Preocupa la deserción escolar y el ausentismo en el secundario
El año pasado abandonó la escuela el 5,5 % de los alumnos del ciclo básico y el 10,9% de los que cursan el ciclo superior. Además en algunos establecimientos es alto el nivel de inasistencias.
POR Julieta Moreno – Redacción
Desde la Jefatura Distrital de Educación se trabaja para revertir los niveles actuales de deserción y ausentismo escolar que se dan principalmente en el nivel secundario, donde son muchos los chicos que abandonan la escuela por distintas causas, entre las que se pueden mencionar, los problemas económicos, el embarazo adolescente, la falta del acompañamiento de la familia y también la dificultad que tiene la escuela para responder a las demandas de las nuevas adolescencias y ser verdaderamente inclusiva.
Según se dio a conocer, el índice de deserción en la secundaria básica (1º, 2º y 3º año) fue del 5,5%, es decir de 100 alumnos abandonaron 5; mientras que en el ciclo superior (4º, 5º y 6º año) fue del 10,9%, sobre 100 dejaron la escuela 11 alumnos.
Según los registros de la Jefatura Distrital de Educación, el año pasado abandonaron la escuela 196 alumnos, mientras que se registraron 181 casos de ausentismo reiterado, que son considerados como potenciales desertores. Cabe destacar que el mayor índice de abandono y de ausentismo se registra en las escuelas periféricas de Necochea y Quequén y en los sectores más empobrecidos.
Obligatoriedad
La jefa Distrital de Educación, Ana Cascino, y la inspectora de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social, Liliana Bianchini, analizaron la problemática que «es preocupante» en las escuelas estatales, pero tiene que ver mucho en parte con la instalación del nivel secundario como obligatorio, algo que recién se comenzó a aplicar por ley a partir del año 2007.
«Instalar la primaria como obligatoria llevó más de 50 años, pero se logró y hoy el nivel de deserción en este nivel es poco significativo», explicaron las inspectoras, al tiempo que consideraron que «la aceptación de la obligatoriedad del secundario va más rápido, pero esto no significa que la deserción en este caso no sea importante».
Los adolescentes abandonan la escuela por una multiplicidad de factores, distintos en cada caso, pero se pueden establecer una serie de causas generales que se combinan entre sí.
Según Bianchini, hay causas externas a la escuela y otras internas. Entre las externas, se pueden mencionar los problemas económicos de las familias que obligan al joven a incorporarse tempranamente en el mercado laboral, con pocas posibilidades de insertarse en forma estable; el embarazo adolescente, que complica mayormente a las chicas de entre 15 y 17 años; y la falta de acompañamiento de los padres.
«La familia está atravesada por cambios sociales, los jóvenes cambiaron pero los adultos también han sufrido transformaciones respecto al cumplimiento de sus roles», explicó la inspectora de Psicología, destacando que «ese rol de cuidado y de guía está corrido y el chico tiene cierta autonomía para decidir si quiere ir a la escuela o no quiere ir».
Causas institucionales
Pero además de estos factores externos a la escuela, «existen causas institucionales que no se pueden negar».
«La secundaria estaba preparada para recibir a aquel que quería ir a la escuela y quedaba en el aula el alumno que se adaptaba y el que no dejaba», explicó Bianchini, mientras que la jefa Distrital agregó que «el nivel secundario siempre fue excluyente visto desde el paradigma actual, los profesores seguían adelante con los que querían estudiar».
Actualmente, tras la sanción de la última ley, la educación es concebida como un derecho de todos, pero también como una obligación. «Esto implica un cambio de cultura institucional y un cambio en las maneras de concebir la educación secundaria por parte de equipos directivos y profesores», se indicó.
En este sentido, Ana Cascino sostuvo que «hoy estamos frente al desafío de que todos deben estar en la escuela, pero si bien los índices son alarmantes, hay que decir que hay muchos más jóvenes dentro de las escuelas en comparación con la secundaria cuando no era obligatoria».
Se parte de la base que el alumno no es el mismo que existía hace 20, 30 ó 50 años atrás. «Es un alumno que tiene un sobreestímulo de información y generar el interés de este adolescente es mucho más complejo, pero la escuela debe generar las condiciones para que el chico le encuentre sentido a estudiar», se indicó.
No obstante, Cascino reconoció que «se trata de un proceso lento, donde los resultados se van a ver recién a mediano o largo plazo». Directivos, profesores y la escuela como institución deben transformar sus prácticas para responder a las demandas y necesidades del alumno actual.///
Inasistencias reiteradas
Además del nivel de abandono, también preocupa los altos índices de ausentismo reiterado porque los chicos que faltan periódicamente son potenciales desertores.
«Se trata de alumnos que entran y salen del sistema educativo», explicó la jefa Distrital, Ana Cascino, y especificó que «dejan la escuela, retoman, faltan seguido y vuelven a desaparecer».
En este sentido, la inspectora Liliana Bianchini dijo que «tenemos servicios educativos en los que nos preocupa no sólo el nivel de abandono sino también el ausentismo porque el que no tiene regularidad en la asistencia a la escuela tampoco tiene buenas condiciones para continuar con su proceso de aprendizaje».
Agregaron que «se trabaja para desnaturalizar el ausentismo porque se escucha decir que determinado alumno viene poco y todos se acostumbran a esto, sin tratar de revertirlo».
La mayoría de las escuelas cuentan con Equipo de Orientación Escolar, formado por asistentes sociales y psicopedagógos, que son los encargados de visitar las viviendas de los chicos que faltan seguido o tratan de incorporarlos nuevamente al sistema cuando abandonan. De todas maneras, no todos los establecimientos educativos cuentan con este servicio y muchas veces hay Equipos de Orientación que tienen a cargo más de una escuela, con la sobrecarga de trabajo que esto significa para los profesionales, teniendo en cuenta que se trata de una problemática muy compleja.
Además funciona un Equipo Distrital de Inclusión que justamente también trabaja en estos casos, articulando con las escuelas para reincorporar a los alumnos al secundario.
Requiere un abordaje comunitario
La deserción escolar –según las inspectoras- es una problemática social que la escuela sola no la puede abordar, sino que requiere un compromiso de todos los actores intervinientes para revertir esta situación que tarde o temprano tiene consecuencias en el desarrollo de la comunidad.
«Un alumno que abandonó es un alumno que prescindió de tener oportunidades mejores para su futuro», indicaron las inspectoras, agregando que «es un joven que va a quedar fuera de las posibilidades laborales y excluido socialmente».
«Esta problemática tiene impacto en el joven, pero también a nivel comunitario porque jóvenes que abandonan la escuela implican consecuencias políticas y económicas de desarrollo comunitario», se precisó.
La jefa Distrital de Educación, Ana Cascino, dijo que «el desafío es trabajar a nivel comunitario, con todos los actores intervinientes: la escuela, la familia, el Estado municipal, centros de salud, la Iglesia, las asociaciones comunitarias, los clubes, porque no es una problemática específica de la escuela sino de toda la sociedad».
«En varios barrios se trabaja muy bien en red con distintas entidades, pero todavía falta avanzar con esta problemática en estas mesas barriales», se indicó.
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