DE GUARDAVIDAS EN NECOCHEA A FINALISTA EN EL MUNDIAL DE STARTUPS

Mailland tiene 31 años. Nació en Necochea y vivió algunos años en Mar del Plata. Por el trabajo de su padre, tuvo que mudarse varias veces. “Nunca llegué a quedarme muchos años en el mismo lugar. Eso me hizo pasar por varios colegios y aprendí a hacer amigos fácilmente”, cuenta. En su ciudad natal, empezó a estudiar a distancia Administración de Empresas. Paralelamente hizo el curso de guardavidas en la Cruz Roja, “porque siempre fui un apasionado del mar”, confiesa.

Luego de trabajar dos años en la costa durante la temporada estival, en 2011 Lucas hizo las valijas y viajó con destino a Buenos Aires. Comenzó a estudiar Administración en la UBA mientras trabajaba en un restaurante como camarero para poder financiar su formación académica. Fueron tiempos difíciles para Lucas. “llegué a pasar hambre y frío. Viví en un hostel durante dos años, donde comía la comida vieja que algunos turistas dejaban en la heladera. En pleno invierno tenía un solo sweater escote en v y literalmente me congelaba. Recuerdo que una madrugada tuve que robar unas salchicas porque me dolía la panza del hambre. Lo quise hacer rápido para que no me descubrieran”, recuerda.

Pero Lucas nunca perdió el norte. La posibilidad de volver a Necochea con era una opción. “Ese hambre que tenía también era el hambre de crecer, triunfar y llegar a cumplir mis sueños. Y seguí adelante sin que nadie me regalara nada”, relata.

Seis meses después, gracias a un conocido, Lucas ingresó a trabajar como cadete en la legislatura porteña. “Al principio hacía mandados y servía café en el despacho de una legisladora. Con el tiempo comencé a hacer cada vez más cosas y aprendí a moverme en el ámbito público. Ahí también hice muchos amigos y fui encontrando mi lugar”, narra el joven, que también trabajó para otros diputados y políticos reconocidos, pasando por diferentes organismos. Entre ellos, el Congreso de la Nación, el Gobierno de la Ciudad, la Casa Rosada y el Ministerio de Seguridad de la Nación.

“Mi perfil siempre estuvo dirigido a los equipos digitales y creativos, donde podía trabajar con jóvenes y generar cosas nuevas. De hecho en Seguridad coordiné el equipo digital. Pero en un momento comencé a sentir que ya no podía canalizar esas ganas de hacer cosas nuevas en el ámbito político. Todo se volvió monótono y ya no me sentía bien en ese espacio. Empecé a hacer páginas web para algunos clientes y, sin nada demasiado estable, decidí dar un paso al costado”, rememora.

Casi sin querer
Así nació su primer emprendimiento, la agencia digital Workode. Y casi sin querer, “entre los trabajos que me pidió uno de mis clientes, surgió la idea de Fichap”, asegura Lucas.

Esa persona tenía una empresa de limpieza que se llamaba Clean It, cuyo cliente principal era la cadena SportClub. “Los gerentes de los gimnasios lo llamaban todo el tiempo porque tenían problemas con los empleados de limpieza. Juani, que era el dueño, estaba a punto de perder a su gran cliente porque no tenía forma de controlar a su equipo, no cumplían horarios, faltaban, incluso mandaban parientes cercanos a cubrirlos. Era todo un descontrol”, explica Lucas.

“Juani me planteó el problema y me quedé pensando, hasta que se me ocurrió desarrollar una aplicación para que cuando los empleados llegaran al SportClub pudieran marcar la jornada geolocalizadamente y validar su identidad a través del celular”.

“Fichap es mucho más que un fichero, no es solo un relevamiento de entradas y salidas de la jornada laboral, sino que le entrega al empleador un informe completo que brinda la información suficiente para analizar el rendimiento de cada trabajador, realizar los recibos de sueldos y organizar turnos y modalidades de trabajo”, argumenta el fundador de esta startup.

Durante todo el 2019 Lucas se dedicó de lleno a su emprendimiento. Trabajó con mentores, programadores y diseñadores externos que lo ayudaron con distintas fases del proceso. “Uno de mis mentores, Gabo D’Eboli, de Idex.La, me veía muy solo y me decía que me faltaba algo. Ese algo era un equipo: gente que esté 100% a mi lado, dándolo todo por el proyecto. Ahí me di cuenta de que solo no iba a ir a ninguna parte y que acompañado iba a llegar muy lejos”, afirma.

La sociedad ideal
El necochense se sentó a pensar en quiénes podían acompañarlo, “y el primero que me vino a la mente fue un compañero con quien trabajé en entre 2014 y 2015″. Esa persona era Soaje Pinto. “Cuando lo contacté, él había terminado un MBA en el IAE Business School y se estaba yendo a Alemania por seis meses. Pero se copó con el proyecto y decidió dejarlo todo. Vio el potencial que tenía encarar esto juntos y dejó el viaje, su carrera académica por un tiempo, y hoy está a cargo de las finanzas y la administración de Fichap”, relata Lucas.

Después de eso, se sumó Cahiza, que también arriesgó, dejando su trabajo en una startup llamada Increase. “Desde febrero nos convertimos en tres socios que damos todo por nuestro proyecto. Al principio ninguno de nosotros cobraba un peso y, a los tres meses, ellos comenzaron a tener un sueldo, yo un poco después”, señala Mailland.

El 2020 se convirtió en el gran trampolín para Fichap. “A diferencia de gran parte del mundo, la pandemia se nos presentó como una oportunidad para crecer. Y nosotros la vimos: le sumamos a nuestra aplicación un sistema para detección temprana de Covid-19 y alerta en casos sospechosos. Y así comenzaron a llegar cada vez más clientes, porque muchas empresas tuvieron que readaptarse a esta nueva normalidad. Hoy nos están llamando compañías muy conocidas e importantes en la Argentina y la región, muchas de las cuales parecía que nunca íbamos a alcanzar”, comenta Lucas.

A principio de año eran sólo tres personas trabajando codo a codo en Fichap y hoy, nueve meses después y pese al contexto adverso, ya son 17 personas colaborando en todas las áreas. “Y tenemos la proyección de llegar a un equipo de 25 para fin de año”, se entusiasma Lucas y cierra con una frase alentadora: “Algunos dirán que tuve suerte. Yo creo que hay que tener los ojos bien abiertos para ver las oportunidades, encontrar las soluciones y salir adelante pese a todo. Esa es mi receta”, concluye el fundador de Fichap.

AMBITO

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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