Vie. Ago 12th, 2022

Basura y recaudación: Preocupaciones del «Monje Negro» de la Municipalidad

Recientemente el intendente Arturo Rojas hizo dos anuncios importantes: uno de tinte político al referirse a sus intenciones de ser reelecto en 2023; y otro, mucho más espinoso, relacionado con la caja más abundante que mueve cotidianamente la Comuna, el contrato por la recolección y disposición final de la basura en la ciudad, un tema que pone la atención sobre uno de los funcionarios de perfil más bajo y a la vez de mayor influencia en la mesa chica de toma de decisiones del intendente, el secretario de Legal y Técnica, Ernesto Povilaitis.

Para el primer caso las intenciones del intendente ya son bien conocidas y prácticamente desde que asumió 2019 dejó en claro que vislumbraba un futuro de 8 años al frente de la Municipalidad. Tanto era así que a pesar que los problemas en la ciudad siguen exactamente igual que hace dos años (por ejemplo, la provisión de agua), ya ha dado por resueltas algunas cuestiones de ordenamiento y comenzó a prometer nuevas obras cuando ni siquiera se completaron las que se iniciaron el año pasado, tales como el reasfaltado de calles en el centro con «recursos propios», la renovación de la vereda de la costanera, la iluminación y demarcación de las principales avenidas de la ciudad, etc.

Para el segundo caso, el pago de una deuda por la disposición final de la basura en Necochea, la situación representa el movimiento de cientos de millones de pesos que la empresa RELISA S.A. reclama por acumulación de años de un servicio que no ha prestado. La información oficial no abunda, aunque en mayo de 2020 la empresa envió una nota al HCD haciendo referencia a una suma de 600 millones de pesos. En aquel entonces Rojas dijo a viva voz: “El municipio está absolutamente en contra de los valores reclamados por Relisa”

Sin embargo, menos de dos años después, el discurso cambió y el intendente confirmó que en breve “se bajará al Concejo un nuevo convenio para saldar la vieja deuda de la no se pagó ni una cuota con la empresa que recolecta los residuos urbanos, pero con la condición clara de que la empresa construya la planta de tratamiento”.

El cambio es evidente aunque no haya sido replicado en ningún medio local y las razones responderían directamente a la forma de operar del secretario de Legal y Técnica en la gestión de Rojas, Ernesto Povilaitis, conocido en los pasillos por ser el «monje negro» que está presente en toda cuestión que mueva dinero fuerte en la Comuna desde hace varios años.

Es que Povilaitis ha estado directamente vinculado a la empresa de recolección de basura desde hace largo tiempo. De hecho, su nombre consta en representación de la empresa en la demanda que el vecino Carlos Esbensen hizo a la compañía: el dueño de los terrenos donde actualmente está instalado el basurero (en el km 5 del viejo camino a La Dulce) . Incendios frecuentes en el basural han sido la única disposición que parece haber hecho la empresa a lo largo de los años y ahora la gestión Rojas habla de pagar una deuda precisamente por un servicio que nunca se brindó.

El escándalo sería ruidoso si no fuera porque Povilaitis además de ser el encargado de negociar acuerdos judiciales para habilitar el pago a la empresa, es quien en las sombras controla las voces y los silencios del aparato mediático del intendente Rojas. De hecho, su operador de prensa, Alejandro Silva, fue premiado por sus servicios como Subsecretario de Comunicacion y Relaciones Institucionales, un cargo creado especialmente con la intención de administrar los pagos de pauta oficial. Inicialmente el cargo de Silva dependía directamente de la secretaría de Legal y Técnica.

¿Abogado o Monje Negro?

La trayectoria de Povilaitis tiene un extenso historial de trabajo como empleado estatal: primero con puestos ocupados en IOMA, el salto a la municipalidad lo tuvo como subsecretario de Legal y Técnica de la gestión de los kirchneristas Horacio Tellechea y José Luis Vidal y luego de un impasse de 4 años relegado durante la gestión López, como Secretario de Legal y Técnica de la gestión Rojas. Su bajo perfil y las tareas ejecutadas lo han retratado como una suerte de «monje negro» de la Comuna en diferentes oportunidades en los últimos años.

Esa trayectoria en cargos públicos inicialmente genera serias dudas debido a que su patrimonio no parece condecirse con un salario de empleado estatal. Sin ir más lejos, Povilaitis se pasea por la ciudad con un auto de alta gama, un flamante Toyota Camry 3.5 V6, valuado en una suma cercana a los 10 millones de pesos (unos 83 mil dólares a precio oficial). Aunque un cargo de secretario actualmente tiene un salario para nada despreciable, el costo del vehículo está muy por encima de las posibilidades que este le brinda.

Lo cierto es que el abogado de la municipalidad es la palabra final para la aprobación de diferentes temas que atañen a emprendimientos en la ciudad, obras privadas, concesiones y toda clase de habilitaciones que, en muchos casos, representan un flujo de dinero importante.

Por ejemplo, es el propio Povilaitis quien comunicó abiertamente (y en una muestra de valentía y exposición poco frecuente para el funcionario) que el segundo llamado a licitación para vender el Complejo Casino estaba en marcha, aún cuando se está queriendo vender una usucapión. Fue el abogado quien se mostró abiertamente en las intenciones de impulsar un negocio que se quiso «meter por la ventana» en virtud de un dudoso incendio nunca esclarecido. El rumor cada vez más extendido es que por el Casino la real intención sería dejar desierta la licitación y llevar el complejo a remate, lo que podría incluso bajar aún más el precio del inmueble.

Y a lo largo de la historia reciente de la ciudad el nombre de Povilaitis ha surgido una y otra vez: como su preferencia consiste en mantenerse en las sombras, su nombre apenas si es reconocido por los vecinos de a pie, aunque sí muy mencionado por quienes se acercan a la municipalidad con intenciones de obtener permisos para realizar inversiones.

La defensa de Tellechea

Uno de esos episodios históricos que lo tuvo interviniendo fue el escándalo de la salida de Horacio Tellechea del gobierno. Povilaitis como subsecretario de Legal y Técnica era el jefe de la defensa técnica del profesor destituído por la comisión investigadora del Concejo Deliberante de Necochea en 2012.

Fue clave su actuación cuando trató de “burros” e “ignorantes” a los concejales de la oposición, dicen las fuentes entendidas en el tema, o cuando se le ocurrió la desafortunada idea de traer un abogado de La Plata para refrescar la alicaída defensa de Tellechea, luego de varios tropiezos ante el avance incansable de la comisión de concejales.

El abogado resultó ser un tal “Piquín” (Carlos Sgarbi), integrante de una de las comisiones de la Asesoría General de gobierno. El hecho terminó en un escándalo político en el Concejo Deliberante donde se denunció que un abogado de un organismo de la gobernación era incompatible con la defensa del intendente interpelado. Curiosamente uno de los denunciantes que terminó con el debut y despedida del letrado en la defensa de Tellechea fue el actual intendente Arturo Rojas, cuando como concejal de Unión Peronista, detectó semejante osadía del «monje negro» Povilaitis.

Concesión del Balneario ACA

La historia del «monje negro» de la Comuna no termina ahí. Con José Luis Vidal en la intendencia interina, una vez confirmada la destitución por la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, Povilaitis consolidó el rol siendo vital en el manejo de la licitación de la recolección de residuos y la adjudicación de importantes espacios públicos sujetos a concesión.

Un claro ejemplo de ello fue la inexplicable salida del Automóvil Club Argentino del balneario concesionado en Avenida 2. El ACA dejó el icónico balneario que supo construir a fines de los años 70’s frente al edificio del casino local.

En medio de una crisis institucional galopante y de la «plancha» que supo hacer Vidal durante sus dos años de mandato interino, la concesión del importante balneario ni siquiera fue un tema muy debatido, aunque sí hubo gente que salió beneficiada por el resultado.

¿Y quién fue el beneficiario después de esa rara “salida”, en la adjudicación posterior que dirigió Povilaitis desde su rol de asesor legal de la Comuna en el interinato de Vidal? Su compañero de IOMA, un tal Diego José Becerra que, sin experiencia alguna en el sector, se terminó quedando con una de las joyas frente al mar de Necochea.

El prontuario de negociaciones en las sombras, operaciones mediáticas y hasta las constantes amenazas legales que profiere Povilaitis son usualmente escandalosas, lo que explica la obsesión de la gestión de la que forma parte por controlar el relato en los medios de comunicación locales. Bastaría una revisión apenas un poco más profunda que la de este recorte para que la Justicia actuara de oficio, revisando el desempeño de un funcionario que actualmente es determinante en numerosos asuntos muy importantes para el Estado Municipal, que trabaja sin ninguna clase de control y con la histórica impunidad que le ofrece el semi anonimato que cultiva.

Diario 4v

Publicado en lanuevacomuna.com

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