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Hebe, el pañuelo espiado

La ficha de cartulina, ya amarillenta, número 16527, a nombre de Hebe Pastor de Bonafini, en su última línea, en el campo “Antecedentes sociales”, tiene escrito a mano, “lider de Madres de Plaza de Mayo”. En el medio, infinidad de entradas y actualizaciones agregadas a mano, con tinta azul y negra. Con códigos que remiten a distintos legajos y mesas. “DS.VS. LEG37.077. TOMO1, F38,75”. Gran parte de la vida de Hebe, que murió el pasado 20 de noviembre, fue documentada a su pesar los agentes de la Dirección de Inteligencia Policial de la Provincia de Buenos Aires.

Expertos señalan este archivo como el de mayor volumen en materia de espionaje político, apenas superado por el de la Stasi de Alemania Oriental. Las Madres de Plaza de Mayo, y en particular su líder Hebe Pastor de Bonafini, fueron un objetivo permanente de seguimiento, como lo demuestran los documentos, desde su constitución y aún después de la recuperación democrática. El caso de la huelga de hambre de diciembre de 1981 en la catedral de Quilmes ejemplifica el modus operandi de la DIPPBA.

Resistencia y ayuno de las “madres de terroristas”. En diciembre de 1981, cuando la organización transitaba ya su cuarto año de infructuosa búsqueda, Galtieri acababa de suceder a Viola al comando de una junta militar que perdía apoyo, fruto de sus políticas económicas antipopulares y sus propias disputas internas, un grupo de madres inició una huelga de hambre, simultáneamente en Quilmes y Neuquén. No hay registro de ello en medios argentinos, pero “El País” de España le dedicó unas líneas:

“Dos grupos de madres de la plaza de Mayo iniciaron el pasado día 10 una huelga de hambre en recintos dependientes de los obispados de Quilmes y Neuquén, en las afueras de Buenos Aires, y a unos 1.200 kilómetros de la capital argentina, respectivamente. Es la primera vez que estas mujeres, que se manifiestan regularmente en Buenos Aires por la aparición con vida de sus hijos desaparecidos a raíz del golpe militar de 1976, cuentan con un apoyo tan directo por parte del episcopado argentino. La huelga de hambre, que surge a escasas semanas de la designación del general Leopoldo Galtieri como presidente de Argentina, será de duración inicialmente indefinida, hasta que el Gobierno dé respuesta a sus peticiones”.

El día anterior, 10 de diciembre, habían completado, con enorme esfuerzo, la primera Marcha de la Resistencia. La versión oficial, de acuerdo al libro de Demetrio Iramaín, “Una historia de las Madres. Un libro para chicos y grandes”, sostiene que estaban agotadas, exhaustas, pero también muy animadas. No era para menos: habían reunido a madres de distintas provincias y cumplido la proeza de marchar durante 24 horas ininterrumpidas, nunca menos de 70 u 80 de ellas alrededor de la pirámide. Entonces Hebe propuso aprovechar la oportunidad, el envión y tensionar un poco más. Les propuso a sus compañeras, y ellas aceptaron de inmediato. Ya había un grupo similar, en la catedral de Neuquén, acompañadas por el sacerdote Rubén Capitanio, haciendo lo mismo.

Viajaron hasta la catedral de Quilmes y convocaron a la prensa para que cubriera los hechos, que presentarían como un retiro de ayuno y oración. Pero la ansiedad jugó una mala pasada: la prensa debía llegar una vez que las madres estuvieran dentro de la catedral y encontrarse frente al hecho consumado. De lo contrario el tumulto llamaría la atención y el obispo local, monseñor Jorge Novak, que simpatizaba con la causa de los derechos humanos, no podría dejarlas ingresar sin enfrentarse abiertamente a la jerarquía eclesiástica.

Novak fue cofundador del Movimiento Ecuménico de los Derechos Humanos, junto con Jaime de Nevares, Miguel Hesayne, Vicente Faustino Zazpe y Enrique Angelelli, entre otros. Fue uno de los obispos que más enérgicamente denunció las violaciones a los derechos humanos de la dictadura militar, actitud le valió el mote de «obispo rojo». Su situación lo obligaba a un fino equilibrio, a elegir muy bien cuándo y cuánto confrontar y cuando simular distracción o desconocimiento.

Los que nunca se distraían ni desconocían detalles, eran los agentes de la DIPPBA, que documentaron cada paso, aunque sin llegar del todo a comprender lo que ocurría ni mucho menos a impedirlo. Finalmente, la puerta se abrió desde dentro y, aprovechando el momento de confusión general, una docena de madres ingresó a toda velocidad. Permanecieron allí doce días y concitaron gran atención internacional.

Los facsímiles que acompañan esta nota reproducen: un alerta de la red radioeléctrica o radiograma de la policía, anunciando la posibilidad de que esta huelga de hambre ocurriera, la transcripción policial de un comunicado de la organización, en el que niegan haber recibido autorización o consentimiento del obispo Novak, un comunicado oficial del obispado de Quilmes que reproduce esta misma versión y una foto tomada a través de la reja de la catedral, donde se ven media docena de mujeres con su pañuelo blanco, con unos números agregados a mano en fibrón negro, que remiten a sus nombres y ficjas. A Hebe le corresponde el 3.

Otro muestra las presiones oficiales por invisibilizar el hecho. «El día 19 de diciembre en la puerta de la iglesia fue colocado un cartel con el texto SIN PERMISO ESCRITO NINGÚN PERIODISTA, CAMARÓGRAFO NI FOTÓGRAFO TIENE ACCESO AL TEMPLO, circunstancia que provocó enfrentamientos entre periodistas y el cura párroco, Isidoro Psenda. Ante esta situación, la jefa del grupo de ayudantes, Sra. Hebe Pastor de Bonafini, manifestó: HEMOS REQUERIDO AL PADRE ANDRÉS QUE REVEA LA MEDIDA, CASO CONTRARIO LIBRAREMOS COMUNICADOS A LOS MEDIOS Y AL PAPA SOBRE AGRESIONES CONTRA LA LIBERTAD DE PRENSA».

El legajo más extenso sobre las Madres de Plaza de Mayo integra la Mesa “Delincuente Subversivo”, lleva el número 20803; tiene 11 tomos, y recorre el devenir de la organización desde 1981 hasta julio de 1989 en las distintas localidades de la provincia de Buenos Aires y Capital Federal. El reclamo por los hijos detenidos-desaparecidos se ve inscripto en distintos documentos elaborados por las Madres entre los cuales se encuentran, por ejemplo, una invitación a plaza San Martín elaborada a mano. Los informes de inteligencia de las acciones, se entremezclan con decenas de solicitadas, volantes, cartas, copias de telegramas. Las Madres fueron espiadas al menos hasta 1989.

Historia y contexto actual. Aunque hay evidencia de que la policía bonaerense realizaba tareas de seguimiento y espionaje antes de 1956, fue ese el año en que la DIPPBA adoptó su nombre definitivo y la estructura organizativa que duraría hasta su disolución, en el marco de la reforma que encabezó el ministro León Arslanian en 1998. Las fechas hablan por sí mismas. Tras el golpe de estado de septiembre de 1955, autodenominado “revolución libertadora”, para los delegados e interventores que sucedieron al legítimo gobernador peronista, Carlos Aloé, era prioritario conocer la actividad de los grupos peronistas que pronto conformarían la resistencia. El 4 de enero de 1956, con el Decreto Nº 3603, se crea la DIPPBA. Tres décadas más tarde, fue otro gobernador peronista, en este caso Eduardo Alberto Duhalde, bajo cuyo mandato se cerró la dependencia. Más tarde, en 2001, se sancionaría la ley nacional 25520, que prohibe las tareas de inteligencia interior, cuyo Título II aborda la “Protección de los Derechos y Garantías de los habitantes de la Nación”.

A tan solo un año de cumplirse los cuarenta ininterrumpidos de mandatos constitucionales, el ciclo más largo en toda la existencia de nuestra nación, cuando ciertas prácticas, desde el espionaje ilegal al intento de magnicidio y muchas formas de violencia verbal y simbólica parecen volver a naturalizarse, resulta oportuno visibilizar la historia reciente.

Producción y clasificación. “La mayor parte de la información que se encontró en el archivo fue producida en por las delegaciones que la DIPPBA tenía en las distintas localidades de la provincia de Buenos Aires. Estas clasificaban la documentación a partir de “factores” y luego la remitían a la DIPPBA Central, donde la información se reunía, procesaba y clasificaba para su utilización, dividida en mesas de trabajo”, explican los documentos de la CPM. Nada escapaba a la extensa red que la policía desarrolló y cultivó a lo largo de décadas.

En términos generales, la Mesa A contiene un registro de actividades de política partidaria, estudiantiles y de gobierno: registro de organizaciones partidarias, elecciones, congresos, estructuras internas, rupturas, etcétera. El factor Estudiantil releva mayoritariamente la actividad universitaria y de colegios secundarios y, en algunos casos, también de escuelas primarias. El factor Comunal contiene información referida a las instituciones de gobierno de las distintas localidades de la Provincia (recambio de autoridades, conflictos entre localidades, creación de nuevas jurisdicciones, etc.).

La Mesa B registra información correspondiente al mundo del trabajo, entidades gremiales, actividad sindical y fabril, y actividad económica. La Mesa está dividida en factores (Gremial, Laboral y Económico) y carpetas temáticas y por localidad. El factor Gremial contiene mayormente legajos de establecimientos fabriles y de gremios en las distintas localidades de la provincia de Buenos Aires y de la Capital Federal. Allí, cada distrito tiene una carpeta numérica que le corresponde. Dentro de las temáticas se pueden mencionar, por ejemplo, «actividad panfletaria» y «huelgas y conflictos». La mayor cantidad de legajos de los factores Laboral y Económico corresponden a la década de los años noventa, debido a la alta conflictividad que generaron las políticas económicas neoliberales del entonces presidente Carlos Menem.

La Mesa C (Comunismo) reúne información sobre personas, organizaciones y actividades calificadas por la DIPPBA de comunistas, y es en su mayoría propia de tiempos de la guerra fría. La Mesa De contiene dos factores: Social y Religioso, que entre otras cosas, realiza el mismo seguimiento pero sobre las entidades religiosas y miembros de la jerarquía eclesiástica. La Mesa Ds tenía por finalidad registrar toda clase de temáticas vinculadas a la actividad «subversiva». Se pueden encontrar desde análisis de organizaciones armadas hasta pedidos de captura, listas de detenidos, allanamientos, solicitudes de paradero, etcétera. Está dividida en tres carpetas: Bélico, Daños y Varios. La carpeta Varios reúne material producido a partir del seguimiento a organizaciones armadas y toda actividad considerada disruptiva.

Publicado en Página 12

Publicado en lanuevacomuna.com

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