Dura limitación a las visitas que recibe, en sintonía con el bloque mediático-político-judicial asociado al macrismo, al mileísmo y al embajador estadounidense.
El entramado político-mediático-judicial con eje en Comodoro Py volvió a intensificar la ofensiva contra Cristina Fernández de Kirchner. Hasta ahora, la expresidenta no tenía ningún tope en la cantidad de personas que podía recibir y, a diferencia de otros beneficiarios de prisión domiciliaria —que no tienen ni custodia ni controles sobre sus encuentros—, se le había impuesto la carga de solicitar autorización por cada visita. Aun cumpliendo con ese requisito, ahora se interpretó como una infracción el haber mantenido una reunión con nueve jóvenes economistas y, con esa excusa, se le fijó que sólo podrá recibir visitas dos veces por semana, de hasta tres personas y durante un máximo de dos horas. El coro mediático-político-judicial busca silenciarla y, como afirmó ella misma en un tuit, “lo que molestó de verdad al bestiario mediático, a sus patrones económicos y al gobierno de Milei es que hablamos de un modelo nacional de crecimiento productivo y federal para el Siglo XXI, en una Argentina que desde el 10 de diciembre no deja de destruir empresas y puestos de trabajo”. La severa restricción parece alinearse con las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, que adelantó ante el Senado de su país que su misión en Argentina incluía garantizar que “Cristina Kirchner reciba la justicia que se merece”.
Operativo para acallar a CFK
La expresidenta recibió en San José 1111 a nueve economistas jóvenes que le acercaron propuestas para un plan de desarrollo nacional. Todos ellos contaban con la autorización del juez de Ejecución Penal, Jorge Gorini, un trámite que no se exige a ninguna otra persona con detención domiciliaria en el país, ni siquiera a represores condenados por delitos de lesa humanidad. Es cierto que cada vez que el abogado de Cristina presentó un pedido, Gorini lo aprobó sin objeciones.
En su tuit, CFK recordó que ya había mantenido encuentros similares. “El 26 de septiembre recibí a 7 personas, con publicación de foto. Seis de ellos dirigentes de la Federación de Estudiantes Secundarios y de la Unión de Estudiantes Secundarios. ¡Y ese mismo día recibí, con foto también, a los 6 candidatos a legisladores de Fuerza Patria por CABA!”. Publicó las imágenes correspondientes. “Lo que molestó de verdad al bestiario mediático –continuó Cristina– es que hablamos de un Modelo Económico Nacional de crecimiento productivo y federal para el Siglo XXI, en una Argentina que con el gobierno y las políticas de Milei no deja de destruir empresas y puestos de trabajo. Entre noviembre del 2023 y agosto de este año desaparecieron 19.164 empresas, a razón de casi 30 por día. En ese mismo período se destruyeron 276.624 puestos de trabajo, es decir más de 432 hombres y mujeres perdieron el trabajo”.
Comodoro Py cumple órdenes
Tras la publicación de la foto con los economistas, una andanada mediática cuestionó que la exmandataria recibiera “mucha gente”. La presión se activó el martes por la tarde, apuntando a restringir sus actividades políticas cuanto antes.
El Tribunal Oral Federal Nº 2 le otorgó la prisión domiciliaria cuando se preparaba una movilización masiva hacia Comodoro Py para acompañarla en su entrega. En ese momento, después del fallo exprés de la Corte Suprema, no se estableció ningún límite en la cantidad de visitas. La única condición fue solicitar autorización previa.
En la resolución de este miércoles, el TOF 2 —a través de Gorini— reconoce que todos los economistas estaban autorizados. ¿Cuál sería entonces la supuesta irregularidad? Que ingresaron juntos. Es decir, que en la solicitud no se aclaró que la reunión sería grupal. “Esto último, sin más, convierte la reunión en un acto efectuado sin la debida autorización”, sostiene el tribunal. La afirmación es falsa.
Cuando se fijaron las reglas sobre las visitas, el abogado Beraldi apeló justamente porque a ningún detenido con domiciliaria se le exige este tipo de permisos. Señaló además que no existen normas que delimiten cantidad, frecuencia ni motivos para aprobar o rechazar visitas. También pidió que se establecieran criterios concretos. Como suele ocurrir cuando se trata del peronismo y especialmente de Cristina, la Cámara de Casación rechazó el recurso.
El paso siguiente fue acudir a la Corte Suprema, que todavía no respondió, pese a que ya pasaron cinco meses.
La maquinaria judicial, en sintonía con la Corte, el macrismo, el mileísmo y los grandes medios, activó el libreto habitual: reducir al mínimo la presencia pública de Cristina. Así, ahora:
Las visitas quedan limitadas a dos días por semana.
No más de tres personas por encuentro.
Con una duración máxima de dos horas.
Nada de esto figura en reglamentación alguna ni se aplica a otros detenidos. Falta ver si Beraldi presentará un recurso para que el tribunal revise las nuevas condiciones.
Aparato de hostigamiento
“Che… pero del bestiario mediático dando órdenes por la tele al bestiario judicial, y éstos acatando todo a rajatabla ¡ya es mucho! Es realmente obsceno”, escribió Cristina en una posdata.
Y remató: “aunque pensándolo bien… ya que esto es así y parece que no va a cambiar… ¿Por qué no dejamos que directamente Clarín y La Nación firmen las sentencias judiciales que primero arman mediáticamente? Así los argentinos nos ahorramos el 0,32% del PBI que gasta el Poder Judicial”.
La avanzada de Comodoro Py se aceleró en las últimas jornadas. La Cámara de Casación, sin recurso de por medio, intervino en el juicio de los llamados cuadernos para imponer más audiencias semanales, presenciales y sin feria. Buscan espectáculo y una condena exprés. Lo notable es que el esquema actual —una audiencia por semana y modalidad remota— fue acordado hace meses por todas las partes del proceso. El impulso mediático bastó para que Casación irrumpiera y presionara incluso contra la voluntad del propio tribunal, afectando su independencia. A eso se sumó la represalia por la reunión con los economistas, intentando aislar a la expresidenta tanto adentro como afuera de su casa.
Todo sugiere que esta ofensiva coincide también con las presiones de Washington, explicitadas por el recién llegado embajador Lamelas. El actor más agresivo sigue siendo el secretario de Estado, Marco Rubio. Tiempo atrás pidió a Biden sancionar a Cristina y a su familia. “Está en prisión domiciliaria debido a cierto favoritismo político que existe en Argentina —disparó Lamelas—. El kirchnerismo está más a la izquierda que el propio peronismo y nosotros tenemos que estar atentos a su influencia. Debemos seguir apoyando la presidencia de Milei, que gane las elecciones y que Cristina Kirchner reciba la justicia que se merece”, afirmó el embajador.
El imperio presiona y el coro mediático-político-judicial obedece sin objeciones.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com