LA DESCARADA COMPLICIDAD ENTRE LAS GRANDES CORPORACIONES

Los grupos monopólicos que manejan las más poderosas centrales de comunicación masiva proclaman que Pfizer-BioNetch y Moderna son las más avanzadas de las once vacunas que se encuentran en fase 3 para su aprobación.

Los grupos monopólicos que manejan las más poderosas centrales de comunicación masiva proclaman que Pfizer-BioNetch y Moderna son las más avanzadas de las once vacunas que se encuentran en fase 3 para su aprobación.

Sin plantear la más mínima objeción a los antecedentes de Pfizer y las condiciones que pretende establecer destacan que más de la mitad de los miles de millones de dosis de esas marcas han sido compradas por países ricos.

A la par estiman que en los países pobres sólo 1 de cada 10 habitantes llegará a recibir la vacuna a fines del año en curso.

Encabezan la nómina de compradores Canadá, Reino Unido y Australia. Canadá contará con 9,5 dosis por habitante, Reino Unido y Australia, poco más de 5, Estados Unidos, sólo 3.

Al tomar nota de la posición de Canadá y Australia los cipayos del neoliberalismo estarán coreando burlonamente aquello de patria-sí-colonia-no.

Sería ingenuo suponer que estos voluntariosos compradores desconocían el prontuario de Pfizer y las reservas con que conducen las negociaciones. Sirve como ejemplo lo ocurrido con nuestro país.

En una columna anterior reseñamos la criminal conducta de Pfizer en Nigeria, cuando en 1992, ante una epidemia de meningitis vendió un fármaco: trovan, cuya aplicación provocó la muerte de entre 11 y 18 niños y condenó a más de 200 a vivir afectados por serias deformaciones físicas y mentales.

Tan grave como esa política fue la acción conjunta de abogados y detectives que contrató Pfizer para que hurgaran en la trayectoria del funcionario encargado de la investigación oficial, Michael Aondoakaa, y también en los legajos del presidente de la nación en ejercicio, Yar A´Dua, y su antecesor, Yakubu Gowon.

De más está decir que comenzaron a aparecer datos que en manos de los sabuesos de Pfizer hicieron que primero se desplazara a Michael (se dijo que Yabuku le jabonó las cuatro «a»), y luego se cerraran las causas por orden del impoluto Yar.

El monto de la indemnización global a mediados de la década de 1990 orillaba los 2.700 millones de dólares y fue cuestionado por Pfizer, que finalmente, nunca se supo con exactitud, habría pagado alrededor del 50 % de dicha cifra.

Trascendió el caso – digno de las fábulas orientales o estampas del budismo zen – de la madre de uno de los niños muertos.

La señora Faith Momo Udochi, en principio tramitando directamente con Pfizer, aceptaba recibir la mitad de la indenmnización si también a ella y su familia le reducían a la mitad el costo de la denominada falla científica.

La mujer tuvo que explicar su propuesta: su hijo tenía 12 años, si Pfizer le brindaba al inocente 6 años de vida estarían en igualdad de beneficios.

Diarios y emisoras de Nigeria, generosamente vacunados por Pfizer, la trataron de irreverente respecto a las normas celestiales que rigen la vida humana, ignorante y oscurantista.

El culto a la estafa científica, el soborno y el lucro incesante practicado por Pfizer se ajustaba, en cambio, a las normas divinas y aunaba sabiduría y clarividencia.

Escenas en el historial de Pifizer, lejos de Nigeria y la barbarie del quinto mundo.

En los años iniciales del nuevo siglo lanzaron al mercado neurontin.

Como se descubrió una campaña de incentivación a los médicos en el sentido de que lo recomendaran para enfermedades que por la composición del fármaco no figuraban entre las indicadas, Pfizer pagó 420 millones de dólares para frenar el proceso judicial operado en Estados Unidos.

El 90% de las recetas de neurontin no correspondían a las enfermedades previstas en los prospectos comerciales.

Al margen de tales nimiedades sólo en 2003 las ventas ascendieron a 2.700 millones de dólares.

Celebrex fue un fármaco que apuntaba a neutralizar la artritis, pero resultó que duplicaba los casos de ataques cardíacos.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos aconsejaron retirar la droga del mercado.

Of course Pfizer no cumplió el mandato.

En 2003 se registraron ganancias por valor de 1.900 millones de dólares.

Ese mismo año tuvieron utilidades por 650 millones de dólares por bextra, con secuelas similares a las del celebrex.

Remate con un capítulo dedicado a estas pampas y la saludable influencia de sus lenguajes particulares.

También a comienzos de los 2000 Pfizer produjo una droga que debía favorecer que el consumidor tendiera paulatinamente a dejar de fumar.

Pero se dio que la droga activaba los riesgos de sufrir episodios de ACV y cardiovasculares.

Así lo corroboraron la Canadian Medical Association y una nota de Clarín (julio de 2011).

De todas maneras la empresa concretó ventas de la droga por 755 millones de dólares.

Y ahí va la perla de sabor local.

El producto se llamó originariamente chantix, pero como el futuro de la droga se presentaba borrosamente incierto y el sonido remitía al depreciado territorio de lo chanta, en Argentina pasó a denominarse champix.

Pfizer debió soportar un duro revés en 2018, ejercicio en que sus utilidades se redujeron de 21.300 a 11.150 millones de dólares por la pérdida de la patente de viagra, que en Estados Unidos entró a competir con los genéricos.

La ciencia y Wall Street, un solo corazón.

A ratos alguien dice Pfizer y uno cree oir Braden.

Spruille Braden fue un político y empresario que trepó a la fama política continental al ser erigido en el término opositor de la antinomia que lo enfrentó a Perón en las elecciones de 1946.

Era hijo de un acaudalado hombre de negocios estrechamente vinculado a la familia Rockefeller, de la que heredó la mayoría de acciones de la Braden Copper Company de Chile.

Además fue accionista y lobbista de la United Fruit y la Standard Oil de Bolivia, corporaciones que promovían desembozadamente el derrocamiento de gobiernos democráticos y populares en América Latina, misión que no logró materializar en nuestro país.

En su cartera de notable personaje en el mundo de Wall Street no faltaban títulos de Pfizer.

Lo que más fuerza me da es no haber sido tan gil.

NAC & POP

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

 

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