La disyuntiva de la Rosada, dudas de Cristina y un antecedente clave
Es la pregunta que impera en el Frente para la Victoria, y sobre cuya respuesta pasan las principales discusiones en el entorno presidencial. La decisión ya no es enteramente de Amado Boudou, sino por las consecuencias que una u otra salida implique para el proyecto y, fundamentalmente, para la Presidenta.
Si Boudou debe renunciar o pedir licencia, o debe quedarse aun a costa de someterse a un escarnio social y mediático permanente, divide aguas en elseno del poder. Carlos Zannini y otros ministros creen que la salida es despojarse del procesado, pero la propia Cristina Fernández duda, y no es su estilo entregar así nomás a los que ella eligió.
También es advertida la mandataria de que una vez que el vicepresidente esté afuera, todos los cañones apuntarán a ella, o, en su defecto, a otro de sus protegidos predilectos: el ministro de Economía, Axel Kicillof.
La primera declaración oficial sobre el tema la hizo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, más de dos días después del procesamiento.
Apuntó a comparar la situación del vice con la de Mauricio Macri. Ese discurso usará la Rosada mientras Boudou siga como parte del Ejecutivo.
Salvando las enormes distancias de un caso y otro, uno de los antecedentes que pesan sobre la Presidenta para “bancar” a su segundo es lo que sucedió con Guillermo Moreno.
“Lo entregó después que todos le pidieran la renuncia y, lejos de descomprimir, se quedó sin un escudo, y los cañones aputaron al Ministerio de Economía”, reconoció una fuente de la Casa de Gobierno.
LA TECLA
