Extrema preocupación en el gobierno con el caso Ottavis
El kirchnerismo está conmocionado por el viraje que tuvo el impacto del impuestazo rural impulsado por Scioli, a quien querían cargarle el costo mediático de la medida. La mira quedó puesta en el diputado de La Cámpora, acusado de coimas y violencia de género, y en Gabriel Mariotto, que debió llamarse a silencio luego de varios tropezones. La turbulencia en el bloque de los Festilindo.
La Politica Online | 05.06.2012 21:51:00
Es que si bien admiten que el gobernador no saldrá del conflicto sin costos ya que se puso en contra al campo, creen que el ex motonauta se salvó una vez más del costo mediático que están pagando el Gobierno y La Cámpora por los tropezones de Gabriel Mariotto y el caso de las coimas que acorrala a José Ottavis, vicepresidente de la Cámara baja bonaerense ligado a la organización fundada por Máximo Kirchner.
«Si las espadas que tenemos para desgastar a Scioli son Ottavis y Mariotto, estamos perdidos», confiesan con preocupación en el kirchnerismo.
Días atrás, cuando ingresó al hall del nuevo edificio de la Cámara Alta bonaerense y pidió que echaran del lugar a un hombre que portaba una cámara de televisión, Mariotto pasó un momento de zozobra al enterarse que el cámara trabaja para el Senado. Es decir, que estaba repeliendo a uno de sus propios empleados.
El caso de Mariotto encendió una luz de alarma desde que dijo públicamente que antes de que él llegara al Senado las leyes se sancionaban a cambio de «valijas». Desde sus polémicas declaraciones en el programa de Alejandro Fantino, el vicegobernador se guardó y no hizo declaraciones públicas.
Su nueva postura frente a los medios dio un giro tal que no quiere ver a ningún medio. Y este giro estuvo alentado por la reprimenda del kirchnerismo duro. Como pudo saber LPO, el diputado ultra K Carlos Kunkel lo llamó al Senado para reprocharle su actitud con palabras subidas de tono.
La cornisa
Pero lo que más preocupa al Gobierno en este momento es el coletazo que pueda tener el caso de Ottavis. La bronca que el Gobierno acumulaba con el vicepresidente de la Cámara baja por haber quedado por segunda vez en off side con las fotos que los medios opositores le sacaron a su celular en medio una sesión, se transformó en conmoción por las denuncias de corrupción, coimas y agresión física que se sumaron en los últimos días, sobre todo a partir del testimonio de su ex mujer, Laura Elías.
«Cuando empiecen a investigar su patrimonio, lo de Ciccone va a ser un poroto», advierten en el kirchnerismo en relación a las denuncias de Elías sobre un crecimiento «enorme» de sus propiedades en los últimos seis años.
Pero las denuncias contra Ottavis no terminan en una causa de enriquecimiento. Además de acusarlo por fraude electoral, Elías también denunció a Ottavis por violencia de género.
"La violencia primero fue psicológica y después física. La última vez que Ottavis me golpeó fue en 2009, ya estaba divorciada, y fue delante de dos policías en la puerta de mi casa: me sacudió del brazo, me rasguñó y me pegó una trompada en el brazo. He tenido la cara morada de golpes", indicó Elías por Radio La Red.
La ex de Ottavis agregó que el ahora diputado, con quien tuvo un hijo, pagaba «dos mil pesos por mes» a la comisaría de Villa Adelina para que no tomara sus denuncias.
La vuelta de Festilindo
La situación es de gravedad para el kirchnerismo por el rol clave que se le otorgó a Ottavis, que para colmo no atraviesa su mejor momento con La Cámpora, espacio por el que obtuvo el cargo que ostenta.
Ottavis arrastra una pelea con el titular de La Cámpora, Andrés «El Cuervo» Larroque y no tiene diálogo directo con Cristina Kirchner, como algunos de sus compañeros camporistas. De hecho, para la presidenta el hombre de La Cámpora en territorio bonaerense no es Ottavis.
Y como explicó este medio, el propio Máximo Kirchner está furioso con Ottavis por haber sacado a Scioli del eje de las críticas con sus últimos tropiezos.
Al hijo de la presidenta no le cae en gracia que el sub-bloque de siete diputados de La Cámpora que encabeza Ottavis ya recibiera el mote de los Festilindo, tal como le sucediera a una parte del bloque macrista en la Legislatura porteña que supo encabezar Gabriela Michetti años antes de la llegada de Mauricio Macri a la jefatura de gobierno.
Como pudo saber LPO, Ottavis se enteró el jueves a la noche de la foto que aparecería publicada al otro día en Clarín con el mensaje de texto que motivó las recientes denuncias en su contra.
El vice le ordenó a una de las Festilindo, Rocío Giacone, que saliera ella a desmentir la desfavorable noticia. Pero en Casa Rosada se enteraron y lo obligaron a que fuera él mismo quien saliera a dar la cara.
La situación engorrosa de Ottavis es tal, que como pudo saber LPO, le habrían bajado el pulgar dentro del sub-bloque de los Festilindo y el nuevo líder sería Miguel Ángel Funes.
