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LA CONJETURA CRISTINA Y LAS CELOSAS INTERNAS

La conjetura Cristina y las celosas internas

La orfandad de candidatos indiscutidos para la gobernación de la provincia de Buenos Aires (un mal que aqueja a todos los partidos y frentes desde hace varios períodos si no se trata del gobernador de turno), abre las más diversas especulaciones. En ese marco, algunos dirigentes de la oposición creen que el oficialismo tiene guardada una carta de alto impacto y que, más allá de si a ellos los beneficia o no, esa jugada patearía absolutamente el tablero.

Operadores del Frente Renovador se encargaron de hacer saber, durante la pasada semana, que en el búnker de Sergio Massa dan un alto porcentaje de chances a la presentación de Cristina Fernández como cabeza de una de las listas que competirá en la provincia de Buenos Aires. Lejos está de ser una conjetura original, pero en el massismo aseguran tener buena información al respecto.

¿Cristina legisladora nacional?, ¿Cristina candidata a gobernadora? El tema da vueltas de vez en cuando como un caprichoso satélite que siempre vuelve a pasar por el mismo punto. El asunto es que ahora, desde el mismo massismo, habrían encargado un sondeo para medir el impacto de una presentación de la Presidenta en la carrera por la sucesión de Daniel Scioli. “Si eso pasa cambiarían muchas cosas, y es un tema de preocupación, aunque te cueste creerlo”, fue la respuesta de un adherente al Frente Renovador ante la consulta de si existía verdaderamente la sospecha.

La gobernación bonaerense es para Sergio Massa un problema de resolución incierta. La novia-vocera de Martín Insaurralde ha señalado que para ella su prometido se tendría que mudar de partido de una buena vez. Jésica Cirio parece dispuesta a hacer cambiar al diputado de dos equipos a la vez: de los solteros a los casados y del Frente para la Victoria al Frente Renovador. Las declaraciones de la vedette volvieron a impactar fuerte en la intimidad massista. Quienes no quieren a Insaurralde, en trámite express, marcaron bien la cancha. “Si viene será a sumar, porque el único candidato confirmado del espacio es Massa”, dicen.

Para el tigrense tampoco es fácil resolver una ingeniería electoral capaz de contener a todos y, a la vez, acompañar su postulación presidencial con éxitos locales y provinciales. Los estrategas deberán medir muy bien costos y beneficios de colectoras y listas espejo; fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires. Esas variables ya se estudian, y suelen alterar los nervios de dirigentes que acompañan desde la primera hora.

Un problema similar, e incluso de mayor impacto y trascendencia, tiene el Frente para la Victoria. Los intendentes ya hablan de plazos para que les confirmen si tendrán en sus distritos una única boleta, o nuevamente se abrirá el abanico para colectoras de tinte ultrakirchnerista. Hace tiempo reclaman una respuesta, pero ésta se hace esperar demasiado y se impacientan. La amenaza del portazo permanece latente.

En cambio, el peronismo bonaerense sí parece tener un indicio sobre una resolución más natural de la candidatura presidencial del Frente para la Victoria. Daniel Scioli volvió a compartir actos con los muchachos de La Cámpora, recibe cada vez más mimos desde sectores que hasta hace poco lo recelaban, y cuentan que la relación con la Presidenta atraviesa por un buen momento. Las conversaciones telefónicas entre el Gobernador y Cristina Fernández se han incrementado.

De todos modos, Scioli necesitó un gesto para mantener ciertas diferencias de criterio con el kirchnerismo duro, y dejar bien claro el concepto “continuidad con cambios”. El mandatario fue la única presencia oficialista en el Coloquio de IDEA, pero defendió el modelo y evitó el debate entre los candidatos presidenciales propuesto por los organizadores. Igualmente, dejó la pelota picando para que opositores internos volvieran a cargar sobre él.

Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, y Julio De Vido, entre otros, retomaron sus críticas al gobernador, acalladas en las últimas semanas ante sugerencias superiores. ¿Entonces no le hacen caso a las recomendaciones de Cristina, o ella volvió a habilitarlos? La cuestión es más sencilla: todos necesitan mantenerse vivos en la puja interna, y nadie claudicará ahora.
Marcar distancias con quien mejor se posiciona en las encuestas es de manual, y Scioli les dio una mano con su viajecito relámpago a Mar del Plata tras un paso fugaz por el Teatro Argentino, donde las abuelas de Plaza de Mayo festejaban un nuevo aniversario de su fundación con Guido Montoya Carlotto como principal invitado.

Curiosas vueltas las de la política. Randazzo y Scioli aparecen hoy como extremos, cuando hace tan sólo un año el ministro del Interior era quien mantenía viva la relación entre el gobierno bonaerense y la Casa Rosada. Ahora, el chivilcoyano necesita contraponerse al mandatario provincial. Ante la pirotecnia del randazzismo, en el sciolismo aparece vedada la contraofensiva. “El Flaco lo debe hacer para mantenerse, pero nosotros no nos vamos a pelear con quien puede ser gobernador de Buenos Aires”, ironizan en las huestes sciolistas.

Más que un cálculo es una realidad. En esa orfandad de candidaturas indiscutibles para la Gobernación, en el entorno de Scioli esperan que finalmente el Frente para la Victoria opte por quien mejor desempeño tiene en las encuestas provinciales. Y ese es Randazzo. Incluso en la propia tropa del ministro algunos empiezan a mosquearse porque “nunca debió cerrar tan tajantemente la posibilidad de presentarse a gobernador”.

Tanto en el FpV como en el FR, las cuitas internas insumen todavía demasiado tiempo, y con tienen un final incierto. De cualquier forma, en intríngulis interno e inconvenientes logísticos y estratégicos están a años del panradicalismo. El FAUNEN está en estado crítico y sus responsables no encuentran (¿o no quieren encontrar?) un tratamiento que al menos los devuelva al estado en el que estaban cuando el espacio nació.

El radicalismo respiró en los últimos años por mantener algunas provincias, tener legisladores de casi todo el país, y retener intendencias, pero cada vez le costaba más. La aparición del FAUNEN se percibió como la bocanada de aire fresco capaz de revitalizar al centenario partido. A poco de andar, los achaques internos volvieron a llevarlo a terapia, y quienes le dan aire son tentados por otros espacios.

Sergio Massa y Mauricio Macri compiten por ver quién conquista más radicales de aquí a los comicios. Confían que con el paso del tiempo, y a medida que el FAUNEN no logre consolidar una única opción presidencial o cierre pronto una alianza, la cacería será más fácil. “De (Ernesto) Sanz para abajo, el que quiera venir que venga”, se escuchó decir en un pasillo de la legislatura a un operador del Frente Renovador. “¿A Sanz no lo quieren porque se quiso acercar a Macri?”, le retrucaron. “Sí, a todos, Sanz y los que vienen abajo”, concluyó.

El massismo le apunta tanto a los legisladores nacionales de otras provincias como a los intendentes bonaerenses aún enrolados en la UCR. En las últimas semanas intensificaron los contactos con el jefe comunal de Ramallo, Walter Santalla. Hay confianza en Tigre de tener pronto una foto con él.

Mauricio Macri demoró en cerrar el acuerdo al cual lo invitó generosamente Elisa Carrió y Ernesto Sanz lejos estuvo de desechar. Demoró, y Massa se le adelantó algunas jugadas. El porteño también tiene el problema de encontrar la figura para la provincia de Buenos Aires, en la búsqueda tampoco están exentas las filosas internas Pro.

María Eugenia Vidal y Jorge Macri, los dos que caminan el territorio no mueven el amperímetro. El posible acuerdo con Francisco De Narváez es rebatido por algunos adherentes al macrismo que le hablan al jefe de la inconveniencia de esa posible alianza. Un sector del espacio dice que “la mejor candidata para la Provincia es Gabriela (Michetti)”. Ella no quiere saber nada y mucho menos cederle el terreno tan fácilmente a Horacio Rodríguez Larreta en la Capital. La gobernación bonaerense aparece como una utopía y retener el gobierno de la Ciudad es una meta mucho más alcanzable. Entre las dos opciones es lógica la negativa de Michetti, aunque quienes quieran convencerla digan “a veces por el proyecto hay que hacer sacrificios”.

Por Hernán Sánchez
La Tecla

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