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LA ERA MILEI, PRODUCCION

Endeudamiento, vaciamiento y crisis del consumo detrás de la quiebra de La Suipachense

La caída del poder adquisitivo, el endeudamiento de los hogares y la retracción del consumo de alimentos básicos crearon un escenario crítico para el sector lácteo. Mientras en los barrios las familias reemplazan la leche por mate cocido, algunas empresas se desploman bajo maniobras que combinan desfinanciamiento y vaciamiento. Ese es el trasfondo de la quiebra de La Suipachense, que dejó 140 trabajadoras y trabajadores en la calle, y de la caída de ARSA, con otros 400 despidos.

Ambas compañías estaban bajo el control del Grupo Maralac, de los hermanos Manuel y Carlos Fernández, empresarios venezolanos vinculados al golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. Su administración dejó un tendal de casi 3.000 millones de pesos de deuda, incluido el no pago de aportes, según explicó a El Destape Cristian Hernán Fenoglio, secretario general de ATILRA Chivilcoy. La quiebra, solicitada por el propio gremio para frenar el desfalco, derivó en la clausura de la planta, la inhibición de bienes y la incautación de la contabilidad por parte del Juzgado Civil y Comercial Nº7 de Mercedes.

Un consumo que se derrumba mientras se concentran los negocios

Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el consumo interno de lácteos mostró en 2023 una caída interanual del 12,2% entre enero y septiembre. Este año hay una leve recuperación del 7,6%, pero todavía resta recuperar cinco puntos para volver al nivel previo. La contracción del ingreso real impulsó un consumo más primarizado: leche no refrigerada, quesos más económicos y yogures de litro, mientras retroceden los productos con mayor valor agregado.

La informalidad también crece y distorsiona los registros, con productos sustitutos —rayados, bebidas lácteas, margarinas— ganando terreno frente a los lácteos tradicionales. En contraste, las exportaciones repuntaron y alcanzaron un alza del 11% en los primeros nueve meses del año.

Hogares endeudados para comer

La precarización del ingreso impacta de lleno en la mesa de las familias. Un informe de Unicef señala que en los primeros ocho meses de gestión de La Libertad Avanza, el 52% de los hogares debió dejar de comprar algún alimento. Más de 800 mil niñas y niños dejaron de hacer al menos una comida diaria por falta de recursos. El endeudamiento también se agudizó: el 31% de los hogares estaba endeudado en agosto, contra el 24% cuatro meses antes. El uso de la tarjeta de crédito para comprar alimentos trepó al 50%.

“En los barrios se toma mate cocido y no leche. Estamos rifando nuestras niñeces”, advirtió Claudia “La Negra” Albornoz, referenta de La Poderosa, al describir la situación en la zona oeste de Santa Fe.

Un esquema de vaciamiento repetido

La Suipachense llegó a producir hasta 500.000 litros de leche diarios bajo el Grupo Watts, pero en los últimos meses apenas superaba los 20.000 litros. El grupo Maralac replicó en La Suipachense el mismo patrón que aplicó en ARSA: endeudamiento creciente, falta de pago de cargas sociales —con cerca de mil cheques rechazados en un año— y precios de venta por debajo del mercado que aceleraron la destrucción de la empresa. Mientras La Serenísima vendía leche larga vida a 2.000 pesos, ellos la ofrecían a 1.300.

A fines del año pasado dejaron de pagar proveedores, ARBA y AFIP. La provincia detectó movimientos sospechosos y maniobras incompatibles con un intento real de recomponer la producción. En paralelo, el administrador Jorge Luis Borges León responsabilizaba al gremio, en sintonía con el discurso empresarial instalado durante el conflicto con Lácteos Vidal.

Un futuro incierto para 140 familias

Tras la quiebra, los trabajadores esperan un salvataje que parece difícil: hay deudas millonarias y la producción está virtualmente paralizada. La provincia buscó inversores —incluso del exterior— sin éxito, aunque desde ATILRA aseguran que existen interesados cuyos nombres no trascendieron.

Los hermanos Fernández, protagonistas de dos quiebras en pocos meses, tuvieron un rol activo en el intento de golpe contra Chávez y hoy vuelven a quedar en el centro de la escena por un modus operandi que dejó a cientos de familias sin sustento y profundizó el deterioro de un sector golpeado por la crisis económica y la caída del consumo.

La quiebra de La Suipachense expone, una vez más, hasta dónde pueden llegar la combinación de recesión, endeudamiento y maniobras empresariales que terminan vaciando estructuras productivas enteras en medio de una crisis social cada vez más profunda.

Con información de El Destape

Publicado en lanuevacomuna.com

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