JUJUY COLAPSA AL RITMO DE GERARDO MORALES

Días atrás muchos se preguntaron qué ocurrió en la provincia de Jujuy, que de ser uno de los distritos con menos casos de coronavirus del país pasó de golpe a figurar entre los más comprometidos. “Tuvimos cien días de ventaja para prepararnos para recibir una epidemia que desconocíamos, y pudimos ver la experiencia de otros países. Pero no nos preparamos como debíamos y el resultado está a la vista”. La explicación pertenece a Sergio Barrera Ruiz, vicepresidente del Consejo Médico de Jujuy.

Cuatro meses atrás, cuando blindó la provincia, el gobernador Gerardo Morales se ganó profusos espacios en la prensa nacional al vaticinar que “Buenos Aires y el conurbano van a explotar” de infectados de coronavirus. El blindaje dio resultado y el mandatario jujeño fue ganando confianza en su estrategia. Hasta que a mediados de junio se dio vuelta la tortilla, nada menos que de la mano de dos integrantes de la comitiva que acompañó a Morales a La Quiaca en los primeros días de ese mes y cruzaron a Villazón, dicen, a comprar coca. Sin que se hayan respetado los protocolos, el virus entró en la provincia.

“Hoy se le pide incluso a la población que done elementos de protección personal; y no estamos hablando de respiradores sino de barbijos”, describió para ejemplificar la situación presente en la provincia Barrera Ruiz, integrante además de la Asociación Médica de la República Argentina.

El médico Carlos Remondegui fue jefe del Servicio de Infectología y Medicina Tropical del Hospital San Roque de San Salvador de Jujuy, el principal centro de salud de la provincia que ahora está destinado íntegramente a atender la pandemia. Es considerado el decano de la infectología jujeña. Desde el llano, porque no fue convocado para integrar el Comité Operativo de Emergencia, opinó: “Al principio había muy pocos casos y teníamos todo cerrado; ahora está todo abierto a full y tenemos una ola de contagios. Es desconcertante, me llama la atención”.

El propio Gerardo Morales admitió el 16 de julio, en videoconferencia con el presidente Alberto Fernández: “Estamos en el ojo de la tormenta, es el momento más complicado del brote. La situación es muy crítica”.

Los números gritan:

Hace un mes, el 29 de junio, las personas infectadas superaron el centenar. Hoy rondan las 2000.
Cerca del 70% de las 172 camas covid de la provincia y el 40% de las 568 de los hospitales de campaña están ocupadas.
En los dos principales hospitales de la provincia, el San Roque y el Pablo Soria, la ocupación de las camas de terapia intensiva asciende al 90%, según informó el propio ministro de Salud.
Hay más de un centenar de personas en internación domiciliaria y unas 250 en aislamiento en hoteles.
Los contagios se duplican cada 7 días.
La tasa de letalidad supera el 2,5% y se registran más de 250 casos por cada 100 mil habitantes. Son cifras, estadísticas, porcentajes. Pero son también personas. Gente que se enfermó, gente que tiene miedo de enfermarse, médicos, médicas, personal de enfermería, trabajadores y trabajadoras que limpian las habitaciones de los hospitales lo más rápido posible antes de recibir a un nuevo paciente. En la mayoría de los casos, además, con elementos de protección precarios, muchas veces comprados o incluso confeccionados por ellos mismos.
A pesar de los esfuerzos por mostrar que estaba todo bajo control, durante el período en el que Jujuy se mantuvo en el podio de las provincias con menos contagios se comenzaron a escuchar voces de alarma. Las más contundentes provinieron del sector de la salud, que organizó nada menos que tres ruidazos en reclamo de insumos y condiciones de trabajo y para exigir que se reforzaran los recursos humanos. “Estamos al borde del colapso”, advirtieron en la segunda de las protestas, los primeros días de junio.
Visita federal

El viernes 24 de julio llegó a la provincia un equipo enviado por el ministro de Salud de la Nación Ginés González García. Encabezada por el jujeño Marcelo Bellone, actual director nacional de Intervención en Ciclos Vitales y exfuncionario de la gestión de Eduardo Fellner, la comitiva estuvo además integrada por la subsecretaria de Calidad, Regulación y Fiscalización de la Nación, Judit Díaz Bazán, y la directora Nacional de Epidemiología, Analía Rearte.

El gobierno provincial, sostenido por medios afines, escenificó la visita como un apoyo a su gestión de la crisis sanitaria. Contó con la valiosa colaboración del propio Bellone, quien exageró la cortesía diciendo que en Jujuy «se está haciendo un trabajo muy importante y serio, con muchas voluntades asociadas».

Las reacciones a estas palabras fueron inmediatas. Además de los rechazos expresados en las redes sociales, algunos sectores se ocuparon de llamar a Bellone para explicarle cómo están las cosas. La Asociación de Profesionales Universitarios de la Administración Pública (Apuap), que nuclea mayormente al personal médico del sistema público de salud, se reunió con él y le entregó un diagnóstico de la situación. Le contaron sobre “la profundización de los problemas estructurales del sistema sanitario de la provincia”, reflejados en la precarización laboral, los bajos salarios, la eliminación de los concursos y la privatización de servicios, entre otras cuestiones. Sobre la pandemia en particular, pusieron el acento en “la grave crisis de recurso humano profesional, que se expresa con particular agudeza en el interior provincial”.Finalmente, le pidieron recurso humano para garantizar la rotación y personal especializado; EPP en calidad, cantidad, tiempo y en forma; testeo del personal de Salud, y el cumplimiento estricto de los protocolos.

Hasta el 12 de julio, el COE provincial informaba la cantidad de personas infectadas que trabajan en el sistema de salud. Ese día, de 500 casos confirmados, 143 eran de personal sanitario. Después de esa fecha, ya no discriminaron por ocupación.

Si bien el virus está presente en todo el territorio provincial, las localidades más comprometidas son Libertador Gral. San Martín (cabecera del departamento Ledesma), Abra Pampa y Perico.

En el informe del COE del martes 28 de julio, se anunció que el sistema privado de salud deberá asistir a pacientes infectados con el covid-19, para evitar que se colapse el sistema sanitario en la provincia.

El gobernador Morales admitió que los contagios seguirán en alza y anunció el arribo a la provincia de unos 10 médicos especializados en terapia intensiva, enviados por el gobierno nacional. También anunció que contratará a médicos y enfermeros por los próximos dos meses.

Cerrando este mes de julio, Jujuy ocupa el 5° lugar en el penoso ránking de contagios del país, detrás de la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chaco y Córdoba.

El mensaje original “Quedate en casa” cobra por estas horas un significado diferente. “Quédense en casa porque los hospitales están colapsados”, advierten médicos y médicas desde las redes sociales y a través de mensajes de whatsapp.

MOTOR ECONOMICO

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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