«EL CORONAVIRUS INFECTO SOCIEDADES HUMANAS ENFERMAS DE NEOLIBERALISMO»

Adriana Puiggrós planteó que “la destrucción ambiental llevada a cabo por el capitalismo financiero liberó el virus”. A su vez, se refirió al momento educativo que atraviesa la Argentina

La viceministra de Educación, Adriana Puiggrós, publicó un extenso hilo en su cuenta de Twitter, en el que marcó al “neoliberalismo” como el responsable de la expansión del coronavirus en el mundo. A su vez, se refirió al momento particular que atraviesa la educación argentina en medio de la suspensión de las clases presenciales.

“El coronavirus infectó sociedades humanas enfermas de neoliberalismo. La destrucción ambiental llevada a cabo por el capitalismo financiero liberó el virus”, abrió la funcionaria nacional.

«El irreflenable impulso de los dueños del capital produce una espiral que se retuerce engullendo a la sociedad. Numerosos autores han advertido que el tipo de tecnología modelada por la globalización neoliberal, fuera de control, mataría a la naturaleza, a la humanidad… y al humanismo”, continuó.

Según Puiggrós, “no fue la humanidad sino la naturaleza quien se ha rebelado, y de la manera más temible”. “Hoy la ciencia y la tecnología luchan contra un monstruo natural inasible. Y en nuestro pecho anida una angustia básica, profunda, indescriptible”, consideró.

Al mismo tiempo, hizo una analogía con El malestar en la cultura, el clásico de Sigmund Freud. “La ‘supremacía de la naturaleza’, la ‘caducidad de nuestro propio cuerpo’ y la ‘insuficiencia de los métodos para regular las relaciones humanas en la familia, el Estado y la sociedad’ son enunciados que, escritos en 1930, impactan nuestra reflexión como educadores y mi atención se detiene en el último de ellos”, planteó.

Puiggrós es la secretaria de Educación nacional de la cartera que conduce Nicolás Trotta. En los hechos, su cargo es el de viceministra. Mes y medio atrás, sus declaraciones acerca de las evaluaciones internacionales como “instrumentos de control” habían generado polémica. En esta ocasión, después de su introducción, puso el foco en el nuevo rol de los educadores y en la ruptura del espacio escolar como se lo conocía.

“Hoy nos enfrentamos a una insuficiencia extrema que es la imposibilidad de concurrir a las escuelas, a la vez que la tecnología se nos ofrece su doble cara, la que puede complementar la enseñanza-aprendizaje basada en derechos y amor, y la que sólo busca ganancia”, señaló.

“Los educadores llevamos adelante nuestra tarea porque creemos que hay futuro. De lo contrario no tendría sentido lo que hacemos cada día”, agregó y destacó que, en medio de la pandemia, la solidaridad afloró en la comunidad educativa, “proyectos que actúan contra intereses espurios, burocracias y mezquindades”, dijo.

La viceministra remarcó las distintas iniciativas que se están llevando a Zabo, tanto a nivel nacional como provincial, para “amigar” a los distintos soportes: cuadernos y libros con la televisión, radios y las computadoras. Al mismo tiempo, valoró el esfuerzo de los maestros para buscar canales de diálogo con los alumnos y familias.

“Hay una fuerza social que impulsa a enfrentar el malestar profundo, la certeza de que no dominamos todo, creando, luchando contra la desigualdad al llevar los cuadernillos y los programas de radio hasta las comunidades más aisladas, desechando las propuestas de transformar en negocios la educación a distancia, des-demonizando la tecnología y usándola como soporte de emergencia de los vínculos pedagógicos. ¿De emergencia? No estoy de acuerdo con quienes sostienen que la institución escolar ya no funciona y aprovechan la situación actual para denostar la educación pública”, escribió.

Para la funcionaria, en lo relativo a educación a distancia, ahora Argentina está ingresando a una segunda etapa, en la que se empiezan a regularizar los horarios de trabajo para los docentes y de estudio para los alumnos.

“Hay que tener en claro que no se enseñará lo mismo, ni de la misma manera que en la clase escolar. ¿Pierden entonces valor los aprendizajes? Probablemente debamos considerar el conjunto de los efectos de aprendizaje de la inédita situación, y encontrar nuevas perspectivas de valoración. Una modalidad de educación formal se ha metido en la familia”, reflexionó.

Según su mirada, la pandemia obligó a la unión de dos instituciones hasta entonces separadas: la familia y la escuela, que tienen distintas lógicas. “No puede haber identidad en su confluencia, pero sí es posible la solidaridad en la emergencia. Y hay aprendizaje. Estamos doloridos y temerosos. A la vez está transcurriendo una experiencia pedagógica enorme. Sepamos incorporarla en el futuro próximo”, cerró.

INFOBAE

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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