«EL GOBIERNO UTILIZA EL ODIO ESTRATEGICAMENTE»

“El gobierno utiliza el odio estratégicamente”

Uno de los elementos centrales que influirán en las urnas a la hora de las votaciones de este año es el odio, un constructo emocional que el marketing político maneja muy bien e intenta direccionar hacia una u otra persona. Darío Sztajnszrajber destacó la condicción de fenómeno construido que tiene ese odio: “Cualquier fenómeno social es siempre una construcción. Incluso aquellos lugares que uno cree que son más personales, como el amor y el odio. Uno dice que ama u odia sale de adentro, como si el adentro no fuera una construcción social”.

“El odio es una de las variables que el gobierno utiliza estratégicamente a sabiendas de que no tiene otra posibilidad de generar adhesión”, graficó.

En esa dirección, pidió tener una mirada política sobre el concepto del odio y las otras grandes categorías. “Todas las categorías son políticas y tienen que ver con el juego, el circo y la compulsa de la política. El odio, como la mentira, el amor o la verdad, tenemos que dejar de pensarlas en términos epistemológicos y pensarlas más en términos políticos”, señaló el popular filósofo. El odio es una construcción dirigida que además se siente –y de manera muy fuerte- en las urnas: “En la medida en que se logra construir odio en torno a un personaje, eso termina siendo muy eficiente a la hora de definir si un candidato gana o no unas elecciones”.

Para Sztanszrajber, lo mismo pasa con la mentira si una persona queda pegada a ese concepto. “Si se logra construir una representación de que un líder político es un mentiroso, mienta o no mienta, que es lo que menos importa, es un muerto político”, reflexionó.

Lo emocional parece influir más que lo cuantitativo, que los números, a la hora de definir adhesiones. “A nadie le importan los datos concretos a la hora de la construcción de una identidad política volátil. Vos podés tener la heladera vacía, te pueden estar haciendo mierda en términos sociales y sin embargo se juega otra cosa”, manifestó Sztanszrajber, a lo que añadió que, lógicamente, de lo contrario “sería muy fácil y cualquiera ganaría una elección pensando dos o tres variables y ejecutándolas de manera deductiva”.

Por ende, hay que prestar atención a aquellos aspectos de la política que no son la racionalidad (que es uno de ellos, pero no el único). Y esto se observa en el escenario argentino actual: “La debacle económica que afecta a la mayoría de la población daría por deducción lógica que este gobierno no podría proseguir. Y sin embargo tiene las mismas posibilidades de ganar que la oposición”.

La grieta, otro de los grandes factores
Otro de los conceptos centrales a entender si se quiere analizar lo que puede pasar en las elecciones, es el de la grieta. Al igual que con el odio, sirvió más al macrismo que a los sectores nacionales y populares: “El macrismo se dio cuenta de que la grieta le resulta funcional a sus estrategias de acumulación. La grieta siempre garpa, genera una disposición amigo-enemigo donde uno se siente cómodo”.

AL REVES

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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