El promedio equivale a unas 232 fábricas mensuales. La provincia explica cerca del 50% del valor industrial del país.
El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, advirtió sobre el cierre de alrededor de 5.335 empresas en la provincia de Buenos Aires desde el inicio del gobierno de Javier Milei. Se trata, en términos promedio, de 232 PyMES por mes que cesaron definitivamente su actividad.
A través de una serie de publicaciones en redes sociales, López detalló que entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 —último dato disponible— dejaron de funcionar 5.335 firmas en territorio bonaerense, con un agravante: ya se acumulan siete meses consecutivos de cierres.
“Aunque el impacto fue generalizado —con la excepción de Neuquén—, Buenos Aires concentra el mayor daño por su perfil productivo: aporta casi el 50% del valor industrial del país”, señaló el funcionario, quien recordó que 3 de cada 10 empresas que cerraron en la Argentina estaban radicadas en la provincia.
Tal como indicó el ministro, Buenos Aires representa el 48,9% del Producto Bruto Interno (PBI) industrial. Muy por detrás aparecen la Ciudad de Buenos Aires (12%), Santa Fe (10,3%) y Córdoba (7,7%).
“No hay misterio. La apertura indiscriminada y el abandono de la actividad real impactan de lleno sobre la industria y el comercio, y derivan en la destrucción del entramado empresarial”, sostuvo López.
Los informes sobre cierres de compañías se multiplican día tras día. En las últimas horas se conoció el caso de GEPSA, una agroindustrial dedicada a la producción de alimento balanceado, cuyos trabajadores se mantienen en estado de alerta tras el anuncio del cierre de su planta en Pilar. Ochenta empleados aguardan la llegada de los telegramas de despido.
En ese mismo distrito del norte del conurbano bonaerense, a fines de 2025 también cerró la empresa de porcelanatos ILVA. Durante varios días, los 300 trabajadores despedidos realizaron protestas frente a la fábrica, con quema de neumáticos.
Por su parte, la petroquímica Sealed Air confirmó el despido de 65 empleados, luego de haber anunciado inicialmente unas 90 desvinculaciones. Una situación similar atravesó la firma mayorista Lustramax, dedicada a la fabricación y distribución de artículos descartables para papelería, higiene institucional y catering, que cesanteó a 29 operarios en su planta del Parque Industrial de Tortuguitas, en Malvinas Argentinas.
Aunque el fenómeno se extendió a todo el país, Buenos Aires es la jurisdicción más afectada debido a su peso en la estructura productiva nacional, ya que concentra casi la mitad del valor industrial argentino.
La crisis tampoco se limita a las PyMES. La multinacional Lamb Weston cerró su planta de Munro, en el partido de Vicente López, y despidió a alrededor de 100 trabajadores. La empresa fabricante de papas fritas enmarcó la decisión en una reorganización global de su red industrial y anunció que concentrará su producción en Mar del Plata.
Semanas atrás, el gobierno bonaerense también puso el foco en el nivel de utilización de la capacidad instalada, que descendió al 61%, un registro incluso inferior al de 2020, el año marcado por el confinamiento debido a la pandemia de covid, cuando el indicador había sido del 61,8%.
La capacidad instalada refleja el nivel máximo de producción que puede alcanzar una planta con su equipamiento y personal disponibles. Cuando ese uso se reduce, las máquinas se detienen, pero los costos fijos permanecen. Con el tiempo, los márgenes se erosionan: menos producción hoy implica menos inversión mañana y un riesgo creciente de cierre.
Las estadísticas oficiales muestran que en 2019 la capacidad instalada de la industria se ubicaba en el 62,8%; en 2020 cayó al 61,8%; luego alcanzó un pico moderado del 66% en 2022, para volver a retroceder hasta el actual 61%.
Con información de La Política Online
Publicado en lanuevacomuna.com