
Para el 70% de los empresarios, el clima de negocios es menos favorable que en 2011
28/04/2012 Los planes son afectados por la desconfianza, acentuada por la medida sobre YPF. También preocupa el control a las importaciones y la compra de divisas
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El clima de negocios en la Argentina ya no goza de la buena salud que mantenía hasta hace un tiempo atrás. De acuerdo a una encuesta de SEL Consultores, realizada entre 140 directores y gerentes de administración y finanzas de medianas y grandes compañías, la decisión de estatizar YPF aumentó el malestar y generó más desconfianza.
Los datos indican que siete de cada diez ejecutivos de empresas consideran que la medida estatización del 51% de la propiedad de YPF empeora el clima de negocios.
Al analizar la posibilidad de una consecuencia más palpable aún, el 59% respondió que la medida tiene impacto sobre las perspectivas de inversión de la propia compañía en la que trabajan: un 42% considera que "afectará un poco" y otro 17% cree que ese efecto será "significativo" en sus negocios, tal como informa el diario La Nación. Otros factores que aparecen como influyentes son el control estatal, tanto a las importaciones como a la compra de divisas y al envío de remesas al exterior, ya que la mayoría de las empresas considera que las afectan las intervenciones del Gobierno. La amplia percepción de que la decisión de confiscar dejará efectos negativos en el clima de negocios contrasta con varias manifestaciones que hicieron las entidades empresarias, ya que algunas se expresaron para apoyar la medida: es el caso de la Cámara Argentina de la Construcción, CAME, la CGE y Adimra (que reúne a los industriales metalúrgicos).
En tanto, la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Unión Industrial Argentina (UIA) emitieron sendos comunicados para reclamar que el proceso se lleve a cabo garantizando el respeto por las normas legales y generando un marco apropiado en las políticas energéticas del país, pero sin exponer un rechazo o el riesgo de consecuencias negativas que se derivaría de la propia decisión. En la encuesta anónima de SEL Consultores, el 30,5% de los directivos afirmó que la medida "empeora bastante" el clima de negocios, mientras que para el 25,4% lo empeora "un poco" y para un 15,3% "empeora mucho". El 42%, por otra parte, afirma que afectará "un poco" los planes de inversión de la propia empresa y un 17% cree que la consecuencia negativa en la organización será "significativa". En general, se cree que el efecto será más importante entre las empresas multinacionales, aunque también es mayoritario el grupo de quienes consideran que la medida no será inocua para las firmas de capital nacional: el 64% de los encuestados cree que se afectarán esos planes.
En cuanto al índice de inversiones y previsibilidad, no hubo grandes variaciones en comparación con la encuesta de 2011, pero sí hubo cambios significativos en las otras respuestas: el porcentaje de empresas con planes de aumentar sus inversiones cayó del 38 al 27% entre 2011 y 2012, mientras que el de las firmas que tienen previsto disminuirlas o directamente no invertir subió del 21 al 29 por ciento.
La mayor parte de las inversiones previstas están dirigidas a mantener la capacidad existente (52%), mientras que un 28% está pensada para construir instalaciones nuevas. En el ámbito laboral, se prevén menos contrataciones. Un año atrás, 27 de cada 100 empresas tenían en sus planes incrementar su número de empleados. Ahora, esa expectativa está sólo en el 11% de las firmas. Pero además, el 15% prevé disminuir su dotación, mientras que en 2011 ese índice era menor: del 10 por ciento.
Los datos indican que siete de cada diez ejecutivos de empresas consideran que la medida estatización del 51% de la propiedad de YPF empeora el clima de negocios.
Al analizar la posibilidad de una consecuencia más palpable aún, el 59% respondió que la medida tiene impacto sobre las perspectivas de inversión de la propia compañía en la que trabajan: un 42% considera que "afectará un poco" y otro 17% cree que ese efecto será "significativo" en sus negocios, tal como informa el diario La Nación. Otros factores que aparecen como influyentes son el control estatal, tanto a las importaciones como a la compra de divisas y al envío de remesas al exterior, ya que la mayoría de las empresas considera que las afectan las intervenciones del Gobierno. La amplia percepción de que la decisión de confiscar dejará efectos negativos en el clima de negocios contrasta con varias manifestaciones que hicieron las entidades empresarias, ya que algunas se expresaron para apoyar la medida: es el caso de la Cámara Argentina de la Construcción, CAME, la CGE y Adimra (que reúne a los industriales metalúrgicos).
En tanto, la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Unión Industrial Argentina (UIA) emitieron sendos comunicados para reclamar que el proceso se lleve a cabo garantizando el respeto por las normas legales y generando un marco apropiado en las políticas energéticas del país, pero sin exponer un rechazo o el riesgo de consecuencias negativas que se derivaría de la propia decisión. En la encuesta anónima de SEL Consultores, el 30,5% de los directivos afirmó que la medida "empeora bastante" el clima de negocios, mientras que para el 25,4% lo empeora "un poco" y para un 15,3% "empeora mucho". El 42%, por otra parte, afirma que afectará "un poco" los planes de inversión de la propia empresa y un 17% cree que la consecuencia negativa en la organización será "significativa". En general, se cree que el efecto será más importante entre las empresas multinacionales, aunque también es mayoritario el grupo de quienes consideran que la medida no será inocua para las firmas de capital nacional: el 64% de los encuestados cree que se afectarán esos planes.
En cuanto al índice de inversiones y previsibilidad, no hubo grandes variaciones en comparación con la encuesta de 2011, pero sí hubo cambios significativos en las otras respuestas: el porcentaje de empresas con planes de aumentar sus inversiones cayó del 38 al 27% entre 2011 y 2012, mientras que el de las firmas que tienen previsto disminuirlas o directamente no invertir subió del 21 al 29 por ciento.
La mayor parte de las inversiones previstas están dirigidas a mantener la capacidad existente (52%), mientras que un 28% está pensada para construir instalaciones nuevas. En el ámbito laboral, se prevén menos contrataciones. Un año atrás, 27 de cada 100 empresas tenían en sus planes incrementar su número de empleados. Ahora, esa expectativa está sólo en el 11% de las firmas. Pero además, el 15% prevé disminuir su dotación, mientras que en 2011 ese índice era menor: del 10 por ciento.