LOS JUEGOS DEL GOBIERNO Y LA CONSTRUCCIÓN DE PODER

El liberalismo ha intentado a lo largo de la historia de consolidar la idea de que el gobierno y el poder son lo mismo, escondiendo la naturaleza profunda del poder, que se ha reservado para sus intereses las herramientas, que terminan o pretenden hacerlo, condicionar a cualquier gobierno surgido en democracia.

 

 

Democracia es el término que define gobierno del pueblo, sin embargo en sus fundamentos constitucionales comienza en su preámbulo anunciando que “el pueblo NO delibera, NI gobierna, sino a través de sus representantes”.

Entonces el pueblo no gobierna, a lo sumo elige, opta por la oferta electoral que en general se construye sobre la base de los factores de poder económico, que una vez posicionado el gobierno, son quienes manejan posiciones de acceso privilegiadas.

Entonces no es democracia lo que estamos describiendo, sino una Plutocracia, es decir una institucionalidad dominada por los factores de poder, siendo el pueblo testigo de la historia, sólo llamado a su convalidación en los actos electorales.

Perón en su discurso en el Congreso de Filosofía de Mendoza de 1949, en donde desarrolla la raíz filosófica de la Comunidad Organizada, que plantea con precisión quirúrgica el rol del pueblo en la institución “demo liberal burguesa”, como convidado de piedra, por lo cual propone las organizaciones Libres del Pueblo, como forma de construcción de poder popular, que desde el marco constitucional democrático, posea herramientas de control y ejecución de poder, como plebiscitos y revocatorias de mandato, ante incumplimientos y avasallamientos constitucionales del poder político gobernante.

La historia reciente de nuestro país, está plagada de estas situaciones de consolidación de manejos hegemónicos del poder, que llegan al gobierno flameando promesas, transformadas rápidamente en mentiras abrumadoras, pero dotadas de la “legalidad de origen”, que le dieron patente de corso al gobierno neoliberal y neocolonial macrista.

El peronismo, siempre construyó gobiernos sobre la base de ampliar la base de sustentación social que consolidaba el voto electoral, de ahí la permanencia y la vitalidad de un movimiento nacional, cuya referencia sustancial es el pueblo como colectivo de construcción política, conteniendo sus intereses y alentando su participación efectiva, ampliando derechos y cambiando la ecuación, hegemónica y cerrada por los factores de poder.

El enemigo imperial ve afectados sus intereses estratégicos ante el avance de los pueblos, Ecuador, Chile y Argentina lo demuestran. El dramático proceso golpista de Bolivia, el país que más evolucionó en integración social y crecimiento económico del continente, debía ser castigado, como lo fue el Paraguay del siglo XlX, cuando se atrevió a industrializar sus materias primas y ejercer soberanía, siendo destrozado por la “guerra” de la Triple Infamia, operada entonces por Inglaterra.

Ayer como hoy, EEUU pretendió seguir alambrando América Latina al calor de sus intereses estratégicos, ocupando militarmente, desplazando gobiernos populares, instrumentando la Justicia venal, persiguiendo a sus dirigentes, para generar el odio necesario flameado por lacayos y cipayos locales, que justifiquen políticas de sometimiento y sumisión colonial, escarmentando a los pueblos que se atreven a seguir caminos soberanos de justicia social.

Pero los pueblos conservan la memoria histórica, que los hace fuertes en el tiempo, que en el momento preciso suele expresar el escarmiento para recupera su dignidad avasallada. Eso está ocurriendo hoy en nuestra región y por esa razón la reacción desmedida, atroz y brutal de un golpe de Estado al viejo estilo, en Bolivia sorprende. Es un acto desesperado ante el avance de los pueblos y la construcción de poder popular en el marco de la Comunidad Organizada.

El peronismo irradia con sus 70 años de historia, los próximos 70 años de los pueblos, sobre la base de la organización de los trabajadores, las organizaciones sociales, los diferentes estamentos de conjunción de intereses comunes de la Comunidad, la construcción del modelo social solidario biocéntrico, humanista, feminista y ecológico,que hicieron posible que en nuestro país, la derrota catastrófica del neoliberalismo, se diese en paz y por elecciones.

Pero los factores de poder y el Imperio no descansan, ya comenzaron a atacar al gobierno popular, antes de asumir. Quieren desgastarlo, condicionarlo, extorsionarlo para hacerlo virar hacia sus intereses o en caso contrario, demonizarlo, fracturando su alianza electoral y debilitarlo, para evitar su consolidación en el tiempo y que pueda crear nuevos derechos sociales y políticos.

Entonces este alerta se dirige en especial a fortalecer la Unidad del campo popular, a reconstruir con firmeza el Movimiento Nacional y Popular, despojarnos del neoliberalismo cultural que fragmenta e individualiza la política, identificar al enemigo con precisión y abordar la construcción colectiva, humilde y abnegada, comprometida y constante, con formación de cuadros y de formadores, que den vuelta definitivamente la historia de los “ciclos” que el enemigo pretende instalar. Gobernar democráticamente los próximos 70 años es cuestión de inteligencia, como lo ha demostrado Cristina junto a Alberto, construyendo sueños colectivos y unidad política, sobre las bases filosóficas de un peronismo, que tiene mucho para ofrecer al mundo inhumano de hoy.

LA NUEVA COMUNA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


Soporte Wordpress por Efemosse y Alipso