HABLAMOS DE MÁS, HACEMOS DE MENOS
Por Alberto Asseff*
Es archisabido que el pensador Ortega y Gasset de visita por estos lares hace 90 años, nos conoció sin intermediarios. Vuelto a Madrid escribió loas a la Argentina, pero observó que nos faltaba “ir a las cosas”. Sigue intacta esa lastimosa verdad y ese acuciante llamado al realismo. Un país que promete y mucho, pero trabado por su tendencia a la dilapidación y a la inutilidad.
Ser realista no significa ni ser relativista ni cínico. El realismo no riñe con el principismo moral ni con el idealismo. Es simplemente abdicar de esa funesta vocación por discutir todo – “no sé de qué se trata, pero me opongo” -, inclinación a hablar hasta la verborragia, a relatar un escenario ficcional suplantando a la realidad, a postergar para mañana lo que hay que hacer hoy y otras deformaciones. Ese país de asignaturas pendientes que se acumulan hasta erigir parvas no puede aceptarse jamás. Digo ‘jamás’ en su estricto sentido etimológico, ‘ya más’.
Veamos algunos ejemplos, tomados de memoria y casi al azar. En el sur mendocino hay que realizar las obras de Portezuelo del Viento. Será energía hidroeléctrica y regadío para esa tierra tan sedienta como productiva porque la habita gente emprendedora por antonomasia. Pues, el presupuesto 2015 prevé sólo 3 millones para impulsar esos trabajos. Es lo que gastan dos municipios del conurbano en ‘festivales gratuitos’, la única forma de interesar al pueblo. Claro que distrayéndolo, pero no asegurándole el trabajo, esa genuina dignidad y ese buen horizonte.
Afortunadamente tenemos Vaca Muerta en Neuquén ¿Saben cuántas toneladas de tuberías e insumos habrá que transportar desde Bahía Blanca para explotar ese yacimiento? 10 millones por año, pero hoy el tren sólo puede llevar 500 mil y la autovía de la ruta 22 está en veremos. Quizás, ¿otra vía en construcción? ¡Nada que ver! En el presupuesto no hay ninguna previsión al respecto ¿Cómo haremos? ¡Vaya a saberse!
Mueren más de 7 mil compatriotas en mal llamados accidentes viales. Las salas de terapia intensiva de hospitales y sanatorios se ven colapsadas por lesionados graves a raíz de estas colisiones, con muchos gastos. Sin embargo, el presupuesto 2015 no asigna recursos para las autovías de las rutas nacionales 3, 5, 7, 8, 11 – desde Santa Fe a Clorinda -, los puentes Goya-Reconquista y el segundo Corrientes-Resistencia y tantas obras carreteras fundamentales. Para colmo, tampoco se avanza en el proyecto de 10 mil km de autopistas sin desembolsos del Estado – con simultánea rehabilitación de algunas líneas ferroviarias – que hemos presentado y duerme en un cajón de la Comisión de Obras Públicas.
¿Qué aguardamos para radarizar toda la frontera Norte y para construir – en concurso con la iniciativa privada y las entidades libres de la sociedad (ONGs)- una vasta red de institutos de rehabilitación de adictos?
¿Veremos hecha realidad esas 12 Políticas y Acuerdos de Estado – pacto de San Nicolás siglo XXI mediante – y de esa manera marginar confrontaciones estériles y ponernos manos a la obra?
Por ahora hablamos de más, y hacemos de menos. Pero va a cambiar.
*Diputado nacional-UNIR- Frente Renovador
