CANNABICULTORES NECOCHEA DENUNCIA ESCALADA DE VIOLENCIA

La Asociación Civil para el Estudio de la Cultura Cannábica de Necochea y Quequén (Cannabicultoress Necochea) emitió un comunicado este fin de semana advirtiendo sobre una escalada de violencia sufrida por la ONG en hechos delictivos y un ataque a la sede que generó preocupación.

Sucede que dos semanas atrás desconocidos patearon el ingreso del local de la ONG en 69 y 70 e intentaron sin éxito ingresar en la sede, lo que obligó a los activistas a reforzar las medidas de seguridad en el lugar. Días después, un grupo de desconocidos ingresó en la casa de uno de los miembros de la Comisión Directiva simulando un allanamiento policial y lo golpearon reclamándole flores.

En ese contexto, la organización visualizó un panorama de violencia creciente que denunció en un comunicado:

Desde Cannabicultores Necochea Quequén vemos con preocupación una serie creciente de episodios violentos a cultivadores locales.

Año tras año, los robos de plantas en temporada de cosecha han ido en aumento como también el grado de violencia de los mismos. El viernes pasado, un grupo de desconocidos con gorras de policías ingresaron en la casa de uno de nuestros compañeros, miembro de la Comisión Directiva, con la intención de que entregara flores de su cosecha.

Como el compañero no tenía nada en su haber, se tornaron más violentos, al punto que lo torturaron y golpearon con una llave cruz, provocándole varias heridas en la cabeza, lo que derivó que el compañero quedara internado y le dieran más de 14 puntos.
Sumándose a esto, días antes del lamentable episodio, se registró un acto de vandalismo sobre nuestra sede social de calle 69: desconocidos violentaron la puerta de entrada de la sede donde semanalmente atendemos consultas rompiendo vidrios y cerraduras. Afortunadamente los agresores no pudieron ingresar al local.

Ante la inminente presentación de la nueva reglamentación de la ley 27.350 (Cannabis Medicinal) se hace cada vez más necesario un enfoque de las fuerzas de seguridad que brinde protección a cultivadoras y cultivadores de la ciudad, y no represivo, entendiendo que el autocultivo de cannabis en la clandestinidad termina promoviendo acciones violentas de delincuentes que encuentran en las flores de cannabis un botín preciado y muchas veces fácil de obtener.

La ONG llama a toda la comunidad a atender la cuestión y visibilizar la problemática que afecta tanto a usuaries como a nueves cultivadores, que en muchos casos son personas vulnerables con múltiples dolencias físicas.

No compres flores robadas!! Unx mas que cultiva, unx menos que compra en el mercado ilegal. Queremos cultivar tranquilxs, no queremos que corra riesgo la vida de ninguna persona que elija cultivar lo suyo ¡es solo una planta!

Comisión Directiva, 3 de Agosto de 2020

El problema es la ilegalidad

Lo que señalan los representantes de la ONG es un viejo reclamo de la comunidad cannábica: una vez aceptado que los cultivadores no son narcotraficantes peligrosos, quedan expuestos a la delincuencia común, que ve en las cosechas una forma fácil de obtener tanto flores para su propio consumo como preciados ítems de venta en el mercado negro. La situación de ilegalidad de la planta eleva el precio e impide que se denuncien los robos.

Todos los años, cultivadores que en buena medida producen aceites y bálsamos caseros para tratar un amplio abanico de dolencias, sufren el robo de sus cosechas en manos de los llamados «cogolleros», ladrones que ingresan a los patios de las casas para robar plantas. La novedad es que, en vista del costo elevado que tienen las flores en el mercado negro, la apetencia de los delincuentes por las flores hace que usen métodos más violentos.

En ese contexto, un grupo de desconocidos ingresó en la casa de un reconocido cultivador local y lo golpearon con una llave cruz en numerosas oportunidades buscando robarle su cosecha (que en realidad ya había sido robada semanas antes en un escruche). El activista tuvo que ser hospitalizado y recibió varios puntos de sutura en la cabeza a raíz de los golpes que le propinaron y el nivel de violencia usado en el atraco despertó la preocupación de los cultivadores: si bien el robo de flores es frecuente en temporada de cosecha, el uso de tal violencia es una nueva condición que está amparada por la ilegalidad de la planta.

Nueva reglamentación

Los episodios se registraron en el marco de la inminente salida de la nueva reglamentación de la Ley 23750 (Ley de Cannabis Medicinal) que representa un avance en las pretensiones de los cultivadores de conseguir permisos de autocultivo.

La ley, aprobada en 2016 y reglamentada por el ex presidente Mauricio Macri, estableció ciertos parámetros que abarcaban un espectro muy limitado de usuarios, por lo que una comisión asesora conformada por asociaciones que trabajan en el tema desde hace años elaboró un nuevo reglamento que podría ponerse en vigencia hacia finales del año (si la pandemia lo permite).

Así las cosas, la escalada de violencia de los cogolleros podría devenir en una tragedia si se reiteran esta clase de epidosios: buena parte de los cultivadores que se presentan en la sede buscando asistencia son usuarios terapéuticos y personas de edad avanzada que buscan en la terapia del cannabis una forma alternativa al tratamiento de sus enfermedades que, por diferentes razones, no consiguen con la medicina tradicional.

A raíz de la innecesaria ilegalidad de la planta, el riesgo que corren estas personas por el solo hecho de cultivar no sólo implica que estén en la ilegalidad sino que además los pone en riesgo frente a posibles hechos delictivos que, por su condición, son completamente impunes.

DIARIO 4V

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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