no tienen siquiera ese consuelo que deja la inquietud planteada.
Uno de ellos es el de la industria frigorífica, donde se han cerrado 120 plantas, y se han dejado cesantes a algo más de 12.000 trabajadores, según datos de la Cámara de la Industria Cárnica.
Y aquí, a diferencia de lo que ocurre en otras actividades, no puede «culparse» al contexto internacional que apreció el peso argentino.
Ocurre que mientras los frigoríficos locales están en crisis y trabajan a la mitad de su capacidad, esta misma industria se encuentra en un momento floreciente en Brasil, Uruguay y Paraguay, que ya han ocupado la «vacante» que dejaran los productos albicelestes en las góndolas del mundo (hoy el país, representa un 3% del mercado exportador, cuando llegó a ostentar el 11% del total).
En otras palabras, desde 2006 la industria frigorífica argentina viene «triturando» puestos de trabajo, que se transfieren a los países vecinos. Y los afectados deben ir en busca de rubros más fluorecientes.
El caso de crisis de empleo que resulta más sorprendente es el de las estaciones de servicio.
Con 2.500 puntos de venta cerrados en estos últimos años, esta rama de actividad tuvo quecesantear a unas 60.000 personas, según datos aportados por la Federación de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio (ver nota: Paradoja argentina: pese al boom de 0 km, vender nafta es cada vez peor negocio)
Lo difícil de entender es que esto ocurra en el mismo país que ha registrado un boom de ventas de vehículos que, año tras año, ha venido superando sus registros históricos previos.
Los 857.000 autos y 716.000 motos 0km dibujaron grandes sonrisas entre los empresarios, pero que no pudieron ser compartidas por los estacioneros. Encima dejaron al Gobierno atado a la necesidad de tener que importar combustible.
En medio de esta paradoja, tal como era de esperar, crecen las acusaciones cruzadas.
El Gobierno apunta a las petroleras por no haber invertido lo suficiente. En tanto, éstas argumentan que la escasez es producto de la política intervencionista -de haber «topeado» los precios y de las mayores regulaciones- que generó desincentivos e hizo que vender naftas sea un mal negocio.
Más casos paradójicos: en un momento en el que el transporte de carga es uno de los grandes protagonistas de la economía -por ser parte fundamental de la cadena logística- se está notando un enfriamiento del empleo.
Francisco Scaserra, manager de la consultora de recursos humanos Page Personnel, afirma queestán disminuyendo los pedidos de personal debido al encarecimiento de costos y por lo oneroso que resulta mantener dicha logística dentro de las grandes empresas.
«Se está avanzando en tercerizar esta actividad en empresas más informales», describe el experto.
Incentivos para la polémica
En estos días, el incentivo a la industria mediante el cierre de importaciones es tema de intenso debate nacional. Y, pese al éxito de casos aislados, no hay datos concluyentes como para afirmar que la industrialización haya sido exitosa.
Incentivos para la polémica
En estos días, el incentivo a la industria mediante el cierre de importaciones es tema de intenso debate nacional. Y, pese al éxito de casos aislados, no hay datos concluyentes como para afirmar que la industrialización haya sido exitosa.
Rogelio Frigerio, una de las voces críticas al modelo K, afirma que, lejos de promover la industria, el Gobierno ha llevado al país a una dependencia cada vez mayor de las materias primas.
«En los vilipendiados ’90, la participación de la industria en el PBI era del 17%; ahora está abajo del 16%. Por cada 100 empleos que se crean, 36 son para el sector público», afirma Frigerio.
Y hay más datos que ponen la lupa sobre la situación contradictoria de la industria. El Ieral, de la Fundación Mediterránea, estima que desde 2008 en adelante, el sector manufacturero perdió 63.000 empleos.
Algunas ramas, aun en un marco de recuperación económica y fuerte protección contra importaciones, siguen sin compensar los puestos perdidos.
Es el caso de la industria textil, que sólo recuperó 6.000 empleos de los 12.000 que había perdido en la recesión de 2009, según una estimación del Estudio Ferreres.
Empleados de call center, de la industria cárnica, manufacturera, del sector de estaciones de servicios y quienes se desempeñan en cientos de empresas dedicadas a la importación forman parte de una larga lista de argentinos que han tenido que «migrar» hacia nuevas posiciones laborales.
Y este traspaso a otros sectores -que han sido «bendecidos» por el modelo K- explica el por qué el desempleo en Argentina no se ha incrementado, pese a la gran cantidad de puestos de trabajo que han desaparecido.
Y este traspaso a otros sectores -que han sido «bendecidos» por el modelo K- explica el por qué el desempleo en Argentina no se ha incrementado, pese a la gran cantidad de puestos de trabajo que han desaparecido.
Los «protegidos»
En el otro extremo, los ganadores de esta nueva fase del «modelo K» festejan el masivo aumento del empleo.
En el otro extremo, los ganadores de esta nueva fase del «modelo K» festejan el masivo aumento del empleo.
El ejemplo que mejor encarna el discurso oficial sobre la nueva industrialización por sustitución de importaciones es el polo electrónico de Tierra del Fuego.
A esta altura, la provincia austral ya ocupa un lugar importante en el imaginario colectivo como verdadero termómetro del «made in Argentina».
No es de extrañar, entonces, que este «Bangalore criollo» sea utilizado como emblema kirchnerista: tras el auge de los años ’80 y la decadencia de los ’90, comenzó una fuerte recuperación que llevó a esta actividad a sumar 9.000 trabajadores, según la Dirección de Industria fueguina.
No obstante, la formación de empleo genuino comenzó a ser puesta en duda luego de que en los últimos días -producto de las restricciones a las importaciones de insumos-, saliera a la luz que este polo industrial había suspendido a unos 4.000 empleados temporarios.
No obstante, la formación de empleo genuino comenzó a ser puesta en duda luego de que en los últimos días -producto de las restricciones a las importaciones de insumos-, saliera a la luz que este polo industrial había suspendido a unos 4.000 empleados temporarios.
Por lo pronto, su necesidad de profesionales y obreros calificados en este último tiempo ha sido tal que está succionó recursos de otras actividades y regiones del país.
«Estamos realizando una gran cantidad de búsquedas que, en su mayoría, son cubiertas porcandidatos que llegan desde otras provincias. Esto es así debido a la falta de profesionalesen la isla calificados para este tipo de posiciones», relata Brenda Baran, gerente de recursos humanos de la consultora Michael Page.
En consecuencia, los salarios para estas posiciones pueden ser hasta 40% superioresrespecto del promedio nacional (ver nota: «Déficit de profesionales en Tierra del Fuego obliga a empresas a ‘nacionalizar’ las búsquedas de personal«).
Otra de las industrias emblemáticas del kirchnerismo es, sin lugar a dudas, la automotriz, que también está en una situación digna de ser observada con atención.
Con 85.000 empleados en toda la cadena de valor (incluyendo las terminales y el sector autopartista), esta actividad ha venido creciendo sistemáticamente y registra máximos históricos de empleo.
Pero, por ser extremadamente sensible a la demanda brasileña y por utilizar un 70% de insumos importados, sufre la inestabilidad que se ha instalado en estos últimos meses. El antecedente más cercano sucedió en 2009, cuando se observó una brusca caída.
Un winner que depende de la «caja»
A juzgar por los pedidos que reciben las empresas selectoras de personal, los sectores que se observan como más dinámicos, en cuanto a contrataciones, son el autopartista, loslaboratorios medicinales, la «línea blanca» de electrodomésticos y los vinculados con servicios a la agricultura, afirma el consultor Bernardo Hidalgo, miembro del portal RH.
Un winner que depende de la «caja»
A juzgar por los pedidos que reciben las empresas selectoras de personal, los sectores que se observan como más dinámicos, en cuanto a contrataciones, son el autopartista, loslaboratorios medicinales, la «línea blanca» de electrodomésticos y los vinculados con servicios a la agricultura, afirma el consultor Bernardo Hidalgo, miembro del portal RH.
De todas formas, donde la creación de empleo es mayor -por amplio margen- es en losservicios, como ya es tradicional en todas las economías, que absorbió el último año, el 70% de los 377.000 nuevos puestos.
«Las estrellas de los últimos años fueron, son y serán los profesionales de sistemas ycontadores bilingües», considera Matías Huvelle, gerente de selección de la consultora Ghidini Rodil.
Pero, a la hora de hablar del gran «winner» del modelo K en materia laboral, no puede eludirse uno de los fenómenos más notables de los últimos tiempos: el acelerado crecimiento delempleo público.
Desde la recesión de 2009 en adelante, el Estado generó 183.000 puestos.
Según una estimación de Gastón Rossi, economista jefe del estudio LCG, su velocidad decreación de puestos triplicó a la del sector privado.
Una tendencia que, no obstante el voluntarismo del «modelo», será difícil de sostener en esta nueva fase de «sintonía fina», donde la holgura fiscal ya es cosa del pasado.