EL PUEBLO BOLIVIANO EXCLAMA QUE ESTA SIENDO ASESINADO

Al igual que los líderes de la oposición que encabezan la asonada golpista, los altos cargos de la Policía y las Fuerzas Armadas de Bolivia califican de «vándalos» a quienes exigen que vuelva la paz al país

 

Una ciudadana indígena boliviana denunciaba al mundo, mientras lloraba, que la guardia estaba ametrallando desde helicópteros a quienes reclamaban el regreso de la paz en esa nación. ¡Nos están asesinando!, exclamaba.

Mientras, policías y militares reprimían a las manifestaciones pacíficas que se producían en la Paz, El Alto y otras ciudades de la nación andina.

Al ver estas imágenes por la televisión, muchas reflexiones me ocuparon la mente. Por ejemplo, cuando el golpe de Estado contra Evo Morales se estaba gestando, la policía optó por replegarse a los cuarteles. No asumió responsabilidad alguna para evitar que los grupos violentos de la oposición, los que responden a los llamados del candidato derrotado Carlos Mesa o el empresario antindígena, Fernando Camacho, crearan el caos en la mayoría de las ciudades bolivianas.

El hecho de que el orden de la nación estuviese desabrigado y el funcionamiento mismo del país estaba al libre albedrío, facilitó de manera general que los grupos opositores fueran tomando terreno y llegaran hasta las puertas mismas del Palacio Quemado, sede del Gobierno.

Se puso en evidencia que los mandos de la policía y sus subordinados se hicieron cómplices del golpe de Estado y fueron mayormente responsables de la falta de seguridad y control en el país.

Por lógica se podía pensar que el Presidente dispondría de toda la información que deben brindar los cuerpos de inteligencia, sobre lo que estaba pasando con los mandos militares. Y por lógica también se evidenciaba la necesidad de medidas establecidas en esos casos, para depurar las responsabilidades de quienes mostraban grietas en su conducta al servicio del país.

No fue así y por eso no resultó extraño que, tanto el jefe de la Policía como el de las Fuerzas Armadas conminaran a Evo para que dimitiera como presidente.

Quizá por falta de previsión o por sobreestimar la confianza en los cuerpos armados y de orden interior, pero lo real es que uno y otro –la policía y las fuerzas armadas– no parecen desvinculadas del plan golpista, y más bien, penetradas por quienes encabezan los grupos opositores gestores de la violencia.

De lo contrario, cómo explicar lo sucedido, cómo interpretar la petición a Evo para que renunciara y, sobre todo, cómo, si estuvieron replegados en los cuarteles cuando se gestaba el golpe, luego de este salieron a las calles y de manera conjunta han reprimido a quienes se manifiestan en apoyo a Evo.

Hay muchas personas heridas y también muertos, por lo que es fácil desenmascarar a los altos oficiales que expresan que no quieren sangre.

El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, Williams Kaliman, anunció que los militares llevarán a cabo «operaciones conjuntas» con la Policía para frenar el vandalismo desatado en el país en los últimos días.

Al igual que los líderes de la oposición que encabezan la asonada golpista, estos altos cargos militares califican de «vándalos» a quienes exigen que vuelva la paz al país.

En igual sentido han dicho que «no vamos a permitir que haya un solo muerto en el lado de la Policía Boliviana». De esta frase se puede inferir que no se responsabilizan con los muertos que no sean de la policía, es decir, los del pueblo.

Un dato significativo revelado por el periódico boliviano La Razón, describe que «al menos 4 289 militares bolivianos recibieron instrucción en la Escuela de las Américas hasta 2007», año en que el Gobierno canceló el envío de militares a este centro que ahora tiene el nombre de Fort Benning.

El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, Williams Kaliman, estudió en la Escuela de las Américas durante 2004, se explica.

Por último, debemos recordar que la tristemente célebre Escuela de las Américas, institución militar estadounidense para formar altos mandos de países latinoamericanos, cumple el objetivo principal de preparar golpes de Estado contra gobiernos progresistas, como ocurrió ahora en Bolivia.

Si queremos rememorar mejor, de esa escuela salieron personajes como el general Hugo Banzer, de la propia Bolivia, Augusto Pinochet, de Chile, el argentino Jorge Rafael Videla, Alfredo Stroessner, de Paraguay, y Juan María Bordaberry, de Uruguay, entre otros.

Mencionarlos a ellos es traer a nuestras mentes las dictaduras militares en Sudamérica, los miles de muertos y desaparecidos, los campos de tortura e, incluso, hasta las leyes que, como ocurre en Chile, todavía hoy son de aquella siniestra época.

En Contexto

El pasado 20 de octubre tuvieron lugar las elecciones en Bolivia y la contrarrevolución interna promovió un golpe de Estado que provocó la renuncia del Presidente Evo Morales el 10 de noviembre último y lo obligó a marchar a México.
El 12 de noviembre la diputada Jeanine Añez se autoproclama Presidente de la nación andina por una reunión del Congreso sin el quorum reglamentario porque los grupos violentos impedían el acceso de los senadores y diputados del Movimiento Al Socialismo (mas) al palacio legislativo.
Desde esa fecha los campesinos, indígenas, y sectores populares bloquean 83 puntos de carreteras en siete de los nueve departamentos de Bolivia y cerca al menos a cinco ciudades, que sufren desabastecimiento de alimentos y combustible.
La protesta ha sido muy reprimida por los golpistas, que hasta la fecha han provocado la muerte de más de 30 bolivianos, según la institución Defensoría del Pueblo.
Aunque en las calles continúan las movilizaciones, el Senado aprobó este miércoles por unanimidad la propuesta de estudiar el proyecto de la Ley Excepcional y Transitoria que convoca a elecciones generales. Su Presidenta Eva Copa manifestó que el proyecto busca reducir plazos, ver temas de requisitos, a fin de acortar el tiempo de convocatoria de los comicios.
El martes 19 se reportaron ocho muertes en la petrolera ubicada en Senkata, tras la operación policial-militar para trasladar combustible a las principales ciudades.
Instituciones educativas del municipio de Villa Tunari tomaron la carretera para sumarse a las seis federaciones del Trópico de Cochabamba (centro) y otras organizaciones a nivel nacional que denuncian el golpe de Estado y ratifican la solidaridad con el líder Evo Morales.
Entretanto, en México, el Presidente exiliado Evo Morales pidió a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos «denunciar y frenar esta masacre de hermanos indígenas que piden en las calles paz, democracia y respeto a la vida».

GRANMA

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


Soporte Wordpress por Efemosse y Alipso