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#NOALAJUSTEENCIENCIAYTECNICA: ¿CUAL ES LA SITUACION EN NECOCHEA Y QUEQUEN?








«La situación es realmente angustiante»


Mediante una entrevista radial con el programa «Quedate en el medio» (Radio Maestra 97.3), y en el marco del conflicto desatado luego del ajuste aplicado por el gobierno de Mauricio Macri a las áreas de Ciencia y Técnica, el actual trabajador del CONICET y miembro de la Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén, José Luis Nogueira, brindó detalles acerca del reclamo. Además, habló sobre el rol de la investigación científica en nuestro país y alertó sobre una posible «fuga de cerebros».


Cientos de científicos, técnicos e investigadores se encuentran tomando actualmente el Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación en forma de protesta frente al recorte presupuestario y de puestos de trabajo llevado adelante en el CONICET.

«La situación es realmente angustiante, sufrimos un recorte del presupuesto que hace que nuestras tareas sean resentidas», manifestó Nogueira al respecto.

En este sentido, detalló que «hay becarios que se han presentado para ingresar a la carrera de investigador y que no han entrado», haciendo referencia a los resultados de la Convocatoria a la Carrera de Investigador Científico 2016 publicados recientemente: de los 874 investigadores e investigadoras evaluados positivamente por las Comisiones Asesoras y la Junta de Calificación y Promoción del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), sólo 385 ingresarán este año a la planta permanente del organismo. Un 60% menos que en 2015.

Asimismo, el investigador necochense señaló que «en las carreras de técnicos también fueron recortados los puestos de trabajo». Por esta razón, remarcó que desde la Asamblea de Trabajadores del CONICET de Necochea y Quequén ya han enviado «notas de apoyo» a los trabajadores que se encuentran tomando actualmente el Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación.

«El ajuste también se hace sentir en nuestro distrito. La semana pasada tuvimos la visita del Director del Museo Rivadavia, del cual dependemos, y nos dijo que este año no le han aprobado ninguno de los presupuestos que él ha enviado para hacer mejoras en el museo. Eso hace que tampoco tengamos nosotros dinero para hacer algún tipo de reforma», indicó.

«Esto ya ha ocurrido. En el año 1998 en el CONICET se redujeron a la mitad los institutos que funcionaban», recordó Nogueira, efectuando una clara relación entre los gobiernos neoliberales de Carlos Menem y Mauricio Macri.

«Veo que la historia se está repitiendo. Se cierran los institutos que ellos consideran que no son productivos, se venden las instalaciones y el personal se reubica o se despide», agregó.

A modo de ejemplo, el miembro de la Estación Hidrobiológica destacó que en Córdoba ya se produjo el cierre de un instituto del CONICET «que producía vacunas y tratamientos para enfermedades transmitidas por insectos».

«La ciencia tiene un valor mensurable y es la mejora de la calidad de vida de las personas», aseguró Nogueira, argumentando que los científicos producen «un valor que si no lo producimos nosotros lo tenemos que comprar en otro lado».

Investigadores y técnicos
El trabajador del CONICET explicó que ser becario consiste en «percibir un estipendio mensual con el objetivo de hacer un doctorado, que en la actualidad insume alrededor de 5 años».

Luego de realizar ese doctorado, los llamados «becarios» ya se encuentran «en condiciones de presentarse a la carrera de investigador y así entrar en planta permanente».

Por otro lado existe la formación dentro de la carrera de técnico. En este sentido, Nogueira detalló que «los técnicos son trabajadores que colaboran con los investigadores» y que su tarea es de gran relevancia, puesto que «si el investigador no tiene técnicos para realizar el trabajo rutinario que necesita para llevar adelante sus investigaciones, esas investigaciones van a llevar mucho tiempo».

Consecuencias: la fuga de cerebros
Nogueira remarcó además que este tipo de situaciones llevan a los investigadores a la «tentación de realizar sus tareas en otro país», produciéndose lo que se conoce como «fuga de cerebros».

«Los científicos tienen la tentación de efectuar sus tareas en otro país, donde quizás ganan lo mismo pero tienen las condiciones necesarias de instrumentos, partidas presupuestarias y ámbitos donde realizar su trabajo con una mejor satisfacción personal», apuntó.

En este sentido, subrayó que los investigadores del CONICET son en Argentina «trabajadores precarizados», puesto que «no tienen licencia, vacaciones ni aguinaldo».

«La falta de presupuesto hace que no tengamos muchas veces los elementos necesarios para trabajar, y a esto se suma que no recibimos un sueldo sino una retribución, un estipendio mensual en condiciones precarias», manifestó.


por Johanna Radusky

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