Jue. Dic 1st, 2022

Rosa Sarriés: «tenemos la obligación de cambiar nuestra mirada sobre el puerto»

 

«¿Qué es el progreso fuera de lo puramente numérico?». La ingeniera Rosa Sarries dialogó con LANUEVACOMUNA.COM sobre la historia de la relación ciudad/puerto. «Tenemos una región que por tener ciertas características la hacen terriblemente atractiva, terriblemente complicada y por lo tanto la mirada sobre ella no puede menos que ser apasionante» señaló.


«Nosotros como Ciudad/Puerto, tenemos que tener muy claro que nuestro destino está atado a los designios del gran reparto del mundo» señaló la Ingeniera Agrónoma Rosa Sarries, ocupada de lleno a la docencia, incluso a través de los medios. Su obsesión actual: reflexionar e invitar a la reflexión sobre cómo está estructurada nuestro esquema productivo local y regional. Con una mirada holística, histórica y también ambiental, Sarriés insiste porque «cada vez hay menos agentes que se benefician enormemente más y cada vez enormes mayorías cada vez más empobrecidas, sometidas, contaminadas, envenenadas y todo lo demás».

La docente se refirió a la historia de la conformación de esta región. «Se inicia hace cinco siglos y se concreta definitivamente con el Congreso de Berlín hacia fines del siglo XIX. Nos tocó esta parte en el reparto de la provisión de productos debido a las enormes posibilidades físicas del territorio en el escenario de la Modernidad» explicó.

«Lejos de haber sido un factor de liberación y de progreso, son una verdadera condena para los pueblos que ahí han tenido que asentarse, así que ese es el real escenario. En una mirada un poco decolonizada de la realidad, tenemos que verlo así. En la mirada imperial, lo vemos como una bendición y quiénes han llevado adelante todo este proceso de formalización de los puertos y demás en las antiguas capitales del virreinato, que fueron todas ciudades/puerto y en los terrenos aledaños que sería el caso nuestro, esa versión tan engañosa y edulcorada se ha planteado como una gran posiblidad. Que es posiblidad, sí es cierto, pero habría que ver para quién» dijo Sarriés. «Quiénes estamos en los países que son los poseedores reales de estos territorios, en muy buena medida, somos víctimas y padecemos terriblemente las consecuencias de ésta -en alusión a la mirada imperial-. Pero el relato oficial es otro, que lo consumimos sin analizar y ahí andamos» sostuvo.

 

¿Cómo fueron los inicios de la actividad portuaria en nuestra región?

Sarries retomó el concepto anterior: «Todas las capitales del virreinato fueron ciudades/puerto porque el objetivo era la salida de las riquezas de ese momento, que era la minera, el café, la caña de azúcar, algo más agrícola y después ya a fines del siglo XIX, la producción agropecuaria.» Todo para facilitar la salida de esas riquezas hacia las potencias imperiales, comenzando por Gran Bretaña.

Sarriés incorpora al debate claves para identificar e iniciar un proceso de decolonización situado. «En el tipo de capitalismo que tenemos cuesta creer que alguien puede ver con satisfacción la salida de la riqueza, se vería con gula por ahí la entrada, pero es tan honda la colonización que tenemos, el discurso -‘hay que hacer las obras al puerto’. El inconsciente nos traiciona de una manera notable. Hay todo un relato cultural en que hablamos de los pioneros y el esfuerzo de los visionarios que en realidad en muy buena medida, todos los agentes locales adornados con estos calificativos, con o sin saberlo, fueron agentes de las potencias imperiales, los encargados de hacer ese trabajo que es su formación, su vínculo» recalcó.

Para Sarriés, la educación hace lo suyo. «Ya recientemente la educación que recibimos nosotros y que reciben los universitarios y la gente de los estratos mayores, es para empaparse y manejar con destreza lo necesario para que esos intereses foráneos funcionen perfectamente. Así que el tema del puerto es muy interesante que lo empecemos a ver de esa manera. Que no por nada, estamos como estamos. Bueno también dentro de esa mirada de 500 años, uno de los elementos, de los dioses de la Modernidad: el progreso. Acá para progresar hay que exportar y cuánto más se exporta mejor, no importa al costo de quién y quién es el beneficiario. Ese es el relato que está vigente» argumentó.

 

Cómo imaginar otra estructura social, en lo económico, en lo productivo

Sarriés invita a hacer un cuestionamiento muy profundo a la existencia del puerto como consecuencia de un modelo y reconoce que algo cambió cuando en el año 2005 encabezó la lucha contra la instalación de una planta de fertilizantes sólidos Raiser S.A. justo enfrente de su casa, en el barrio Estación Quequén.

«Aunque te parezca mentira, tenés mucho que ver en esta mirada, porque nos conocimos en el año 2005 y no me voy a olvidar tu venida a mi casa, cuando recién hacía mis primeros pasos en este proceso. No siempre pensé así, no es muy reciente mi pensamiento pero con los años que tengo la mayor parte no tenía esta mirada, fue a partir de la movida ambiental» contó.

«Mi profesión fue como ingeniera agrónoma hasta que la realidad me impuso de frente al caso Raiser fue en el que nos conocimos, una mega planta de fertilizantes frente a mi casa y yo estaba formada en ese pensamiento, la idea del progreso, la explotación, los rendimientos, la mirada exclusivamente numérica de lo que se considera acertado» rememoró.

«Estamos con 50 millones de toneladas, vamos a hacer 100 millones y ¡qué bien que vamos a estar! y ¡qué inteligentes cómo progresamos! y queda subyacente que es bueno para todos, pero en realidad nunca se cumple» ejemplificó.

«Cada vez hay menos agentes que se benefician enormemente más y cada vez enormes mayorías cada vez más empobrecidas, sometidas, contaminadas, envenenadas y todo lo demás. En mi vida es una etapa relativamente reciente, vos me preguntás cómo se llega, bueno la vida tiene sus vueltas, yo jamás me hubiera imaginado estar pensando» contó y agregó que «incluso cuando di mi tesis era a favor de los puertos y la velocidad de embarque y todo lo demás. Ahora me causa un poco de gracia, pero la vida tiene esas vueltas y uno no es una cosa firme, para eso tenemos razonamiento».

, entonces menciona la aparición de los grandes maestros de la movida decolonial, que son intelectuales latinoamericanos y que miran la realidad del mundo en estos cinco siglos y antes también, pero desde nuestra realidad latinoamericana.

El modelo no funciona, ¿por qué?

En cuanto a la observación de Sarries como activista ambiental, «el modelo no funciona porque está manejado al servicio de otros intereses», por lo que afirma «es súper interesante que empecemos a desarrollar una mirada geopolítica, qué quiere decir, nuestra realidad pero no en el pequeño límite de nuestra casa, nuestro barrio, nuestro puerto; tenemos que hacer el esfuerzo de mirarlo en el escenario mundial».

Según lo señala a continuación en esta nueva concepción, «se ven los actores, quién manda, quién obedece, quién se queda con el excedente. Esa mirada está muy ausente de los imaginarios de las políticas y de la necesidad intelectual. En esa mirada geopolítica, que función cumplimos en el planeta sobre todo en estos momentos de globalización, (el mundo es una gran aldea), entonces estamos obligados a pensar cómo estamos en esa gran aldea».

«Por un lado se nos propone algo muy cercano, por otro lado siempre estamos limitados a pensar en lo inmediato.
La modernidad y el capitalismo que es su expresión económica abarcan todo el mundo, estamos todos bajo el mismo patrón. Entonces ahí jugamos en función de esa totalidad, ese pensamiento está bastante ausente. Entonces ahí nos creemos que podemos cambiar el mundo, que somos autónomos, que somos hijos de nuestro propio esfuerzo, cosas que nos han inculcado, pero que no son así. Así resulta más sencillo empezar a entender» explica.

Algo más que importante surge de la siguiente afirmación de la ingeniera «-Con la educación nos podemos liberar, pero también nos podemos condenar-, porque depende qué contenidos tengamos vamos a tener una actitud de liberación o una actitud de sometimiento, muchas veces edulcorada porque el engaño en esto juega una parte importante. Las grandes potencias para imponer este modelo tan terrible, nos tiene que engatusar de alguna manera, porque si lo viéramos con total claridad…».

 

¿Cuál es el camino a seguir?

«El puerto no lo vamos a cambiar, porque el puerto está donde está. Lo que sí tenemos la obligación de cambiar, es la mirada sobre el puerto.» En ésta afirmación cuestiona la idea de ver al puerto como nuestra salvación y la realidad según lo afirma Sarries «el puerto es una terrible condena, a partir de las expectativas que pongamos en él». «Una mirada decolonizada, nos permite ver eso»

A esta altura aparece el tema educativo. Históricamente nos inculcaron sutilezas, «nos hacen creer cosas que ni siquiera sabemos cómo son en realidad». Una falencia de la educación es «el parcelamiento del conocimiento, estamos tan llenos de especialistas de pequeñas cosas que en realidad son partecitas del mosaico, pero no hay una idea de cuál es el paisaje que arma ese mosaico, entonces estamos embelesados en nuestro propio pedacito y desconocemos todo lo demás».

«Por eso insisto en la mirada geopolítica, la mirada de la totalidad. Y esa mirada tiene que ser decolonizada. No como si viviéramos en un país central que hemos aprendido ese pensamiento sin saber cuáles son las consecuencias de ese pensamiento sobre nosotros. Lo miramos desde ahí pero somos el Sur Global» señaló críticamente.

«Hemos sido las presas de esas potencias que se sirvieron para hacer el desarrollo de aquella Europa, la que fuera considerada modelo a seguir (aunque ahora está decayendo) a expensas exlusivamente nuestras. Por eso necesitaron colonizar la subjetividad, y esa fue la gran conquista para que el proceso funcione» explicó.

Haciendo referencia a la perpetuidad de esa concepción hasta nuestros días, Sarriés hace foco en la concepción que hay de nuestro distrito con los tres ejes como pilares: «el puerto, el agro y el turismo con formaciones centrales extractivistas, expoliadoras pero que las tenemos que ver agradablemente porque sino tomaríamos alguna medida para ponernos a salvo».

 

De qué se trata la mirada decolonial y qué intelectuales te interpelan

«Hay que volver a la década del sesenta, fue muy importante para Latinoamérica, donde hubo una gran efervescencia, una gran movilización intelectual que después va a terminar trágicamente con el baño de sangre que tuvimos en la década del ’70, porque era necesaria semejante matanza para sofocar ésto» indicó.

«Los grandes pensadores latinoamericanos formados en Europa pero que venían conociendo la realidad» del territorio. Sarriés rescata el cambio fundamental en la Iglesia Católica, resaltando en especial «el Concilio Vaticano II, eso fue una pata de muchas cosas que están olvidadas».

Uno de los referentes que le interesa a Sarries es Enrique Dussel, un filósofo argentino que hizo todas sus etapas de formación en Francia y en Alemania. «Cuando regresó a la Argentina ya venía con una mirada integradora. La filosofía vinculada con la Teología de la Liberación». Dussel es «un intelectual distinto que en Europa dialogaba desde su realidad lainoamericana; que eso es lo que los demás intelectuales no hacen; van a formarse a otro lado para repetir monocordemente el pensamiento -de allá- y tratar de modificar nuestra situación o de subordinarnos a los intereses imperiales. Dussel hace lo contrario y en la época del proceso se exilia en México, -que tiene una historia muy interesante, desde el punto de vista intelectual- toma contacto con el pensamiento de Marx de quién sostiene que es el gran interpelador del capitalismo, no ha perdido vigencia. Empieza a profundizar este tema con una revisión del marxismo y puesto en contexto» relata.

«Repensar la idea de progreso que tenemos, por ejemplo, y se sabe que no será tarea fácil, ya que requiere un cambio fenomenal en las categorías de pensamiento para ver la realidad. Nos deja una pregunta para reflexionar: ¿Qué es el progreso fuera de lo puramente numérico? Podemos tener otros instrumentos para generar otras posibilidades», finaliza.

Cintia Martínez – Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

 

 

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