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INTERNACIONAL, LA ERA MILEI

El nuevo desafío de Javier Milei: posicionarse como el delegado de Donald Trump en la región

El Gobierno argentino celebró los resultados electorales del domingo en Chile y proyecta un armado regional de derecha con Javier Milei como figura central. La apuesta oficial es clara: construir un bloque latinoamericano ideológicamente alineado con el trumpismo, con Milei actuando como un enlace directo con Washington.

Un bloque en gestación

La estrategia del Presidente incluye a Paraguay, Bolivia y la expectativa de sumar a Chile tras el balotaje. En Paraguay, el presidente Santiago Peña es uno de los aliados más firmes. En Bolivia, Rodrigo Paz asumió con una agenda de liberalización económica, y Milei viajó especialmente a su toma de posesión el 8 de noviembre para reforzar ese vínculo.

Las elecciones chilenas del 16 de noviembre son otro punto clave. En la Casa Rosada celebraron el desempeño de José Antonio Kast, quien llegó al balotaje y aparece como el favorito en las encuestas para convertirse en el próximo presidente.

Milei también mantiene un trato fluido con Daniel Noboa en Ecuador y con Nayib Bukele en El Salvador, dos figuras que encajan en el mapa político que intenta dibujar.

La pieza central: Donald Trump

El capital diplomático de Milei se apoya sobre su relación con Donald Trump, a quien volverá a ver durante su viaje al sorteo del Mundial 2026. La lectura dentro del Gobierno es que Milei podría funcionar como un emisario del presidente estadounidense en América Latina, impulsando una agenda que combine libre mercado, alineamiento geopolítico y una marcada confrontación con la izquierda regional.

La estrategia también apunta a reducir la influencia económica y política de China en el continente.

El obstáculo mayor: Brasil

El plan choca con un límite evidente: Brasil, bajo la conducción de Luiz Inácio Lula da Silva. La relación entre Milei y Lula sigue atravesada por tensiones declaradas, y se anticipa un nuevo capítulo en la próxima cumbre del Mercosur, el 20 de diciembre en Foz de Iguazú.

Sin un entendimiento con Brasil —el actor institucional más poderoso de Sudamérica— cualquier intento de liderazgo regional enfrenta un techo difícil de perforar.

Lo que viene

En el Gobierno también miran las elecciones de Colombia, previstas para el 8 de marzo, con la expectativa de un retroceso del oficialismo de Gustavo Petro y la eventual irrupción de una opción de derecha.

Milei imagina una articulación continental que reúna a líderes afines al ideario trumpista: mercados abiertos, gobiernos acotados y disputa frontal contra la izquierda. Pero sin una base sólida en Brasil, ese proyecto corre el riesgo de quedar atrapado entre la ambición y la realidad política de la región.

Con información de Perfil

Publicado en lanuevacomuna.com

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