Policia Comunal en Necochea y un nuevo balance
Hay que hacer una aclaración desde el principio. En cuanto al nivel de participación y a los resultados obtenidos en la última consulta popular sobre la creación de una Policía Comunal en Necochea no existe forma alguna de realizar un balance unívoco.
La Consulta Popular fue, en teoría y en los hechos, completamente no vinculante. El nivel de participación fue extremadamente poco significativo como para ejercer presión alguna sobre las conciencias pragmáticas de nuestra clase política, que piensa cada movimiento de acuerdo a los posibles resultados de las futuras elecciones.
Tenemos entonces un dato: existen altas probabilidades de que la existencia de esta Consulta no haya modificado en nada el curso de los acontecimientos.
Ahora bien, ¿con este dato se puede afirmar rotundamente que no sirve de nada realizar este tipo de experiencias?
Se escuchan posiciones al respecto desde los inicios de todo este asunto: “¿para qué realizan la Consulta si es no vinculante? No va a influir en nada”.
Si hubieran concurrido a votar 70 mil personas ningún político se hubiera animado a contradecir el sentir de una población, teniendo en cuenta que eso implicaría una pérdida de legitimidad y, en consecuencia, de votos en las próximas elecciones.
Y este es el punto que es interesante resaltar. ¿Por qué hubo un nivel tan bajo de participación?
Una primer respuesta puede ser: “porque no se informó debidamente a la población”. Esto es cierto y errado a la vez. Existieron debates públicos televisados y extensas y variadas notas de opinión, propagandas políticas y artículos periodísticos hablando sobre este asunto en cuanto medio de comunicación y red social de internet existe. De este modo podríamos aseverar que no es cierto que la población no haya tenido acceso a la información necesaria para definir su voto.
Lo que sí es cierto es que la población no comprendió la importancia de ir a votar. Y lo que también es cierto es que la población no está acostumbrada a la existencia de este tipo de experiencias políticas.
“¿Para qué la Consulta Popular? Los votamos para que decidan ellos” se escuchó repetidamente en el último mes.
Los ciudadanos estamos demasiado acostumbrados a vivir en una democracia más delegativa que representativa, en un sistema bajo el cual depositan con su voto toda la responsabilidad en un puñado de representantes. Y esto es así porque ese mismo puñado de representantes le dice, le enseña, y muchas veces le impone a la sociedad este sistema. Si después se pretende que en un mes se pase de una democracia representativa a una democracia participativa, capotamos todos.
Nuestra clase política posee miembros que condenan y estigmatizan las manifestaciones populares, en la calle, en las plazas, o incluso entre las paredes del Concejo Deliberante, pero luego pretenden que el pueblo se manifieste a través de una Consulta Popular extraña a nuestras “costumbres democráticas”. ¿Esquizofrenia? No. Circo político, que es muy diferente.
Esto mismo afirmaron algunas agrupaciones políticas que llamaron directamente a no participar de la votación porque entendían que era sólo una pantomima de campaña pre-electoral montada por nuestros representantes del Municipio.
Una decisión, a mi modo de ver, desafortunada. Nunca está de más, sea por razones pragmáticas o ideológicas, por circo o por convencimiento genuino, empoderar a la sociedad, abrir instancias de participación “no convencionales”, extender la democracia en la medida de lo posible (porque de lo imposible mejor no hablar).
Como sociedad, podemos tomar el asunto en nuestras manos o dejarlo ser. Hay que pensar si abstenerse de la participación no es también cierta forma de mantener el status quo. Mientras, los resultados de una u otra opción no tardarán en llegar.
Johana Radusky / LANUEVACOMUNA.COM
