ACTUALIDAD, PUERTO QUEQUEN

Puerto Quequén se ha transformado en una porción del puerto marplatense


Quequén es la alternativa para los empresarios pesqueros marplatenses

El puerto bonaerense al sur de Mar del Plata es la llave de auxilio de muchos armadores pesqueros que pueden descargar sus bodegas y esquivar el bloqueo que el SUPA realiza en la estación marítima local. El mismo gremio que en Quequén trabaja casi a destajo y ya movió 60 mil cajones de pescado

Si no fuera porque hay un par de buques cerealeros de más de 150 metros de eslora amarrados a muelle, algo impensado que atraviese el castillo de arena de Mar del Plata, el Puerto a la vera del Río Quequén por estas horas se asemeja bastante a la estación marítima local.

Ante el bloqueo impuesto por el SUPA y las entidades que representan a los estibadores en las terminales del puerto local muchos armadores eligieron descargar sus bodegas en esta estación ubicada a casi 120 kilómetros al sur de Mar del Plata.

El miércoles de la semana pasada el primero en llegar y romper la monotonía de una flota costera de reducidas dimensiones fue el buque «Júpiter». Luego no pararon de arribar: «San Salvador II», «Marcala» y siguieron las firmas.

Cuando REVISTA PUERTO recorrió el área había barcos amarrados hasta en séptima andana y los estibadores, del mismo SUPA que en Mar del Plata impide el normal desarrollo de la actividad desde hace diez días, no dan abasto para atender el pico de demanda.

«Hasta ahora no hemos recibido ninguna notificación de la Federación que nos comunique la extensión de la medida de fuerza», reconoció José Caminia, secretario General del SUPA en la Seccional Quequén/Necochea.

La amenaza de Juan Carlos Ferreyra, de extender la medida a todos los puertos e impedir la carga de productos pesqueros al exterior, por ahora no se ha cristalizado. Le resultará complicado contar con la adhesión de los estibadores de Quequén.

«La empresa Enequen SA es la que contrata a los estibadores. Ahora serán más de 100 compañeros a lo largo del día. En estos momentos hay 5 manos de 11 compañeros trabajando en la descarga simultánea de cuatro barcos», precisó el dirigente, quien reconoció que no se da abasto. «Anoche nos acostamos a las 3 de la mañana y así parece que seguiremos hasta el lunes o martes», anticipó.

Sobre el muelle en primera andana estaban amarrados los fresqueros de altura «San Antonino III», «Siempre Santa Rosa» y «Karina». Luego se acomodaban el «Marcela C», «Siempre Don Vicente», «Costanza», dos costeros amarillos, más atrás se ubicaban el «Iglú I», «Franco», «Don Agustín», «Don Raimundo» y «Gaucho Grande». El «Desafío» está unos mil metros río abajo.

La empresa que presta el servicio de estiba es Enequen SA, una de las cuatro habilitadas por el puerto pero la única que contrata estibadores del SUPA y les paga 5,22 pesos cada cajón. Uno de los responsables de la empresa contratante, Gerónimo Martínez, evita dar precisiones de la ecuación comercial. «Recién llego de Buenos Aires, perdóname», se excusa. A las empresas pesqueras les cobra 14 pesos más IVA, aunque algunos armadores contaron que el precio final rozaba los 20 pesos, más del triple que en Mar del Plata.

El muelle es una romería; entre las tres grúas que operan en paralelo al muelle extrayendo cajones del interior de las bodegas, hay científicos del INIDEP realizando muestreos de desembarques e inspectores de la Dirección Nacional de Coordinación Pesquera controlando especies y cajones.

En el extremo este de la banquina, el giro 7 del puerto de Quequén, el «Karina» se desagota de a poco. «Tardan más del doble de tiempo de lo que lo estiban en Mar del Plata», reconoce un marinero que desembarcó hace unas horas.

Entre los cajones, se apuntan víveres para subir al Costanza, que espera su turno para descargar. «Viene completo con 1200 cajones. No podemos armar acá porque no hay cajones vacíos ni hielo de calidad como para emprender otra marea», cuenta el responsable del barco mientras entrega las bolsas del supermercado CLC: pan, carbón, carne y cerveza.

Alberto González está abrigado con un buzo polar hasta el cuello. Hace 17 años que trabaja en el puerto y estos días de bonanza ya los gozó en el 2007. Es uno de los dueños de la sociedad propietaria de los guinches que extraen los cajones de la bodega. «Cobramos 2,50 el cajón pero no creo que nos paguen más de 2 pesos», reconoce el empresario desde el muelle mientras no deja de vigilar el movimiento de sus criaturas mecánicas.

«Ya han descargado unos 18 barcos, cerca de 60 mil cajones. Esperan descargar otros 18/20. Es posible que superaremos los 100 mil cajones», se entusiasmó por esta primavera en pleno otoño. «En promedio con la flota que opera desde este puerto movemos unos 5 mil cajones mensuales».

La falta de ritmo de los estibadores es la queja de los armadores pesqueros. Cada tanto se cae una lingada y hay que volver a encajonar. Algún abadejo de buen tamaño se pierde en el camino y se guarda en una bolsa. Además, el «Karina» trajo merluza, algo de raya. Nadie pide que separen las especies en los cajones. Podrían tardar mucho más tiempo y el camión semirremolque espera llenar la carga y viajar raudo a Mar del Plata.

«Es un pescado de buen tamaño y en buenas condiciones sanitarias», informó Matías Marcos, de la DNCP, quien fiscaliza los desembarques. «Me contaron que hay otros barcos con 14 días de marea que todavía no vaciaron bodega. Veremos con qué nos encontramos», confesó.

Nadie sabe cuánto durará esta primavera en que Quequén se ha transformado en una porción del puerto marplatense.

LOQUEPASA.NET

Deja un comentario


Soporte Wordpress por Efemosse y Alipso