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CONTINUA EN MAR DEL PLATA EL JUICIO POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD


“No le tengamos miedo a ningún testigo”

En una nueva audiencia celebrada en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, continúa el juicio contra diez civiles y un militar retirado, integrantes de la agrupación de ultraderecha Concentración Nacional Universitaria (CNU), juzgados por ocho homicidios cometidos en 1975.
Uno de los abogados defensores pidió que una testigo no sea admitida para declarar en el debate oral, pero los abogados oficiales indicaron que ellos mismos pidieron la declaración de la mujer y señalaron que la ausencia en el debate podría afectar el derecho a la defensa en juicio.
«Las verdades se deben ventilar en este debate», indicó el titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat, a modo de respuesta ante lo solicitado por la defensa.
El fiscal puso en valor la oralidad como un “salto cualitativo” en el mundo del derecho: “Señor presidente, las verdades se van a ventilar aquí, en este debate. Los testigos van a venir aquí y van a ser controlados por los defensores, por los jueces, por los fiscales, por los querellantes, por el público”, manifestó.

“No le tengamos miedo a ningún testimonio en la medida que pueda ser sometido a contralor. Si ese testigo va a mentir, va a estar sometido a un control de las partes, y va a depender de allí el objetivo de conseguir la verdad histórica de lo que pasó”, sumó el representante del Ministerio Público Fiscal.
Más adelante, sostuvo que no hay razón «para impedirnos, a toda la sociedad, conocer la verdad de la boca de alguien que dice haber percibido, conocido, oído y haber visto los hechos».
«Si esto es así, Señor Presidente, estamos negándole al proceso penal su cometido fundamental. Hay uno inmediato y otro mediato: el inmediato es el conocimiento de los hechos, la averiguación de la verdad; y el mediato es la pena”, añadió.
Luego de que las defensas de los imputados cuestionaran la incorporación de testimonios y pruebas producidas en el marco del Juicio por la Verdad, el titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad respondió: “Los Juicios por la Verdad fueron hijos de la impunidad, porque había una impunidad normativa que impedía conocer los hechos, y había una sociedad lesionada. Era la memoria colectiva la que operaba. No hubo decisión política posible de neutralizar la necesidad de la sociedad de conocer cómo fueron los hechos de la dictadura. Esto caracteriza lo que es la lesa humanidad”.
Por último, Auat planteó que «tenemos la obligación moral de escuchar y el deber moral de valorar a la luz de la sana crítica, como corresponde, para llegar a una sentencia justa”.

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