Las conducciones de la CTA de los Trabajadores (CTA-T) y la CTA Autónoma (CTA-A) expresaron un rechazo categórico al acuerdo comercial anunciado por el gobierno de Javier Milei con Estados Unidos. Ambas centrales sindicales alertaron que el entendimiento “afecta gravemente la soberanía nacional, el desarrollo económico y los derechos laborales”, y reclamaron que cualquier avance sea debatido en el Congreso con participación de actores sociales y productivos.
Según los lineamientos difundidos hasta el momento, Argentina otorgaría acceso preferencial a una amplia gama de productos estadounidenses —medicamentos, químicos, maquinaria, tecnología, dispositivos médicos, automotores y bienes agrícolas— mientras que Washington eliminaría aranceles para algunos recursos naturales y productos farmacéuticos. El esquema también habilitaría un marco más flexible para inversiones en minerales críticos, un área de fuerte interés geopolítico por la presencia de litio y tierras raras.
Para las CTA, el planteo de “cooperación” bilateral encubre una asimetría estructural que, en los hechos, consolidaría un rol subordinado para Argentina. Señalan que el acuerdo compromete al país con procesos de desregulación, eliminación de barreras no arancelarias y adopción de estándares externos, lo que reduciría la capacidad del Estado para proteger sectores estratégicos, impulsar la industria local y garantizar empleo con derechos.
Las centrales advierten que la apertura indiscriminada —que incluso incluiría flexibilización de controles sanitarios— expone tanto a la industria nacional como a sectores del agro en un contexto global donde Estados Unidos busca ampliar mercados para sus excedentes mientras sostiene políticas proteccionistas puertas adentro.
Otro de los puntos señalados es el impacto regional: el acercamiento bilateral debilitaría al MERCOSUR como bloque de negociación y proyecto político común. En ese sentido, remarcan que el acuerdo contradice compromisos previos y limita la posibilidad de una estrategia conjunta con los socios del Cono Sur.
Las CTA califican el entendimiento como un “acuerdo marco nocivo” y exigen que cualquier avance institucional pase por el Congreso, con audiencias públicas que involucren a sindicatos, PYMES, universidades y organizaciones sociales. Sostienen que un acuerdo que no priorice el desarrollo productivo nacional y los derechos laborales y ambientales “termina sacrificando al país en beneficio de inversiones extranjeras y de una apertura indiscriminada”.
El pronunciamiento lleva las firmas de Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Trabajadores, y Hugo Godoy, secretario general de la CTA Autónoma.

La Nueva Comuna