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OPINIÓN: «POBRES CADA VEZ MAS POBRES Y RICOS CADA VEZ MAS RICOS» por HECTOR ISMAEL LLARIAS

CRISTINA, LA CAMPORA Y SUS IMPRUDENCIAS.                       
                                     En septiembre del año 2010 Néstor Kirchner hizo su última aparición con vida en un acto del Frente para la Victoria en el Luna Park, organizado por todas las agrupaciones de las juventudes Kirchneristas. El encendido discurso de la presidenta Cristina Fernández lleno de alegría y beneplácito a su entonces esposo y ex presidente de la Nación quien había concurrido al mismo pese a la negatoria de sus médicos debido a su precaria salud. Lo acompañaban sus hijos predilectos políticos y conductores de la Campora, Ottavis, Larroque, Juan Cabandie y Recalde hijo entre otros; ni más ni menos que aquellos con los que venían reuniéndose desde hace una par de años atrás a través de larguísimas y trasnochadas charlas de política.

                                 Así Néstor Kirchner se fue convirtiendo en maestro y guía de estos jóvenes que en su gran mayoría eran hijos de sus antiguos compañeros de la juventud universitaria peronista de los años setenta.   Al poco tiempo muere Kirchner debido a sus problemas cardiacos y desde este momento y durante todo su velatorio comienza una etapa de transformación en el escenario político de nuestro país. Esa casi clandestina conexión entre la cúpula de la Campora y el caudillo patagónico se vio reflejada a través de los miles y miles de jóvenes que desfilaron frente a su féretro, llenando la plaza de mayo desde donde aclamaron y lloraron a su líder muerto.

                                 Correlativamente como una explosión se fue recuperando la imagen de nuestra presidenta que ni lerda ni perezosa se percata de esto, ya que de ahora en más será la dueña absoluta del poder y lo manejara a su antojo a sabiendas que en estos momentos su esposo es más útil muerto que vivo,   comenzando un inescrupuloso aprovechamiento de esta liturgia dramática que acrecienta su imagen de forma inesperada. ¡Qué ironía del destino!, lo que no pudo lograr con sus imposiciones o numerosas y costosísimas campañas publicitarias lo logro con su viudez. Miles de argentinos en su mayoría jóvenes y mujeres se solidarizaron con la situación de la presidenta, y la acompañaron con su voto en las elecciones de octubre, aún muchísimos de aquellos que pocos días antes ni soñaban con votarla. Luego del abrumador triunfo de octubre pasado Cristina se convirtió en la continuadora ideal para fortalecer esa relación entre la política y los sectores juveniles; de inmediato abre un nuevo panorama en su entorno presidencial y de ahora en más la conducción de la Campora integra la mesa chica del poder ejecutivo nacional.
                                                   Ya conocemos el origen, los parentescos y la formación política de esta nueva militancia, lo que nos debe preocupar es saber lo que quieren y hacia dónde van. Parten de una concepción ideológica distinta del rol del estado que tenían sus antecesores setentistas, este no es más una maquinaria obsoleta, vacía de contenidos, sin ideas y desmovilizadora como antes. Ahora para estos jóvenes es el Estado quien les otorga  dinero y legitimidad para concretar sus fines, no es más necesario convivir con el pueblo a través de las organizaciones sociales, el Estado es la herramienta que le permitirá compatibilizar sus intereses con los del pueblo. No es casualidad entonces que en los últimos meses se comenzó a regar los resortes del gobierno con estos chicos y chicas que han ocupado casi 10000 empleos públicos dispersados en ministerios, legislaturas, ANSSES, Aerolíneas Argentinas, Pami, medios de comunicación oficiales etc. El único requisito de ingreso es  ser miembro de la Campora.La realidad nos dice que a pesar de esto, esta militancia rentada y llena de privilegios no ha logrado ningún tipo de inserción popular, lo que sí han cambiado es su forma de vivir y militar que ahora es mucho más cómoda y placentera.

                                   Su accionar político (sinceramente hubiéramos esperado lo contrario) se ha limitado a ser obsecuentes enfermizos de Cristina, de haber logrado un avance espectacular en ocupar cargos que pagamos todos los argentinos y en perseguir y acosar a los enemigos del gobierno aun aquellos que dentro del mismo, pretendan frenar sus ambiciones o no acompañen los caprichos de su jefa política. Jamás leyeron o no interpretaron a Perón cuando este decía que gobernar es persuadir, por el contrario quieren imponer sus propias convicciones y no admiten ninguna opinión en contrario. La más triste de sus acciones políticas se reduce a ser habituales espectadores de la parodia que hoy representan las Cadenas Nacionales que nos impone el gobierno; esta verdadera «condena Nacional» es utilizada con tanta asiduidad que ha perdido el carácter especial y extraordinario que le otorga la ley. Desde aquí la presidenta muy pocas veces anuncia alguna obra o algún plan de gobierno y muchas veces le sirve para denostar a sus opositores, para burlarse de la «pelada» de un funcionario español, para contarnos de sus muñequitos o para retar publica y arteramente a los gobernadores o funcionarios que han tenido la osadía de contradecir sus monárquicas decisiones.

                               La frutilla del postre la vimos y escuchamos con gran estupor cuando con total impunidad nuestra presidenta se comparó con Dios al decir que se le debía TEMER al Creador y un poquito a ella. Entre la corte de súbditos que festejaron este infortunio presidencial estaban los jóvenes revolucionarios de la Campora.

                                    Es por esto que nuestro país tan rico y lleno de posibilidades no crece ni aprovecha su inmejorable situación en el mundo, es que la imprudencia de Cristina y sus jóvenes seguidores solo han logrado que los pobres sean cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. No saben que gobernar con prudencia "es saber distinguir las cosas que se pueden decir y hacer de las que se deben evitar".

 
Héctor  Ismael Llarías.

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