El CGPQ tuvo que pedir ayuda al gobernador por un contrato monstruoso que dejó Rojas

La mala relación que está manteniendo la gestión del intendente Arturo Rojas con el gobierno provincial está yendo más allá de lo político y comenzó a mostrar signos de fuerte malestar en otros ámbitos, como es el caso del puerto, donde recientemente se celebró un encuentro del que el jefe comunal ni siquiera fue parte.

Sucedió que el jefe comunal decidió pegar el faltazo y no participar del recibimiento que el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén le hizo al subsecretario de Actividades Portuarias, Lic. Juan Cruz Lucero, y a la llamada Mesa de la Producción, que reúne a representantes de las terminales portuarias, de las diferentes Cámaras y al el sector gremial. Como única representación de la comunidad de Necochea estuvieron la concejal Andrea Cáceres y algunos de los candidatos del FDT.

Aunque el intendente estaba invitado, su ausencia lo puso lejos de donde hasta hace menos de dos años tenía como principal plataforma para lanzar su campaña electoral, esto es, la caja del Puerto que financió toda su campaña, con la presentación de contratos, nuevas concesiones y algunas obras de recuperación de espacios públicos que le sirvieron para mostrar un perfil de gestor dentro de la ciudad.

La ausencia del intendente necochense estaría explicada en el marco de ese malestar y, sobre todo, por los movimientos que comenzaron a percibirse hace unas dos semanas, desde que las revisiones que realizara la actual gestión de Jorge Álvaro sobre el estado de situación en el que se encontró la terminal portuaria tras la salida de Rojas. Producto de esas revisiones fue que dos importantes cargos de planta como son los de Fernando Ciancaglini (Terminales y Concesiones) y Marcelo Rodríguez Olivera (Legales) habrían sido limitados en sus atribuciones recientemente.

Aún más, Álvaro notó que los gastos que realizó la gestión de Arturo Rojas durante el tiempo que estuvo al frente de la terminal la dejaron en serias dificultades, con una deuda cuyo pago se lleva la mayoría de la recaudación y limita seriamente su capacidad operativa.

«Yo le estoy pidiendo al gobernador por el tema financiero porque, no es que le esté pidiendo plata sino que nosotros estamos empeñados en rediscutir con el Banco Macro y el Banco BICE la tasa de interés que nos están cobrando por el préstamo del fideicomiso de dragado y profundización, porque es muy elevada», dijo el presidente del CGPQ en conversaciones con el periodista Alejandro Beltrán el viernes pasado en La Mañana de Rivadavia (Radio Rivadavia Necochea).

«Todos reconocen que es muy elevada pero nadie dice ‘bueno, rediseñemos este préstamo'», señaló el funcionario, que contó que mantuvo un encuentro con el gobernador Axel Kicillof el pasado 25 de octubre precisamente para tratar este tema.

«Ese es el componente, y más habiendo un banco como es el BICE, el componente es muy político, por eso es que yo en estos términos le pido ayuda al gobernador», señaló y agregó que precisa ayuda para «que incorporemos en otro esquema al Banco Provincia para cancelar un préstamo y rediseñar ese saldo que queda todavía, que son 20 millones de dólares para que sea más suave su impacto en el giro del consorcio porque hoy por hoy se nos lleva el 70% de la recaudación y nos deja muy poco margen para invertir y para hacer obras».

El financiamiento para el dragado y mantenimiento del Puerto de Quequén se compone de la siguiente manera: USD 20.000.000 a 60 meses de plazo serán aportados por Banco Macro y USD 12.200.000 a 84 meses, son financiados por el BICE.

Contrato gigantesco y gastos de campaña

Tal como dijo Álvaro, en el Puerto todos reconocen que la tasa de interés para el préstamo fue muy elevada, lo que ha llevado a preguntarse por qué el contrato fue tan voluminoso. El equipo de tres dragas enseñadas por Rojas para mostrar el contrato se ven esporádicamente en la terminal portuaria y hay sospechas de que el contrato fue sobredimensionado.

Para la concreción del dragado fue fundamental la intervención de la Cámara de Profesionales de Puerto Quequén (CAPROQ) y su referente, el ingeniero Mario Goicoechea, quien ya desde aquellos días se perfilaba como aliado del hoy jefe comunal de Necochea. Actualmente esa alianza pareciera estar disolviéndose en virtud de la derrota de la lista de Rojas en las PASO, aunque fue muy fructífera cuando el intendente estaba al frente del puerto.

Es que el contrato elefantiásico por el dragado fue en consonancia con la grandilocuencia de la campaña electoral que hizo Rojas en el 2019 y que le valió una aplastante victoria sobre su némesis, el ex intendente Facundo López. Un contrato de esa naturaleza estuvo a la altura de una campaña en la que se gastaron millones de pesos en diferentes movidas publicitarias.

Con dineros del Puerto Rojas anunció una batería de trabajos cuyos dos logros principales fueron el comienzo de la construcción de la planta de acopio de fertilizantes en sitios 11 y 12, en la margen necochense del río, y el plan de dragado y profundización a 7 años concedido a la empresa belga Jan de Nul.

La concesión de Puerto Gardella, la construcción del «camino saludable» con el reasfaltado de la escollera de Necochea y el mirador de la escollera de Quequén fueron algunos de los aportes que dejó la gestión del actual intendente de Necochea.

y actualmente hay pendiente una revisión del contrato de la instalación de luces decorativas en silos, por el que se habrían pagado cifras millonarias a actuales funcionarios de la gestión del intendente.

Las pruebas en la cara

Si bien el uso de los fondos del puerto para la campaña de Rojas en 2019 fueron más bien visibles, el costo financiero para la terminal melló sus arcas, las puso de rodillas y la obliga a buscar una renegociación, aunque no ha representado un riesgo para la población como si fue la instalación de una planta de fertilizantes fuertemente impulsada por el actual intendente y que a solo 6 meses de haber sido inaugurada, sufrió el colapso de una de sus líneas de carga.

Las causas del siniestro hasta el momento no han sido reveladas, aunque las consecuencias de la falla en los controles en la construcción fueron palpables aún a pesar que habían sido advertidos. En su momento, agrupaciones socioambientales y vecinos autoconvocados advirtieron sobre los riesgos del proyecto y lograron parar la obra un tiempo. Posteriormente el lobby impulsado por Rojas desde la presidencia del CGPQ logró destrabar los cuestionamientos y la obra siguió.

La falta de controles que denunciaban los ambientalistas se vieron de manera patente luego del accidente, aunque como el principal impulsor del proyecto está actualmente ocupando el cargo de intendente municipal, casi ninguno de los medios locales le dio mayor cobertura al episodio, deslindando cualquier responsabilidad política a pesar del riesgo advertido y de que parte de los temores se materializaron.

El costo de la campaña de Rojas en 2019 mostró espectacularmente una serie de cuestiones que le valieron un rotundo triunfo en las elecciones que lo llevaron a la intendencia, aunque tuvo un alto costo para las arcas del Puerto, que luego de una minuciosa revisión comenzará a visibilizarse, sobre todo en el marco del deterioro que ha sufrido la relación entre el gobierno provincial y el jefe comunal. Al derrumbe en sitios 11 y 12, que mostró los graves desarreglos en los controles que Rojas debía establecer, se suman las dudas sobre algunos contratos y una deuda monstruosa que restan brillo en retrospectiva a una gestión al frente de la terminal que sirvió de vidriera electoral sin importar el costo.

Diario 4v

Publicado en lanuevacomuna.com

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