Un clima de gran tensión se vivió este Jueves 27 de Agosto durante la 9º sesión ordinaria del Honorable Concejo Deliberante, que puso a la interna dentro del Partido FE en un primerísimo plano.
Un tema preocupante y un escandalete
El primero de ellos se provocó mientras se estaba tratando un pedido de informes presentado por el concejal Facundo López, sobre la existencia o no de estudios de impacto ambiental en torno a la instalación de una planta de fertilizantes en los giros 11 y 12 del puerto, sobre la margen de Necochea.
La existencia de un cableado subterráneo de energía eléctrica por la zona mencionada es un tema al que no se le habría prestado debida atención y López puso el dedo en la llaga: una inversión de la magnitud (sería una inversión cercana a los cien millones de dólares) merece los más exhaustivos análisis y estudios para que sea sustentable y le sirva sin riesgo a la ciudad.
De esto, Aued no tenía ni idea. Cuando se enteró del proyecto de López y de los pormenores del tema, sintió que lo habían «madrugado», y su reacción no fue la mejor: armó un escandalete con griterío incluido en su despacho.
La quequenense Góngora, con buen criterio, adhirió a dicho proyecto, expresando que «esto deja a las claras que los candidatos a intendente han estado más preocupados por la campaña que por los problemas de la ciudad», en un claro reclamo a Aued y un inesperado reconocimiento al edil massista.
Con pocas ganas de adherir
Más adelante, se trató el proyecto de adherir a una resolución de la Secretaria de DDHH de la provincia sobre derechos de identidad a trabajadores travestis, transexuales o de cualquier género. En ese momento, el presidente del HCD expresó que al despacho le faltaba el proyecto y que contaba con las firmas de Issin, Roldán y Gongóra, poniendo en evidencia a sus concejales y devolviendo la gentileza antes realizada por los mismos.
Lo que quedó en evidencia es la escasa «muñeca» de Pablo Aued, primero con su propio bloque, luego con el cuerpo de concejales. En los últimos tiempos, son innumerables las quejas por lo bajo de propios y ajenos en el HCD a raíz de los excesos verbales, las ausencias reiteradas, los ninguneos, los malos tratos, los gritos destemplados, en fin, el nerviosismo de quien asume una responsabilidad que pone en juego su capacidad de conducción y que teme que en realidad lo hayan mandado «al muere».
Las furias internas y resentimientos ya salieron a la luz y hasta se pudieron ver por televisión. Algo que no debe pasar inadvertido.
Alfredo Barros – Johanna Radusky / LANUEVACOMUNA.COM