Marta está, no se fue, se siente su presencia entre los quequenenses, entre la gente común, entre los más humildes, entre los que la van a seguir recordando como otro Faro de Quequén, iluminando las luchas de los autonomistas.
Durante todo el recorrido, sus hijos portaron una bandera con su nombre. Más tarde se la recordó con un minuto de aplausos, homenajeándola a pura emoción, siguiendo su huella.
