MADRE Y 5 HIJAS CONFINADAS CON COVID: «ES UN ESPANTO, Y ESO QUE LA PASAMOS LEVE»

El hartazgo generalizado con las medidas de restricción impuestas por el gobierno (que en rigor de verdad están teniendo un bajo cumplimiento por lo menos en la ciudad de Necochea), ha producido una oleada de descrédito que se reproduce en las redes sociales, con vecinos cuestionando la naturaleza de la enfermedad y la veracidad de los datos que brindan oficialmente las autoridades en cada parte diario.

Aunque es frecuente encontrar en las redes relatos de personas que no transitaron la enfermedad y que libremente ponen en duda la información, en Necochea y toda la zona (al igual que en la mayoría del país) los casos positivos siguen apareciendo y en nuestro medio ya suman 174 casos activos de los 196 que hay en el distrito según el parte de Salud de este viernes 23-10. Además, oficialmente se registró que 9 personas fallecieron por esta enfermedad.

Contrario a la creencia generalizada, el virus puede que tenga un índice de letalidad bajo y que tenga un acotado sector de riesgo entre personas con dolencias preexistentes (presión alta, diabetes, problemas respiratorios) y personas mayores, aunque sin dudas genera una experiencia sumamente desagradable incluso en los casos con síntomas leves.

Fue el caso de María José Palacios, una mujer de 40 años que contrajo el virus junto a sus 5 hijas de 20, 14, 11 y dos mellizas de 7 años y permaneció aislada durante dos semanas en su casa atravesando una experiencia que calificó como «un espanto».

«Es un espanto… y eso que la pasamos leve, yo no me quiero imaginar lo que es la gente que necesita oxígeno. Yo por tres días no existí», dijo la mujer, que se mantiene completamente aislada con sus hijas hasta que el riesgo de contagio desaparezca del todo.

El contagio

«Mis hijas los fines de semana se van con el papá: entonces el sábado a la noche (N del R: por el sábado 10-10 pasado) las viene a buscar y las trae de nuevo a casa el lunes pero, un detalle que no sabía yo es que él tiene un problema lumbar y estaba yendo a un kinesiólogo y su última sesión la había tenido un miércoles. Resulta que este kinesiólogo se hizo un hisopado el viernes 9 de octubre y sus pacientes no sabían que se había hisopado por presentar algunos síntomas entonces ninguno se aisló», señaló María José a Cuatro Vientos

«El miércoles 14 de octubre empieza mi hija mayor con síntomas: mucho dolor en el cuerpo y fiebre. Fue un día espantoso porque le dolía el cuerpo y parecía que la habían molido a palos… hasta los huesos de la cara le dolían, un dolor que nunca había sentido… la molestia en la garganta muy fuerte, no le salía la voz, y quedó acostada, como en una gripe pero que te tira de una forma tremenda», contó.

«Yo como sabía que el papá había estado en contacto con ellas, esperé el llamado del seguimiento y como no recibí nada me comuniqué con el teléfono oficial. El mismo día que la hisoparon a ella, empiezo con síntomas yo: fueron tres días tremendos, más acá que soy la adulta responsable, con mucha angustia. Yo caigo y mi hija (N del R: la mayor) ya se empezaba a sentir un poco mejor, así que nos íbamos alternando con el cuidado del resto de las chicas», agregó.

«Así que acá estuvimos esperando la manifestación del virus que se fue dando y a cada edad se le dio de manera distinta: las más chiquitas con mucho dolor de panza, diarrea y molestias en la garganta que apenas les duró horitas y con un pico de fiebre… y al otro día como si nada: a tres se les manifestó así». Sólo una de sus 5 hijas, la de 14 años, no presentó síntomas, aunque todavía se encuentra aislada y bajo supervisión.

La atención

María José contó que sufrió «un desoriente porque no sabíamos quién nos hacía el seguimiento: nos llamaron una semana después para armar el mapa epidemiológico, si habíamos tenido contacto con alguien, nos dijeron que nos quedaramos adentro y ya hacía más de una semana que estábamos guardadas».

«Desde el lunes 12 que volvieron las chicas acá no salimos más a ningún lado y nos quedamos acá porque sabíamos que era casi imposible que no se contagiaran», sostuvo

«A mí lo que me genera desconfianza es la irresponsabilidad de la gente: es dificil confiar en la gente», dijo María José, que duda si fue certera la comunicación del doctor con los pacientes para avisar sobre la aparición de síntomas, lo que terminó desencadenando su propia enfermedad.

«Lo que sí destaco es el celular ese que dan de la Secretaría de Salud para cualquier duda porque la verdad que atienden divinamente. Desde el seguimiento nos preguntan hasta si tenemos quién nos alcance alimentos y analgésicos…muy atentos», agregó.

Ahora la hija mayor de María José ya recibió el alta médica y está recuperada, aunque ella y el resto de sus hijas deben permanecer aisladas hasta el próximo 1 de noviembre.

Afortunadamente, María José y sus cinco hijas contaron en todo momento con la atención de familiares y amigos para atravesar la situación, aunque la desagradable experiencia sirve para graficar que, a pesar del hartazgo con la cuarentena, hay una circulación comunitaria que es importante contener mediante todas las acciones de prevención posibles.

DIARIO 4V

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

 

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