Mar. Ene 31st, 2023

DICEN EN LOS PASILLOS… BICARELLI VOTO, HABLO DE «LOS MIOS» Y LANZO ADVERTENCIAS

 
«¿La gente? la gente no me importa…, que diga lo que quiera, yo soy libre y no tengo culpa»

Bicarreli  llegó solo. Su nombre figura en el padrón con el número de orden 035 de una de las mesas de la Escuela Técnica Nº 1. En la entrada de la escuela había carteles con la consigna «ACA VOTA UN GENOCIDA» con su foto. La misma consigna estaba escrita con aerosol en la calle.

La gente comentaba «este es el milico, ese… Bicarelli». Algunos fiscales se veían bastante movilizados. Él, inquieto ante la mirada de los demás, comenzó a conversar con una mujer de la fila. Hablaba en voz alta, como para que lo escuchen: «el proyecto de persona no grata fue un fracaso». La remató con una frase que le duele a la democracia: «los MIOS no lo aprobaron y los radicales tampoco».

Está claro que Bicarelli cuando dice «los MIOS» se refiere a los concejales de Unión Peronista o Unión con FE y cuando dice «los radicales» habla de los radicales que rechazaron el proyecto de los organismos de DDHH.

No terminó la escena ni el diálogo aparatoso del ex subcomisario. «¿La gente? la gente no me importa…, que diga lo que quiera, yo soy libre y no tengo culpa» dijo ignorando supinamente el fallo del Tribunal de Justicia que lo acusa de delitos de lesa humanidad.

Desafiante, para el represor todo está volviendo a la «normalidad» y siente eso: que es libre y no tiene culpa. Siente que ante la interrupción y falta de castigo, su relato, su versión de lo ocurrido en los años sangrientos de la dictadura está validado. Siente IMPUNIDAD.

A tal punto siente impunidad, que se da el lujo de lanzar advertencias al aire: «el día de la sesión no fue nadie, si los pendejos me miran mal yo se las devuelvo».

Al rato le tocó su turno, entró al cuarto oscuro, salió con el sobre en la mano y votó como si fuera un trámite más. Él, el símbolo de la represión y de la dictadura en  Necochea, ejercitó uno de los derechos fundamentales de la misma Democracia que supo violentar: la libre elección de sus representantes. 

Si hubiera estado preso, es probable que también hubiera podido votar porque la Constitución de la Democracia también ampara hasta a quienes atentan contra ella. Para que los privados de libertad puedan votar deben cumplimentar tres requisitos: no tener condena firme, poseer en condiciones el documento nacional de identidad y estar inscripto en los padrones.

Bicarelli llegó solo… pero no tanto. Tuvo una constante escolta de los oficiales de la prefectura. Dicen que cuando anda por la ciudad, lo sigue discretamente alguien de civil, cuidándole las espaldas.

Bicarelli no está solo, se siente acompañado por la displicencia de los reaccionarios y los confundidos por conveniencia. También lo ampara ese espíritu pueblerino, fascista y violento que anida en el medio de nosotros y que resuelve las cosas a los tiros.

Bicarelli tiene el estigma de la picana eléctrica, del asalto y secuestro en las madrugadas de los grupos de tareas.

Sépanlo: Bicarelli ya está estigmatizado hace rato, tiene las marcas en las manos manchadas de sangre de necochenses.

Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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