ACTUALIDAD, DICEN EN LOS PASILLOS

DICEN EN LOS PASILLOS… ¿SE TERMINARAN AHORA CON LOS «CHANCHUYOS» DE LAS REMISERIAS?

Es hora de una propuesta seria para la situación del transporte

El escándalo protagonizado el viernes pasado por el empresario y dueño de la agencia NecMar, Ricardo Capandegui, en medio de un control municipal sobre las condiciones de circulación de los remisses, volvió a poner sobre el tapete la discusión acerca de las irregularidades de este tipo de emprendimientos en nuestro distrito.

Existe, por supuesto, una ordenanza que regula, en teoría, el servicio de auto-remisses en el distrito de Necochea, aprobada el 13 de Mayo del año 2005.

Existen también incumplimientos que son claramente perceptibles por cualquier ciudadano, como aquel correspondiente al Artículo 15 de la mencionada Ordenanza que plantea que “las Agencias deberán poseer una playa de estacionamiento que podrá ser compartida con otras Agencias debiendo tener una capacidad suficiente para albergar al cien por ciento (100 %) de la flota de vehículos” (salta a la vista del vecino común la ausencia casi total de predios destinados a tal fin).

Sin embargo, cuando de irregularidades se trata, son dos los principales inconvenientes en torno a esta actividad económica.

El primero de ellos está relacionado con los Artículos 20, 24 y 61 de la Ordenanza vigente. En el Artículo 61° la misma dicta que “a fin de evitar la monopolización del Servicio no se otorgará más de UNA Habilitación de Agencia de Auto Remisses por persona física o persona Jurídica”.

Asimismo, en sus Artículos 20º y 24º declara que “las Agencias deberán actuar exclusivamente en el local habilitado, no pudiendo incorporar sucursales” y que “cada Agencia deberá contar con un máximo de hasta diez (10) unidades”.

A partir de aquí la historia es conocida. El listado oficial de remiseras registradas en la Municipalidad de Necochea consta de casi 50 agencias. Sin embargo se sabe, desde la práctica, que son muchas menos.

Y esto es así porque los empresarios que crecen en el negocio comienzan a “tercerizar” a agencias más pequeñas. La propiedad de las mismas y sus correspondientes licencias habilitantes figuran bajo distintos nombres pero son administradas por unos pocos. Mientras tanto, los empresarios que cobran diariamente a los dueños de los vehículos comisiones que rondan entre los 90 y los 150 pesos destinan una parte de las mismas a las personas que cordialmente pusieron su firma en nombre de ellos.

Sólo de esta manera se explica la existencia, en nuestra ciudad, de una empresa que posee más de 200 vehículos en funcionamiento y varios puntos de referencia unidos por el mismo número de teléfono y cartel publicitario ¿Cómo es posible si sólo puede tener 10 vehículos habilitados? ¿Por qué, si se encuentra prohibido el establecimiento de sucursales, vemos varios establecimientos con la misma referencia? Porque en los papeles los nombres varían, pero en la realidad no.

Existen muchos vericuetos legales para eludir la supuesta lucha contra el monopolio que se quiere llevar a cabo desde la normativa y, aún así, en la lista oficial del Municipio existen 3 agencias registradas bajo un mismo nombre (San José, Unica y Voy) y otras tantas donde el nombre no se repite, pero el apellido sí.

El segundo gran inconveniente es aquel relacionado con el Artículo 8º de la Ordenanza en cuestión. “No se permitirá a ningún conductor a circular sin estar debidamente registrado laboralmente”, decreta.

Más adelante, en su Artículo 26º establece como obligación de los titulares de las agencias “brindar una obra social que cubra la prestación medico obligatoria” y “acreditar bimestralmente ante la Municipalidad de Necochea el pago de los aportes previsionales, de seguridad social y la A.R.T. (Ley 24557) de los conductores de Auto Remisses en relación de dependencia”. El incumplimiento de estos puntos “es causal de revocación de la Habilitación Municipal”. Si esto así fuera, no existiría agencia de remisse alguna en nuestro distrito.

Los choferes de los vehículos trabajan completamente en negro y no perciben ningún beneficio en materia de seguridad laboral. Los dueños de los remisses, muchos de los cuales ofician a la vez de conductores, también se llevan su parte.

Se ven obligados a pagar el canon diario aun no estando el auto en funcionamiento por alguna causa excepcional tal como la aparición de un desperfecto técnico. Esto lleva en muchas ocasiones a que los vehículos circulen en malas condiciones mecánicas o de mantenimiento, generando un peligro para el chofer y los pasajeros.

Mientras tanto el empresario cobra, y puede aumentar el canon solicitado a su parecer, puesto que éste no se encuentra reglamentado. El valor de la tarifa, de donde se extrae la ganancia que le queda al trabajador, también queda bajo la total supervisión del dueño de la agencia y sin ninguna injerencia sobre su discusión de los dueños o conductores de los vehículos.

Muchos vericuetos legales, muchos vericuetos políticos y, lamentablemente, muchas versiones de «arreglos por debajo de la mesa» en la puesta en práctica de una Ordenanza que ya vio pasar varios gobiernos municipales y ninguna modificación.

Quizás sea hora de actualizar la discusión y pasar de lo anecdótico y del escándalo pasajero a una propuesta seria con respecto a la situación del transporte en nuestro distrito.

Johanna Radusky / LANUEVACOMUNA.COM

Texto completo de la Ordenanza de Auto Remises en  DATOS DUROS

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