BOLSONARO DIO UN DISCURSO ANTE UNA MULTITUD EL DIA QUE BRASIL SUPERO LOS 7 MIL MUERTOS POR CORONAVIRUS

Este domingo, día que Brasil pasó los 100.000 casos de personas contagiadas por el Coronavirus, y superó los 7.000 muertos, el presidente Jair Bolsonaro volvió a repetir sus prácticas anti cuarentena. Discurseó, en vivo y en directo, ante sus partidarios contra el Congreso y la Corte Suprema, nada menos que en la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia. Después de advertir: «Las Fuerzas Armadas están de nuestro lado», conminó a sus adversarios a no ponerle palos en la rueda. Dijo textualmente: «Pido a Dios que no tengamos problemas esta semana, porque ya se llegó al límite. De ahora en adelante no habrá más conversaciones. Cumpliremos la Constitución a cualquier precio».

Su exaltación estuvo en línea con los desmanes de sus partidarios. Mientras el jefe de Estado arengaba a las tropas bolsonaristas, grupo de ellos agredieron a piñas, patadas y empujones a reporteros y fotógrafos que cubrían la movilización. Avisado por sus funcionarios sobre las agresiones contra la prensa, el presidente miró para otro lado. Finalmente, los periodistas debieron abandonar el lugar amparados por la policía del Distrito Federal.

El acto tuvo como finalidad ponerle un freno al Supremo Tribunal ; es que la semana pasada el máximo organismo judicial canceló, en las barbas de Bolsonaro, el nombramiento de un nuevo jefe de la Policía Federal. Según la Corte, el designado, un «amigo de confianza» del jefe de Estado, implicaría una interferencia indebida en la propia PF.

Este lunes, el presidente designará otro funcionario que es «amigo de su amigo». Por lo tanto, tendría acceso directo «indebido» a las operaciones de investigación de la Federal. Y, llegado el caso, las que podría «detener». Por ejemplo, aquellas que tienen como blanco a sus hijos, por diversos motivos ligados a hechos de corrupción; o a Fake News, prohibidas en el país.

«No hago milagros», dice Bolsonaro tras récord de muertes en Brasil

Sin embargo, previo a encabezar la manifestación de esos millares de brasileños que lo aclamaban, Bolsonaro quiso tener el respaldo de sus ministros militares, aquellos que manejan en forma directa las «acciones operativas que emanan de las políticas gubernamentales». Así, el sábado se reunió con el cuarteto de generales que ocupa los principales puestos del Palacio del Planalto (la casa de gobierno). Y en esa cita, que no figuraba oficialmente en la agenda, el presidente les dijo que tenía dificultades para gobernar por la «constante interferencia del poder judicial».

El «ala militar» esta vez le dio vía libre para la movilización. Dijeron que el Supremo Tribunal Federal se había «extralimitado», al impedir que Bolsonaro nombrase su amigo íntimo como jefe de la policía: «Constitucionalmente le corresponde». Según el diario Folha de Sao Paulo, no todos los militares concuerdan con esa visión. El comandante del Ejército Edson Pujol discrepa de sus colegas, por estar en contra de ese estilo presidencial de confrontación con los otros poderes del Estado. Pero el grupo de uniformados que actúa en el nivel «operacional» del gobierno, no tiene más alternativa que «defender» al presidente brasileño. Sin él en el sillón del Planalto, este sector del poder quedaría en el aire. Tampoco les conviene su reemplazo por el vicepresidente Hamilton Mourao, también un general pero que está aliado a otros sectores.

Esta semana puede ser pródiga en anuncios negativos para el gobierno. Por empezar, este sábado el ex ministro de Justicia Sergio Moro declaró contra Bolsonaro y presentó pruebas, ante la justicia federal de Curitiba (capital de Paraná). Esos documentos, según se informó, están bajo análisis de los peritos y podrán ser revelados los próximos días. Durante las 8 horas que duró la reunión con Moro, la indagación del ex funcionario corrió por cuenta de jueces nombrados para ese fin por la propio Corte. Precisamente fue el STF el que ordenó llevar adelante la investigación de las denuncias contra el presidente brasileño que el ex ministro reveló al dejar el cargo, hace ya una semana. El magistrado Celso de Mello, a cargo del caso, tenía en principio 60 días para oír a Moro; sin embargo, redujo ese lapso a tan solo 5 días. Y esto fue lo que hizo presumir a Bolsonaro y sus colaboradores que el Supremo Tribunal está dispuesto a acelerar los trámites contra el gobernante.

Con tono amenazante, Bolsonaro les recordó a los adversarios: «Ustedes saben que el pueblo está con nosotros y que las fuerzas armadas están de nuestro lado, que es el lado de la ley, del orden y de la democracia». Y en ese contexto sermoneó: «Haremos cumplir la Constitución, a cualquier precio. Mañana nombraremos el nuevo director de la PF. Y Brasil seguirá su rumbo». Al concluir su prédica, amenazó: «No vamos a admitir otra interferencia. Se acabó nuestra paciencia».

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PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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